gallina y el otro …

GALLINA Y EL OTRO…
La tierra
hembra violada
un purulento puñado de miedo
¡Despresad a lo largo y ancho!
ordenan los tiranos
Ya campean carniceros
y mudos los jerarcas…(Vivas,2000)
Dramaturgia y Dirección: Carolina Vivas Ferreira
La obra fue estrenada por el grupo UMBRAL TEATRO
en Teatro La Candelaria, en mayo del 2001.
Actores que participaron en el proceso:
Carolina Beltrán
Ignacio Rodríguez
Personajes:
GALLINA, animal asociado a supersticiones, enferma de mansedumbre e impotencia.
TELMO, su dueño. Hombre campesino.
LA ZARCA, muchachita huérfana, hijastra del anterior.
CHUSCO, Cerdo enemigo de Gallina, nacido para ser víctima.
RUBIEL CASTAÑEDA, Anciano de 78 años, dueño de una pequeña finca y patrón de
Telmo.
COLOMBIA TORRES, Esposa del anterior, 65 años.
EUGENIO CASTAÑEDA: Hombre citadino de 45 años, hijo de los anteriores.
CHINO: Hombre campechano de mediana edad, fornido y pequeño, conductor de lancha.
HILARIO “EL HIPPIE” GOMEZ: Locutor de emisora de cabecera municipal, usa cabello
largo y cola.
EL MORENO: Hombre muy corpulento, ajeno a la región.
EL ENMASCARADO: Muchacho muy joven al servicio del anterior
HOMBRES Y MUJERES
Reparto:
Ignacio Rodríguez: Gallina, el moreno, Eugenio
Carolina Beltrán: La Zarca, El chino, Colombia torres
Juan Manuel Combariza: Telmo, Hilario “El hippie” Gómez
Manuel Cuellar: Cerdo, Rubiel Castañeda, el enmascarado
1-
LA FERIA
Telmo conduce un pequeño camión que se desplaza a velocidad media, por un camino polvoriento. En la
parte de atrás viene La Zarca, de quien solo vemos su cabeza con un moño y mirando a lo lejos, absorta.
Junto a ella se ve por un roto de la carpa, el culo de Cerdo quien no puede hablar, solo mueve la cola y
emite extraños y dolorosos gruñidos de cuando en cuando. Con ellos va Gallina radiante, sosteniéndose
con un ala.
GALLINA: Telmo me lleva a la feria
¡Qué bueno es!
Ha atado mis patas a su camioneta
y voy casi volando
Soy feliz
como sí de pronto
el mundo fuera hermoso
veloz
y yo un ave de largo vuelo
Chusco gruñe, va incómodo y Telmo iracundo lo golpea con una fusta, sin dejar de conducir
TELMO:
¡Shit…! ¡Ohhh…!
Chusco lanza un chillido agudo y Gallina complacida, ríe a carcajadas. La Zarca no se inmuta y continúa
mirando a lo lejos o quizá hacia adentro. El tiempo pasa, Telmo conduce silencioso, aumentando la
velocidad pues ha llegado a la pavimentada. Gallina va emocionada a pesar que empieza literalmente a
desplumarse.
GALLINA: He perdido muchas plumas
pero no importa
no será la primera vez
Con tal de conocer el pueblo
estoy dispuesta a quedar calva
y empezar de nuevo
Cerdo se incorpora y asoma sonriente la jeta cerca de Gallina, que lo acaricia maternal; arranca insectos
de la nariz de cerdo, cuidadosa. De repente le lanza un rápido y feroz picotazo en un ojo. El animal grita
enceguecido y Telmo lo golpea una vez más sin detenerse.
TELMO:
¡ Shit ! ¡Sss!
Cerdo llora contenido, es un lamento sordo e impotente, se oculta, vemos de nuevo su enroscada cola,
asomar por el hueco de la carpa. La Zarca sale de su ensimismamiento y pellizca a Gallina, la pone cabeza
abajo a manera de castigo. Gallina la mira resentida y la niña vuelve a sus pensamientos, completamente
quieta. El camión continúa su camino, es casi medio día, Gallina va molesta, intenta levantar la cabeza sin
lograrlo.
GALLINA: No conté con que el viaje fuera tan largo
se me sube la sangre a la cabeza
y mi cresta va a estallar
Los ojos cerrados
para que no huyan de sus cuencas
empujados por el viento
Qué horror
tengo la piel de gallina
esto es verdaderamente horripilante
La Zarca con los ojos muy abiertos mira a ninguna parte, Cerdo intenta acomodarse infructuosamente,
mientras Telmo acelera; el motor del camión ronca recalentado y el humo del “exosto” asfixia a Gallina
que desaparece en medio de una inmensa nube de humo. La Zarca la rescata, la lleva a su pecho y la
acaricia.
2- PESADILLA
Amanecer. En su nido Gallina hace lo posible por no quedarse dormida, cabecea sin lograrlo. Se sume en
un sueño tranquilo que poco a poco se transforma en una pavorosa pesadilla. Se ve a sí misma en una
gallera, donde debe enfrentarse a un feroz gallo que la destroza con sus espuelas, haciéndola volar una y
otra vez. Con ella se encuentra La Zarca, cuyo cuero cabelludo vuela por los aires, todavía con el moño.
Cientos de hombres ebrios gritan emocionados. La voz de un locutor deportivo transmite en directo para los
asistentes.
VOZ:
La coge de la cintura
ella se defiende
patea iracunda, asustada
semeja un insecto de tierra en agua
Las voces de los asistentes celebran, Gallina sube y baja una y otra vez muy herida, al igual que la cabeza
de La Zarca.
VOZ:
Un manotazo le revienta la boca
y la chiquilla rueda
la cara húmeda de sangre y piedras
De nuevo las voces emocionadas.
VOZ:
No se opone más
la mirada fija
mientras el moreno le alza la bata de flores…
le corre los interiores viejos de resortes deshechos…
¡Y le entierra su furioso puño en el sexo pequeño! …
La multitud lanza una ovación. Gallina se despierta aterrada, trata de recomponerse.
GALLINA:
(Para sí misma) Es solo un sueño…
no es verdad…
es solo …
Se oye un ruido, Gallina se pone alerta. Telmo se asoma cauteloso y al ver que el animal no duerme, se
oculta. Gallina trata de mantenerse despierta, pero finalmente se rinde. El hombre entra, Chusco gruñe y
Telmo lo mira amenazante, le hace un gesto para que se mantenga en silencio; Chusco obedece y Telmo
roba cuidadosamente uno a uno los huevos de Gallina, la cual se percata, pero finge dormir. El hombre
huye satisfecho, llevando tres huevos en la mano. Gallina queda destruida y canturrea bajito un doloroso
lamento, acompañándose de su pianola. Cerdo gruñe burlón, pero ella no le hace caso. Llega La Zarca
tratando de no ser vista y saluda con un guiño, sonríe, le seca las lagrimas y la consuela. Pausa.
GALLINA:
Mis huevos maduran
y no sé lo que trama Telmo
No dice nada
ni siquiera pregunta
solo se los lleva
A lo mejor cree en cuentos infantiles
y supone que nacerá de mí
la gallina de los huevos de oro.
La Zarca la acaricia.
GALLINA: (Amenazante) El pobre no sabe lo que yo sé
que espere tranquilo su cuento
La Zarca se muestra muy interesada, Gallina la mira con infinita lástima.
Mis sueños me han mostrado
lo que ocultan mis huevos
pero no puedo repetirlo
so pena de perder
esta capacidad de ver durmiendo.
La heredé de mi abuela
- una gallina geniometida en una botellita
permaneció mucho tiempo.
Y cuando a Telmo
siendo niño
se le cayó,
le concedió un deseo.
Yo
una gallina tonta y eterna.
Telmo entra, Gallina se calla.
TELMO:
¿Por qué no deja a la gallina poner en paz?
La Zarca trata de huir, pero es demasiado tarde, él la golpea con suma brutalidad y sale. La Chiquilla se
recompone, hace un guiño al animal y se retira silenciosa.
GALLINA:
¡Pobrecita mi Zarca!
Gallina queda sola y vuelve a dormirse contra su voluntad.
3- PRESAGIO
Habitación muy pulcra. Al fondo una mesa con un antiguo tocadiscos funcionando y al lado algunos
implementos de cocina. Un hombre viejo dormita boquiabierto, emite un leve ronquido. Es don Rubiel
Castañeda. Suena música lírica. El hombre espanta instintivamente un zancudo, se acomoda. El tiempo
pasa. Por momentos la música pareciera distorsionarse y el viejo se agita intranquilo. El zumbido del
zancudo se hace insoportable; dormido, Rubiel lo espanta de nuevo.
4- AMENAZA
Atardecer. Por el río se desplaza cautelosa una chalupa conducida por el Chino. Con él viene el Eugenio,
que lleva cámara fotográfica. Avanzan silenciosos, en medio de la infinita armonía de la selva; de repente
el pasajero toma una foto con flash, el chofer le baja asustado la cámara.
CHINO:
¡Qué hace!
EUGENIO:
(Sin entender) Es un paisaje bellísimo.
CHINO:
Su imprudencia nos pone en peligro; como le decía hace un momento, aquí
vivimos en mucha zozobra Mister. Una vez nos llegó la noticia de que venían
por ahí y todos salimos corriendo para el río, al puerto a tomar las canoas o lo
que hubiera para irnos.
Eugenio se pone nervioso, mira a un lado y otro
CHINO:
Unos iban hacia arriba, otros iban hacia la parte de abajo, río abajo; en dos
oportunidades hemos salido corriendo. Llegan noticias de que ahí vienen y
que vienen y así vivimos.
EUGENIO: Mi papá no me contó que la cosa fuera tan grave.
CHINO:
¿Y es que hace cuanto no viene por aquí?
EUGENIO:
Hace más de tres años y vine por aire.
La chalupa coge un remolino.
EUGENIO:
¡Qué pasa! ¡Nos devolvimos chino, nos devolvimos!
Eugenio se marea, siente nauseas
CHINO:
(Luchando por controlar la embarcación) En el agua Míster, no me ensucie la
chalupa.
El Chino supera el remolino y Eugenio se recompone.
CHINO:
¿Quiere que le cuente o no?
Eugenio temeroso asiente.
CHINO:
Pues en el pueblo anteriormente se tenían rumores de que ellos iban a entrar
allá, ¿sí? Rumores de que ese era un pueblo en que todo el mundo... o sea,
prácticamente ellos dicen que ese era un pueblo de los otros. (Desconfiado)
Pero en medio de la selva, uno no sabe quién es quién ni quién es qué ¿sí?
Suena un chillido profundo de animal, Eugenio sé tensiona. Avanzan en silencio. La tarde empieza a caer.
EUGENIO:
Me picó, me picó un insecto.
CHINO:
¡Échese orines, échese orines que eso le alivia!
Eugenio incrédulo obedece pudoroso
CHINO:
Desde hace más o menos cuatro meses... unos tres o cuatro meses tal vez, se
incrementó digamos el caos, desde ese tiempo venimos recibiendo mensajes
con los Choferes de los camiones que llevan la carga al Puerto; a ellos los
detienen en algún lugar de la carretera, - los detenían, ahora por ahí no pasa ni
un alma- y mandan decir por escrito, que ellos van a venir y que los
comerciantes tienen que irse.
EUGENIO:
(Tranquilizándose) “Que si no se van, queman el pueblo”; eso dicen y nunca
pasa nada.
CHINO:
No, si es que también por vía fluvial vienen amenazas que mandan con los
conductores de las chalupas y con los pasajeros.
EUGENIO:
(Muy preocupado) Del dicho al hecho hay mucho trecho.
CHINO:
Nosotros no le dábamos tanto crédito a esos mensajes porque eran ordinarios,
mal escritos, con mala ortografía; pero hace como dos meses llegó una
amenaza muy bonita, digamos bien escrita, organizada en computadora y toda
esa cosa.
En ese momento suena una ráfaga y el Chino cae muerto ante la estupefacción de Eugenio. La chalupa a la
deriva, anochece.
5- EL PARTO
Se escucha el sonido de ranas, grillos y perros lejanos. La atmósfera está enrarecida y pareciera que el
peligro acecha. Gallina en su nido puja por poner, finalmente lo logra y vemos aparecer lentamente un
huevo muy grande, descomunal; tanto que al terminar, Gallina cae estruendosamente de él, rompiendo la
sinfonía del amanecer.
6- AUXILIO
Hilario Gómez está transmitiendo dentro de la cabina de la emisora que dirige. Su voz se oye amplificada,
lo vemos de espaldas. Afuera, de lado está Colombia Torres esperando sentada en una banca de madera.
HILARIO:
Tenemos para nuestros amables oyentes un grupo mexicano, de México…
Suena un tema de música popular y el hombre baila y aplaude, como sí estuviera en una fiesta. El tema
culmina y el locutor retoma la palabra.
HILARIO:
¿Con que amaneció cansadita porque el señor no le hizo nada en la camita?
COLOMBIA: (Poniéndose de pié muy ansiosa) ¿Cuánto tiempo me va a hacer esperar?
HILARIO:
Programa “Su Amigazo” ¡El más popular de la región!
Colombia impotente, espera de pie
HILARIO:
Servicio Social: “Un niño de la vereda Campo bello necesita un antibiótico
muy costoso. Caritativos comunicarse al 22318. Sigamos con Su Amigazo,
dirigido por el mejor locutor del mundo: ¡Hilario “El Hippie” Gómez!
COLOMBIA: ¡Le voy a romper el vidrio si no abre!
El locutor molesto le hace señas indicándole que respete la transmisión, ella se sienta
HILARIO:
Un mensaje de Wilson para Yuleidy en Villa Grande: “Feliz cumpleaños
gordita, sin ti no puedo vivir”. Y bien, sigamos con nuestra programación
habitual. Su Amigazo, el programa de la gente. Vamos con la música linda,
con la música chévere, para todos los enamorados.
Suena un tango criollo, Hilario bailotea romántico dentro de la cabina. Afuera Colombia a punto de
estallar.
COLOMBIA: !Cuando me va a atender, salga y hablamos!
VOZ DEL CANTANTE: … pero vamos jugando iguales
no te afanes
que tú y yo debemos de saber
La mujer golpea furiosa el vidrio de la cabina.
… que si tú lloras
por el hombre que tu quieres
también yo lloro
el amor de otra mujer…
COLOMBIA: ¡Nosotros hicimos un trato, le pagamos y usted no ha pasado la información,
no ha dado la voz de alarma!
VOZ DEL CANTANTE: ... pero vamos jugando iguales
no te afanes
que tu y yo
debemos de saber…
HILARIO:
(Abriendo una ventanilla en la cabina) ¡No me perjudique, déjeme trabajar!
COLOMBIA: Entre los comerciantes se recogió el dinero para que usted diera la voz de
alarma y no ha hecho nada.
La música sigue sonando.
HILARIO:
(A soto vocee) ¡No es fácil, ese chiste me puede costar el pellejo!
COLOMBIA: Por favor, la situación que vivimos en el Puerto es muy grave: estamos
amenazados, asustados y tememos por la vida…
VOZ DEL CANTANTE: …eres cual hembra
que nació para el placer…
Hilario da un brinco al micrófono y cierra la ventanilla haciéndole señas a Colombia para que lo espere
unos minutos más. La mujer llora silenciosa mientras se dispone a salir sin mirar atrás. Suena el teléfono,
Hilario contesta, escucha algo, se descompone, la canción termina.
HILARIO:
(Aterrado) ¡Su Amigazo! El mejor programa de toda la región,
dirigido por Hilario Gómez Pavón, el mejor locutor del mundo…
7- ABUSO
Gallina se encuentra en su nido dispuesta a ensayar con Cerdo, el montaje de una fábula cantada. Cerdo,
toca un tamborcito.
GALLINA:
Un dos, tres…
Cerdo empieza a tocar
GALLINA:
Este era un pobre Cerdo
que presumía de valentón
de un soplo me cargue siete
decía siempre aquel bribón
Cerdo se atrasa
GALLINA:
¡Concéntrate Cerdo que me haces equivocar!
Chusco obedece, se le ve contento
GALLINA:
Siete mosquitos serían
dijo una hormiga en tono burlón
el cerdo muy disgustado
retó a la hormiga y la aplasto…
la aplastó…
No veo mérito alguno
dijo un insecto que lo pilló
en que el grande aplaste al chico
ni el fuerte al débil
cerdo cobardón
Toma pues tu merecido
repuso el cerdo en tono agresor
y cuando ¡Zas! la pezuña
voló el insecto
el cerdo rodó
Cerdo mira molesto a gallina, sin comprender el desenlace.
Y así aprendió de un golpe
que al más pequeño hay que respetar
Y así aprendió de un golpe
que al más pequeño
hay que valorar
valorar…
Panpanparanpan…
Se oye a Telmo acomodar ollas y preparar el fuego, los animales se callan. Cerdo gruñe nervioso. De
repente Telmo pasa llevando una olla de fuego. Cerdo berrea exigiendo alimento. Telmo se detiene, baja la
olla y sale. Regresa trayendo un bote de comida, Cerdo saca la cabeza y traga ansioso. Telmo se dispone a
calentar un chuzo, hasta hacerlo enrojecer. Chusco riega el bote. El hombre exasperado toma el chuzo
hirviendo y quema la jeta del animal que pega un berrido desgarrador y huye a ocultarse; Telmo recoge
sus cosas y se marcha.
GALLINA:
(A Chusco) Mi vida es infeliz,
pero mi consuelo es no ser cerdo
Cerdo gruñe impotente y adolorido, Gallina continúa agraviándolo.
Que vuelo bajo
- sí Que soy tonta
- bueno si lo dijo Lorca...
¡Ah! pero que placer
Que infinita golosina
saber que no soy cerdo
que no tendré el hocico purulento
Cerdo gruñe cual fiera y se golpea enloquecido contra las paredes de su cochera.
GALLINA:
¡No dramatices Cerdo, no dramatices!
¡No chilles Chusco, que los cerdos no lloran!
8- PREMONICION
Rubiel duerme en la silla oyendo música lírica. Ve de repente en su sueño, un diminuto barco que se
desplaza lento en el horizonte, finalmente el barquito desaparece. Ve ahora la cabeza de su hijo, que
emerge de la nada flotando con suavidad.
EUGENIO: Donde estas
Mejor
Donde anduviste
Busque tu aura en las líneas del tiempo
Ahora, el viejo ve medio cuerpo de Eugenio perdido en la bruma, lleva en la mano el pequeño barco y
colgada de un palo la cabeza del Chino. Un monótono e indescifrable sonido, se mezcla con el clímax de la
música lírica que escucha Rubiel.
EUGENIO:
Acaso no dejaste que te viera
No te halle
Poco a poco Eugenio se convierte para su padre en una figura inmensa, un gran cadáver con un tiro en la
frente, gritando a la deriva en la inmensidad.
EUGENIO:
No te encuentro
Qué lánguida llaga tu ausencia.
Qué asfixia esta necesidad de tenerte.
Paz
mujerzuela huidiza,
ficción
mentira
alquimia
magia
deseo…
El espectro de Eugenio sin dejar de hablar, se sumerge sinuoso hasta desaparecer. Rubiel se despierta muy
excitado, mira hacia afuera.
RUBIEL:
(Con infinita dificultad) ¡Zarca!
Entra la chiquilla campesina amiga de Gallina, se detiene en el umbral. Rubiel la mira y ella comprende la
orden; le echa aire con un gran abanico de mimbre, el viejo se calma lentamente. La Chiquilla parece no
alterarse con nada. Se sienta en el piso y toma las pantuflas del viejo, las calienta con el aliento.
RUBIEL:
He vuelto a soñar, no puedo evitarlo.
La Zarca le prueba la pantufla pero a Rubiel le parece fría.
¡Vi muerto a Eugenio!
La chiquilla sigue calentando la pantufla, por fin el viejo la encuentra a gusto, se la coloca y la niña
aprovecha para ponerle la otra sin calentar, huye. El hombre se levanta, camina con dificultad, quita la
música. Va a la mesa, toma un tarro y una cuchara, raspa tratando de sacar el último poco de café sin
lograrlo.
Va a sentarse cuando llega Colombia Torres, su mujer; trae una bolsa semivacía, viene muy cansada.
COLOMBIA: (A la Zarca que permanece afuera) ¡Llame a guache de su padrastro y dígale
que lo necesito!
Se oye alejarse a La Zarca
RUBIEL:
¿Nada?
COLOMBIA: (Entregándole un pan que trae en la bolsa) En el aeropuerto suspendieron los
vuelos, no están llegando verduras ni abastos, ningún tipo de remesa. Lo poco
que llega lo están trayendo en chalupa a pesar del peligro.
RUBIEL:
Y la carta, ¿la firmaron?
COLOMBIA: (Extendiéndole decepcionada un papel) Recolecté solo once firmas; les dije
que esa era la carta, que de pronto denunciando más concretamente el temor…
podíamos recibir ayuda… pero no.
RUBIEL:
¿Y si la redacto distinto?
COLOMBIA: El inspector propuso que fuéramos a la Cabecera a ver si en la emisora, don
Hilario Gómez el locutor nos colaboraba. Toco eso sí,
cancelarle unos
derechos para que haga la denuncia.
RUBIEL:
(Sentándose) Pero si plata se le entregó a él hace como dos meses y nunca
obtuvimos respuesta concreta de nada.
COLOMBIA: Pues por eso había que reclamarle.
RUBIEL:
No se habrá puesto de “bocona” doña Colombia Torres a ofrecerse para ir,
¿no?
COLOMBIA: Pero don Rubiel si pudo ponerse de “bocón” a preocupar a mi muchacho. ¿Por
qué tenía que decirle a Eugenio que viniera? ¿Qué puede hacer el pobre en
estas circunstancias?
RUBIEL:
Soñé otra vez, no puedo evitarlo. Estaba muerto y su lancha resultaba estrecha.
El viejo la mira aterrado a punto de desfallecer. Colombia se persigna. Silencio.
Rubiel agacha la cabeza, derrotado.
COLOMBIA: No se ponga así, mire que se le puede subir la tensión.
RUBIEL:
El doctor dijo que la pastilla es cada seis horas.
COLOMBIA: (Muy angustiada) Es que la droga tampoco llegó.
RUBIEL:
¿Y esta noche?
COLOMBIA: (Toma la bolsa de papel) Voy a echarle estas boronas a las gallinas.
Sale, el viejo queda destruido. Se oye la voz de Colombia llamando las gallinas.
VOZ DE COLOMBIA:
¡Stt… Cucuc.. SSS…! Qué es la demora Telmo. Vaya al puesto de
salud y dígale al enfermero que le pago lo que sea, pero que me consiga la
droga.
TELMO: Sí señora
Rubiel permanece estupefacto.
9 - HE PUESTO UN HUEVO INMENSO
Cerdo asoma su hocico por el corral, va de un lado a otro, esta intranquilo. Trata de mirar a Gallina, pero
desde el ángulo en que se encuentra le resulta imposible. La Zarca llega al nido del ave, que también se
encuentra ansiosa.
GALLINA:
He puesto un huevo inmenso
un huevo del que caí
tan aparatosamente
que me rompí la cresta
Maldito huevo
no sé cómo pudo
crecer dentro de mí sin reventarme
- o si creció al salir –
al contacto con el aire
La Zarca la mira incrédula y Gallina le señala el lugar donde ha escondido el huevo; la chiquilla lo
encuentra, es muy grande y pesado, lo coloca cuidadosamente cerca de Gallina, que lo patea iracunda. La
niña intenta calmarla pero el animal esta fuera de sí; la Zarca se hace a un lado y gallina vocifera.
GALLINA:
Cualquier cosa podría surgir de él
un pollasno negro
hasta un cuervo
Basta pensar en su padre
un sucio gallo viejo
que se atrevió a montarme
sabiendo que ya no es su tiempo
Chusco jadea, Gallina hace caso omiso de la provocación.
GALLINA:
Esperó que el jefe dormitara
y ¡ Zas!
me ataco por la espalda
Bueno
eso es claro
de lo contrario le habría sacado los ojos
y jamás habría empollado semejante adefesio
Chusco Gruñe burlón.
GALLINA:
(Muy irritada) ¿Por qué te quemó Telmo el hocico, cerdo infecto y
libidinoso?
Cerdo se carcajea con dolor, vemos su hocico ya infectado, asomarse por un hoyo de la cochera
LA ZARCA: (A Chusco) ¡ Shit… Suo… Suo…!
Chusco obedece y se va a un rincón a rumiar su amargura en silencio.
GALLINA:
Me he visto a gatas para calentarlo
mas aún
para protegerlo de cerdo
El animal es garoso
y como poco piensa
cree que es para él
que quizá es un regalo de Telmo.
Vaya regalo el que se gano hoy
estaba husmeando las ollas
mientras Telmo avivaba el fuego
el hombre lo mira de reojo y lo llama
Stststst..... venga chusco
venga lo arreglo
Y el pobre cerdo
como poco piensa
le hizo caso y se acerco gruñendo
Telmo le enterró en el hocico
el hierro hirviente
y Chusco gruñó para adentro
lo noté
ahogó el berrido
no sé sí por dignidad o por miedo
Cerdo llora inconsolablemente.
LA ZARCA: (Calmándolo) ¡ Shit… Suo… Suo…!
La niña se marcha, Chusco asoma tímido el hocico herido, tratando de recomponerse.
10- PRESENTIMIENTO
Rubiel duerme, respira con dificultad; poco a poco se sume en un sueño profundo y melancólico. Ve a su
mujer al borde de un abismo, mirando al frente con estupefacción.
COLOMBIA: Horadar mi pavor
para verlo sangrar sin compasión ninguna
Romper las barreras de la rabia
y acceder al dolor
que me provoco voluntariamente
Y hace de mi este no sé que
este no se como
y no comprendo.
Emerge la que no muestra el rostro
con su fuerza me controla
y me rindo a ella sin reservas
me arrincona
me somete.
Me posee
me abusa
No puedo ayudarme y me abandono
me entrego a sus manos brutales
y me daña
termino por creer que lo merezco.
Donde yo
donde
ya no me veo
solo sé que soy porque me duelo
Siento las trampas invisibles
haciendo de las suyas
manoseando mi vergüenza
inyectando su veneno
y dejándome al filo de mi abismo.
Algo hay que me domina
me sofoca
algo en mí que no me ama y me mutila.
Media soy
la cara oscura de mi luna
muñón
ausencia.
Rodar al fondo con mil golpes
castigar cada instante de ternura
ahogar el grito
y dejar que brote
la sólida baba clandestina que me habita.
La mueca asoma tímida
se disfraza y lanza su zarpazo
su lengua dentada me acaricia
rompe mi luz
y una estela de párpados cerrados
huye de mí y me abandona.
Ciega soy
muda de lamentos
débil
frágil
rota
muerta.
(i)
Rubiel se despierta alarmado.
RUBIEL:
¡Colombia! … ¡Colombia! … ¡Mija! ¿No habrá salido, no? (Nadie responde)
¡Zarca! ¡Zarca! …
¡Respondan carajo! … ¿Dónde están todos?
El viejo intenta incorporarse, pero no lo logra, esta muy alterado, no sabe que hacer.
RUBIEL:
¡Colombia! … ¡Mija! … Tuve un sueño muy malo… Donde se metió…
¡Zarca! … Busque a la señora y que no se mueva de aquí… ¡Dígale que no
salga!
Se escucha el lejano sonido de un megáfono, Rubiel aguza el oído tratando de descifrar las voces casi
imperceptibles.
VOZ:
Es necesario (Interferencia) su presencia en el parque, los que quieran en
(Interferencia) Y los que no, en la pista o el aeród… (Interferencia) Que salga
la gente de las casas, de los locales… Estamos invitando amablemente
(Interferencia) hagan presentes en el aeródromo (Interferencia) ¡Nadie corra y
el (Interferencia)… plomos! Esta reunión (Interferencia) fructífera para
ustedes…
Rubiel se levanta dificultosamente.
VOZ:
… les vamos a dar plazo de (Interferencia) porque este es un pueblo en donde
se abastece mucha gente. Estamos seguros (interferencia)…enemigos.
El viejo avanza a la puerta como puede, está a punto de desplomarse.
RUBIEL:
¡Colombia! Dígale a Telmo que prenda la camioneta… ¡Zarca! …
11- PRESENCIA
Una y quince de la tarde. El día esta lluvioso, opaco. El Moreno cargado hasta los dientes, lleva encima
todo un equipo de campaña, un megáfono, recorre las calles de las afueras del puerto.
MORENO: (Por el megáfono) Rogamos con amabilidad que salga la gente de las casas, de
los locales… (Silencio)
Se detiene, mira a un lado y otro esperando respuesta.
MORENO:
¿Será que se están escondiendo? No jueguen con fuego señores, todos, niños,
viejos, damas, todos al parque o a la pista. No cierren sus puertas. Esta reunión
no es fructífera para ustedes… Les vamos a dar plazo, porque este es un pueblo
en donde se abastece mucha gente.
¡Nadie corra que al que corra de pronto le caen plomos!
Se acomoda el megáfono y toca en un extraño pito, una alegre tonada. Telmo viene del hospital.
MORENO:
¿Para dónde va?
TELMO:
Voy para mi casa…
MORENO:
¿Qué hora es?
TELMO:
(Mirando al cielo) Van a ser las dos, faltan por ahí quince minutos para las
dos. (Se dispone a irse)
MORENO:
(Deja de tocar) No se vaya que lo estamos necesitando.
TELMO:
Pero mi patrón está enfermo y…
MORENO:
Si no se está quieto le doy un… (Hace un desagradable ruido con el pito)
Telmo obedece, el Moreno chifla y entra un muchacho de pasamontañas y gafas oscuras.
MORENO:
Bueno pelado, a ver, diga haber…
El muchacho tiembla y contiene el llanto.
MORENO:
(Gritando) ¿Es que no quiere? ¿Sí? Me va a tocar es… (Hace un extraño
gesto con la mano) para que diga algo.
El enmascarado le dice algo al oído.
MORENO:
¿Son tres hermanos, no?
El joven asiente.
MORENO:
(A Telmo) ¿Usted qué hace?
Telmo va a responder, pero el hombre lo interrumpe con el pito, burlándolo.
MORENO:
¿Dónde es que trabaja?
TELMO:
En…
MORENO:
¿Usted de dónde es?
TELMO:
Del Olvido…
MORENO:
Señor, si usted es de por allá, ¿Entonces qué hace por acá?
TELMO:
Como le dije…
MORENO:
¿Usted qué está haciendo aquí, si es de por allá?
TELMO:
Yo…
MORENO:
¿A usted quién lo mandó por acá?
TELMO:
(Casi gritando) ¡Yo trabajo en una finca, soy un trabajador!
MORENO:
Venga, hágase acá, hágase ahí.
TELMO:
(Al enmascarado) Usted es del pueblo, debe conocerme, no me haga esto,
dígale la verdad…
El muchacho esta aterrado.
MORENO:
(Al enmascarado) Pero hermano, usted es el que manda sí? Usted es el que
manda, diga haber… (Silencio)
¿Usted es que es marica? ¡No se me vaya a echar para atrás!
El muchacho no puede ni moverse.
MORENO:
¿Por qué no quiere hablar? Quiere es hacerse matar este h…
El joven le dice algo al oído del Moreno, Telmo a punto de desfallecer.
MORENO:
Está de malas amigo, no se ganó la lotería; Vaya por su patrón y me lo lleva al
parque.
Telmo huye presuroso. El enmascarado sembrado en el mismo lugar.
MORENO:
¿Qué, se cago? ¿Por qué se para así? Esperemos a ver si pasan el Diablo y el
famoso Botalón.
El Moreno ordena al enmascarado que se oculte y reinicia el toque de su pito, el tiempo pasa.
12- VIOLACIÓN
Gallina observa impotente desde su nido, como varios hombres vejan a la zarca. Cuenta asqueada a Cerdo
lo que ve. Sus rostros son una mueca de dolor y vergüenza.
GALLINA:
La coge de la cintura
ella se defiende
patea iracunda
asustada
semeja un insecto de tierra en agua.
Chusco emite un gruñido sordo.
GALLINA:
Un manotazo le revienta la boca
y la chiquilla rueda
la cara húmeda de sangre y piedras.
Chusco gruñe suplicando clemencia para la Zarca.
No se opone más
la mirada fija
mientras el moreno le alza la bata de flores
le corre los interiores viejos de resortes deshechos y le entierra su furioso puño
en el sexo pequeño.
Chusco lanza un berrido espantoso y Gallina a dúo mueve su lengua ágil, produciendo un angustioso y
agudo sonido. Se oye a otras gallinas que huyen cacareando ante el paso de los hombres. El lamento de
Cerdo y Gallina desaparece.
GALLINA:
No sé quiénes eran esos hombres
ni que tienen contra Telmo
para hacerle esto
pobrecita mi Zarca
Se oyen un quejido leve e imperceptibles movimientos de la Zarca.
(A Chusco) - Que culpa tiene ella sangre y lagrimas
eso veo
Se escuchan lejanas explosiones. Chusco asomado en su cochera mira a Gallina, larga y silenciosamente.
Gallina vuelve sobre el despojo de la Zarca.
GALLINA:
Ya no respira
no permitiré que las hormigas
- Las sucias hormigas –
le coman el sexo.
Picotea el sexo de la Zarca, retirando las hormigas.
Parecen fieras
las entusiasma la sangre
no puedo quitarlas
son veloces
huyen tan pronto pico
y temo romperla aún más.
Desiste de su labor.
Gallina en medio de una súbita oscuridad canta con su vocecita soprano.
GALLINA:
Brutal
así percibo
tu zarpa
mi piel la reclama
Me pongo en peligro
y ahí estas
al acecho
Animal vigoroso
aquí estoy
ataca...
Que guerra fue limpia
para que te llamen sucia
cada vez que matas.
13- ACECHO
Colombia avanza rápida hacia el pueblo, se cruza en el camino con Telmo que viene descompuesto; trae la
cara lavada, más un gesto de asombro que de espanto.
TELMO:
(Deteniéndola) ¡Señora!
COLOMBIA: ¡La droga por Dios! Rubiel está muy mal…
TELMO:
Yo estaba sentado en el hospital esperando al enfermero y de un momento a
otro, cuando vi fue que todo el mundo corría y pedía auxilio...
COLOMBIA: ¡Usted es un inútil!
TELMO:
Me paré de la silla y cuando ya los miré fue en el parque.
COLOMBIA: ¡Cobarde, incapaz! Me toco ir a mí… (Va a marcharse)
TELMO:
¡No vaya doña¡ A todo el que corría le disparaban sin ningún problema…
La mujer se detiene aterrada
TELMO:
Mire que algunos se montaron en las canoas para huir por el río y ahí fue
cuando mataron a la niña y donde hirieron a otros señores.
COLOMBIA: (A punto de llorar) Pero don Rubiel necesita esa droga…
TELMO:
Luego siguieron golpeando a todo el mundo y encerraron al pueblo. Me toco
ir al parque a presentarme y allí nos tuvieron un rato, hasta que uno de ellos
dijo: “Retírense, pueden irse a sus casas”
COLOMBIA: (Decidida a marcharse) Pues entonces busco al enfermero en la casa.
TELMO:
Es que hay más señora: En la Inspección me entregaron esto (Le entrega un
maletín y un sombrero)
Colombia toma el maletín lo abre
TELMO:
Son las cosas de don Eugenio, el cuerpo no apareció…
Más allá del horror, la mujer mira una a una, las pertenencias de su hijo, mientras Telmo no para de
hablar, la mujer ya no lo escucha.
TELMO:
Corrí como pude y aquí a la salida me agarraron otros dos. Me ordenaron que
viniera por ustedes, no sé porque me dejaron ir. Doña…
Al ver el estado de su patrona, Telmo huye. Colombia queda alelada, mirando a un punto fijo. Un sonido
agudo invade el ambiente.
14- AGONIA
Suena el agudo sonido de la escena anterior. Se ve el rostro de Rubiel invertido, su boca esta ahora en la
frente.
RUBIEL:
Nada
un dolor inmenso
agobia mis ansias. (Respira con dificultad)
Nada
la mirada baja
el miedo
la desconfianza
Ay, este tiempo hijos
este tiempo.
(Cada vez más ido)
Nada
en un fluido espeso mi rabia
la impotencia la acompaña
la nada soy
al donde no voy
a eso juego
a eso vamos
Hoy,
amigo a la deriva
hermano en la desgracia…
El viejo muere. Entra Telmo sigiloso, enciende la luz y encuentra el cadáver; se quita el sombrero, se
persigna, está visiblemente afectado.
TELMO:
Si no pudo defenderse usted, menos iba a dar la cara por la Zarca, ¿cierto
patrón?
Se acerca a Rubiel
TELMO:
Menos mal que no supo lo de su hijo don Rubiel. (Para sí) Aunque la noticia
de todos modos lo hubiera matado…
Telmo toma las llaves que el viejo tiene asidas a la pretina.
TELMO:
No me llevaría nada patrón, pero es que son quince años y en estas
circunstancias quien me va a responder…
Se marcha
15- EMPERATRIZ
Se escucha una mujer toser. El Moreno se encuentra en un plano alto con una lista en la mano; se ha
colocado gafas oscuras que se levanta para leer mejor.
MORENO:
Tan afortunados, la lista esta medio mojada y no se ve bien. Veamos… El
Diablo, alias el Diablo llamado el Diablo, venga para acá…
Nadie contesta.
MORENO: Botalón, alias Botalón, llamado Botalón, que salga…
Silencio
MORENO: ¡Emperatriz Ruiz!
Mira claramente a alguien
VOZ DE MUJER: (Desde dentro) No señor, yo no soy.
MORENO:
¡Quién es Emperatriz Ruiz!
VOZ DE MUJER: No está.
MORENO:
¿Cómo así que no está?
MORENO:
¿Por qué duda?
MORENO:
Ahí debe haber una Emperatriz. ¿Usted quién es?
Silencio
Silencio
VOZ DE MUJER: Colombia Torres
MORENO:
Pues tiene cara de llamarse Emperatriz.
COLOMBIA: ¡No, lo juro!
MORENO:
¡Venga Emperatriz!
COLOMBIA: (Suplicante) No me haga salir
MORENO:
¡Colabore! ¿Es que no va a venir?
Sale Colombia descalza de un pie, cojea de la pierna vendada. Viene empapada y pareciera que ha
perdido toda dignidad
COLOMBIA: Pero yo no soy la persona que están buscando
MORENO:
Venga para acá mi hermosa paloma; vega para acá mi hermosita palomita
COLOMBIA: (Sacando un documento de su monedero) Mire, acá dice que yo soy…
MORENO:
¡Míreme a los ojos! ¿Tengo cara de pendejo, Emperatriz?
COLOMBIA: No señor. Vea, yo acabé de llegar, mire mis papeles, allí dice que yo no soy
la señora que están buscando. (Le ofrece el documento) Vine acá porque me
mataron mi muchacho y tengo a mi marido enfermo.
MORENO:
¿Sí? Pobrecita. ¿Y dónde está su marido, Emperatriz?
COLOMBIA: No señor, yo no soy… Él esta en la casa, como esta…
MORENO:
Muéstrelo, ¿Dónde está, que no lo he visto?
Se dirige a las personas que permanecen atrás.
MORENO:
He nombrado cinco personas y ninguna está. Entonces… bueno… entonces
cuento uno, hasta tres. Van uno, van dos, para que me digan si esas personas
están ahí…
Vuelve sobre Colombia
MORENO:
¿No le dije que fuera a la esquina, Emperatriz?
COLOMBIA: Yo soy Colombia Torres, señor, créame…
MORENO:
¡No me llore!
Silencio, Colombia aterida del terror.
MORENO:
(A los de adentro) Llevo en esto una hora y nada que completo las catorce
personas (Revisa la lista) Botalón, alias Botalón. El diablo. ¿Quién es el señor
diablo? Estas personas van a tener que irse.
(A Colombia) ¡Andando Emperatriz ¡ ¡ A la esquina!
COLOMBIA: No me haga ir allí, señor, se lo suplico.
MORENO:
Obedezca doña Empera, a la esquina y de allí a la bomba…
Camina a regañadientes, sudorosa, sin dejar de balbucear.
COLOMBIA: Yo no soy Emperatriz señor, yo soy Emperatriz, no yo soy Colombia…
(Echa al hombre una última mirada con su documento de identidad en la
mano) Torres…
Desaparece.
16- ESCARNIO
Cerdo enceguecido y Gallina muy maltrecha, se encuentran atados en la parte trasera de la camioneta de
Telmo, abandonada en una calle del pueblo y cargada de diversos objetos: un televisor, una silla, un
aparato de radio. Se escuchan explosiones, tiros, gritos lejanos. Los animales están muy alterados, Gallina
locuaz, trata de sobreponerse a la situación.
GALLINA:
No quise picarte los ojos
Perdóname Cerdo
claro que en el fondo
te he hecho un favor inmenso
para lo que hay que ver.
Este no es el pueblo de la feria
ni la pólvora
ni los ventorrillos
Algo pasa
se están llevando los carros
pidiendo las llaves de las motos
saqueando las tiendas
cargando las camionetas
Cerdo gruñe y aguza el oído, tratando de ubicarse.
GALLINA:
(Espantada)
Parten vidrios
roban joyas
disparan a las puertas.
Cerdo trata de protegerse
Están aterrorizados
mujeres y niños
todo el mundo espantado
en medio de la balacera.
Ahora se marchan
todo arde
se despiden con la mano.
Que abramos la boca
Porque van a estallar una bomba.
Gallina y Cerdo abren la boca, absolutamente atemorizados. El tiempo pasa. Silencio. Gallina tímida mira
a lo lejos y por fin se decide a hablar, muy adolorido el pico.
GALLINA:
Todos están ahí
en el parque
no creen que ellos se hayan ido
Media hora con la boca abierta
y nadie quiere moverse
ni verificar si se marcharon
Cerdo cierra la jeta, esta lloroso, se acomoda como puede. Gallina entra en un estado de ensoñación, cae
la tarde y el último rayo del sol la ilumina, un punto oscuro en el horizonte.
GALLINA:
Arrancarme las uñas.
Ser la llaga
y no la piel que la soporta.
Oler el hervor de mis ansias.
Alimentar el asco.
No ser buena ni sana.
Ser el miedo
y no quien lo tolera.
Ser el dolor
y no la herida que lo causa.
Ser la voz
y no la bala que la acalla
Sí el ojo
no la lagrima.
La vida que se escapa
no la piel mortificada.
Ser la sangre
y no la escueta mancha.
17- BURLA
En la cabina de radio totalmente destruida, se encuentra Hilario “el hippie” Gómez, tratando de
comunicarse infructuosamente a través un viejo radio teléfono.
HILARIO:
Aló, sí… (Interferencia) ¿Con la central de Capitanía?
VOZ DE MUJER: No señor, habla Grac… (Interferencia)
HILARIO:
¿Quién habla?
VOZ DE MUJER: (No se oye con claridad) Gr…a, Adelante…
HILARIO:
¿Griselda?
GRACIELA: Adelante, hable, hable, aquí con Graciela.
HILARIO:
(Muy temeroso) ¿Con la señora Graciela?
GRACIELA: Si Graciela, adelante.
HILARIO:
Mire es de aquí del Puerto, es que hubo una... (Interferencia)
GRACIELA: Adelante, adelante… ¿Me oye?
HILARIO:
Si, que ha habido una… (Interferencia)
GRACIELA: No le oigo…
HILARIO:
En el Puerto y en la vereda Quilichambo hubo una masacre…
GRACIELA: Ah, correcto, voy a comunicarlo con la Cruz Roja. (Interferencia)
Hilario trata de hacer funcionar como sea el aparato.
VOZ DE EXTRANJERO: ¿Aló?
HILARIO:
¿Quién habla?
VOZ DE EXTRANJERO: Hans Walter Schmidt, delegado de la Cruz Roja Internacional.
HILARIO:
Si… Necesitamos ayuda, ha habido una masacre en Quilichambo y en el
Puerto.
HANS WALTER SHMIDT: En este mismo momento hago la llamada al general de la
Brigada avisando del hecho… (Interferencia)
El radio chilla, la comunicación amenaza con cortarse, Hilario mira a un lado y otro muy asustado.
HANS WALTER SHMIDT: Aló… Aló… Estoy por la otra línea con el general de la
Brigada y me dice que no tiene ninguna información, (Interferencia) Que no
sabe que haya pasado nada malo en el Puerto…
HILARIO:
No le ponga atención al general, ellos siempre dicen eso, nunca tienen
información de nada. (Interferencia) Pero es cierto ¿Aló? ¡Óigame! Duraron
más o menos cinco horas en el pueblo, todo el mundo evacuó…
HANS WALTER SHMIDT: Bueno, nosotros vamos mañana…
HILARIO:
Mañana puede ser tarde, en las casas quedan solo viejos, la gente huyó y los
muertos están ahí solos…
HANS WALTER SHMIDT: Que no muevan los cuerpos y que nadie intervenga, ya vamos en
camino.
En ese momento interceptan la comunicación, se oye al Moreno
VOZ DEL MORENO: Este locutor sapo es un mentiroso, así estén cien ejércitos, Nosotros
podemos volver a entrar y a acabar con los que nos hicieron falta. Estamos
cerca y ya vamos para allá…
Hilario huye dejando el radio en el piso.
HANS WALTER SHMIDT: No se preocupen, ya estamos con ustedes, ese es nuestro deber,
ya vamos con los consejeros del gobierno central… ¿Aló? ¿Me escucha?
18- DESARRAIGO
Noche espesa a las afueras de Capitanía. En medio del campo vemos una carpa inmensa al fondo de la
cual se encuentra Colombia desgranando arvejas; se escucha el sonido de otras personas dedicadas a
preparar alimentos. Fuera de la carpa hay una gran olla sobre el fuego.
HOMBRE 1:
Nos dijeron que dizque a Hilario “el hippie” Gómez, el locutor de la cabecera,
lo descubrieron pidiendo ayuda por radio y entonces le dividieron la cabeza
por tener el cabello largo. Pobrecito, él que tenía tanto miedo.
COLOMBIA:
Yo me estoy haciendo una reflexión: si el ejército pudo llegar al Puerto el
martes a las cinco y media, habrían podido llegar el lunes y al menos nos
hubieran auxiliado, ¿cierto?
HOMBRE 2:
El ejercito venia con esos infelices, yo reconocí al sargento Mancilla, aunque
estaba con pasamontañas.
COLOMBIA:
¡Virgen santa! Eso no puede ser.
HOMBRE 2:
Acuérdese que vivo cerca a la base, no tengo duda, era él.
La mujer termina su labor, se levanta pesadamente y sale de la carpa; echa a la olla las arvejas y de
repente ve a Rubiel, que en algún lugar le hace guiños.
COLOMBIA:
¡Rubiel, mijo! Creí que me iba a dejar solita.
Sonríe complacida y llama con un gesto a Rubiel, para que hablen en un lugar donde no los oigan.
¿No se ha visto con Eugenio? Yo los pienso siempre, casi a toda hora.
Está a punto de llorar, pero se contiene para no contrariar a su marido.
Ya no me importa que estén muertos, pero siento odio cuando pienso que los
hicieron sufrir.
Escucha algo que le dice Rubiel antes de marcharse, ella intenta detenerlo pero el ha desaparecido. Pausa.
Se pone de rodillas, se persigna y reza.
Rondan avispas hambrientas mi flor,
cuido el húmedo rincón
donde se camufla mi soplo.
¡Peregrinos del miedo!
- haced escala en el mío Bebed en su fuente
y dejadme vacía…
¡No le quiero más como inquilino!
Vuelve al cambuche, donde sus compañeros de infortunio han empezado a tocar y cantar una melancólica
tonada campesina.
VOCES:
(Cantando) Un señor y dos niñas
me arrancan un lamento…
Pobre Fabián Cuellar
el Piña, el Uva el Negro…
Fueron diecisiete
aquella tarde aciaga…
Día de la cruz
La mueca llega al puerto…
El despojo de Gallina se encuentra sacrificado en un fusil, la música de tambores crece y calla súbitamente.
El espíritu de gallina surge cauteloso abandonando su última piel.
GALLINA:
Bocanadas de ira
tornan cristalina la rabia del verdugo…
veo por fin la cobardía de la bestia.
Miles de los nuestros sacrificados
vapores hirvientes
sangre fétida
Y yo aquí esperando el turno
he visto irse a muchos
pero sobre todo hembras
Huele el miedo
es un olor acre
lagrimas de veneno
vísceras en grandes mesas
hígados, corazones, entrañas blancas
Fui sueño de otros
de los que rasgan el destello con un tiro en la frente.
Fui masa inerte e inerme
de los que hacen de un padre un fardo
y agonizando aún, hacen de él una antorcha.
De los que gozan dejando un cascarón de niño.
Desmembrado en el camino como escarnio.
De los que hollan la inocencia
hasta provocar la mirada del hambre…
Gallina da vueltas sobre sí misma hasta desaparecer.
Bogotá, febrero de 2.000