Coloquio de Doctorandos en Historia del Arte 2015

El Posgrado en Historia del Arte de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM
convoca al Coloquio de doctorandos 2015
Atmósferas, representación y experiencia
La noción de la atmósfera en las artes podría definirse como la síntesis espacio-temporal,
que delimita y contiene la experiencia estética como acontecimiento envolvente. En tanto
término, “atmosfera” ha acompañado el vocabulario de las artes plásticas casi desde sus
inicios; ha preocupado a los tratadistas, los estetas y los artistas. Sin embargo, ahora el tema
del espacio se ha vuelto central en la discusión disciplinar—al punto que estamos viviendo
en una época del espacio, a decir de Michel Foucault—reemplazando incluso los tropos del
tiempo y la historia del siglo XIX y XX 1. El siglo XIX se caracterizó, entre otras cosas, por
hacer del tiempo y la historia un lugar fundamental de los sistemas filosóficos, hasta llegar
a decir que literalmente el ser se daba como tiempo 2. El siglo XX haría eco de estos
señalamientos, por ejemplo en la hermenéutica que para la segunda mitad de ese siglo,
cumpliría un papel determinante en la estética de la recepción. Tomemos lo anterior como
un incipiente marco de referencia. Desde allí, adoptemos la visión foucaultiana según la
cual esta es la época del espacio.
Este coloquio propone partir del concepto de atmósfera como “envolvente”, para
marcar las relaciones internas entre los componentes de las propias obras y la experiencia
del observador frente o dentro de ellas. En este tipo de ejercicios, podemos reconocer la
“piedad” en torno a “la Anunciación a la Virgen”, de Fra Angélico, como una experiencia
de un ambiente cargado de afección, así como identificaríamos el “heroísmo”, en “El
Juramento de los Horacios” de Jaques-Louis David, como una atmósfera particular de
patriotismo, virilidad, honor y lealtad.
Es prácticamente inevitable hablar de “atmósfera” cuando nos referimos a un objeto
artístico, sea cual fuere su especificidad. Se habla de “atmósfera” en el teatro, en el cine o
en la danza, y sin lugar a dudas se habla de ella en una pintura, una fotografía o un edificio.
A pesar de que en el ámbito coloquial se hace uso del término sin mayor complicación, en
Vid. M. Foucault, “Los espacios otros: utopías y heterotopías”, en
https://upcommons.upc.edu/revistes/bitstream/2099/425/1/P005p.pdf
(consultado 10/04/2015)
2 Esta afirmación puede ser leída desde Hegel, por ejemplo, en el final de su
Fenomenología del espíritu, hasta Heidegger, por ejemplo en Ser y tiempo.
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el terreno de la estética y la teoría del arte aparece como un término ambiguo, evocativo, un
fenómeno que trasciende la explicación racional.
Desde la filosofía, Gernot Böhme argumenta que la dificultad para definir lo que es
la “atmósfera” –por más que todos la percibamos, podamos describirla o, aún más,
producirla, como en el caso de las artes performativas–radica en su naturaleza ontológica 3.
Böheme pregunta: ¿la atmosfera reside en el objeto/ambiente o en el sujeto que la
experimenta? Y responde, la atmósfera es una entidad mediadora entre ambas instancias y
por lo tanto, le pertenece a las dos. Sin embargo, no es un asunto menor, pues
independientemente de la postura que se tenga, nos enfrentamos a un doble problema, en
tanto a la doble naturaleza de la atmosfera. Si partimos desde una estética de la percepción,
podríamos decir que la atmosfera es propia del sujeto, mientras que si consideramos que la
atmósfera corresponde al ámbito de los objetos y los medios ambientes, nos dirigiremos a
una estética de la producción. La solución a esta dicotomía es, a decir de Böheme, partir de
una nueva estética que haga de la atmósfera la noción estética fundamental. Contrario a lo
que señalara la Gestalt, para el filósofo alemán, los individuos no percibimos formas,
colores o cosas sino atmósferas, contra las cuales nuestra percepción escucha sus susurros y
las identifica.
Esta nueva estética, no tiene como propósito definir qué es arte y generar medidas y
reglas para proporcionar herramientas para su juicio, sino que se dirige al amplio fenómeno
del trabajo estético, definido ahora como producción de atmósferas, una reducción
dialéctica, una especie de aura que tiene en Walter Benjamín su antecedente inmediato. Ya
Benjamín describía esta aura como una especie de distancia y respeto en torno a una obra
de arte original y única, por más que su paradigmático concepto nació de la contemplación
de la naturaleza 4. Sin embargo, si pensamos la atmósfera como una entidad mediadora
entre sujeto y objeto, quizá el aspecto de mayor interés es el que compete al observador.
Las atmósferas son del sujeto –y por ello son siempre subjetivas–, tienen el poder de
incidir en el estado de ánimo del que las experimenta, activan sentimientos e incluso
afectan su corporalidad. Es por eso que la atmósfera no puede ser definida si no es desde
una perspectiva fenomenológica, es decir, desde la experiencia. De hecho, la existencia de
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Gernot Böhme. “Athmosphere as the fundamental Concept of a New Aesthetics” . (Thesis Eleven Pty. Ltd,
SAGE Publications, 1993). Disponible en http://the.sagepub.com
4 Walter Benjamin, La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica, (México: Itaca, 2013).
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las atmósferas hace posible la toma de conciencia del ser, en la medida en que es consciente
del ambiente que lo rodea; es sólo en la atmósfera donde la intersubjetividad puede ocurrir.
En resumen, al ensayar una nueva estética en la que, como lo propone Böhme, se haga de la
atmósfera la noción fundamental, estaremos posibilitados para concebir atmósferas de un
modo significativo, ya no como entidades “flotando”, sino como algo que procede de y es
creado por las cosas, personas o ambientes.
Este Coloquio invita a los doctorandos en Historia del Arte a presentar propuestas
para ser incluidas en las siguientes mesas de trabajo, en el marco general del problema de la
“atmosfera” desde la perspectiva arriba delineada.
1-La Atmósfera en la Pintura
Esta mesa de trabajo articula investigaciones en torno al análisis de las atmósferas en los
lenguajes visuales –pintura, fotografía, grabado– a partir de distintas aproximaciones
metodologicas, teorías de la percepción, teorías de la producción o incluso desde la
fenomenología. La mesa queda abierta a la participación de doctorandos abocados a
cualquier periodo de la historia del arte, con la condicionante de que se trate de un estudio
de caso de una obra en soporte bidimensional.
2-Mesa Atmósfera museal
Dentro de los elementos capaces de modificar nuestra percepción de las obras y
manifestaciones artísticas, el espacio, entendido como la atmósfera que las contiene y en la
cual las apreciamos, es quizá uno de los más importantes dado su potencial performativo.
Por ello, esta mesa se plantea como una oportunidad para reflexionar sobre los conceptos
de atmósfera, espacio y museo. En particular, el eje que se propone para la discusión es la
forma de relacionar las obras u objetos artísticos dentro del lugar de exhibición, muestra o
instalación en un tiempo y espacio determinado. La mesa trata de ubicar en la experiencia
espacio-museal (o espacio-arquitectónica para obras virreinales y prehispánicas) un punto
de partida para el análisis de los discursos que median entre la obra, su autor y el
espectador; así como la manera en que su configuración ha significado emociones y estados
de ánimo específicos a través del tiempo.
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De esta forma, el objetivo final es analizar las estrategias diseñadas por el ejercicio
curatorial, las prácticas museográficas y/o la lógica de esta mirada museal, para generar una
lectura sobre la atmósfera como detonante de una experiencia estética y como huella del
proceso creador en la historia del arte.
3-Mesa Producción de atmósferas arquitectónicas, trayectorias intersectadas
Gernot Böhme menciona que el término atmósfera tiene su origen en el campo de la
meteorología y se refiere a la capa que envuelve a la tierra. La atmósfera antecedió al
estudio del espacio y desde el siglo XVIII se usó metafóricamente. Si la atmósfera podemos
determinarla como un envolvente metafórico, ¿Cómo se conforma arquitectónicamente?,
¿cómo intervienen la experiencia y la percepción; lo social y lo político en las atmósferas
arquitectónicas?, ¿podríamos entender la producción de atmósferas como un espacio
sistémico particular?
La atmosfera es algo que flota en medio, un ambiente que se produce en el engarce
de las trayectorias intersectadas entre el sujeto, el objeto, y las fuerzas naturales.
Intervienen en ella lo corpóreo, lo emotivo, lo social y lo simbólico como parte del sensorio
continuo.
En esta mesa se busca desplazar el lado objetivo de la arquitectura y situarlo entre
dos términos inmateriales: el afecto y la experiencia. Se propone la exploración de la
arquitectura y el urbanismo a través de la filosofía, la fenomenología, la sociología, la
geografía y la paranoia, para forzarla a salir de sus límites, y replantear su significado
objetivo, a la producción de la arquitectura cómo acontecimiento.
4- La atmósfera de las imágenes en movimiento, en el cine, el video y la escena
La atmósfera en las artes escénicas es el vínculo envolvente entre el espectador, los
personajes y la ficción que se despliega en escena. En el caso particular del cine, ésta es
inmersión. La realidad del cine es atmosférica se convierte en un envolvente que articula al
cuerpo y a los afectos. Podría decirse que el cine genera un exceso de realidad: la música,
los sonidos ambientales, el montaje, los planos, la iluminación, son las herramientas
presentes desde la inmaterialidad de la imagen.
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La escena es el acto teatralizado en tiempo real, es la ficción de la realidad próxima.
La atmósfera teatral es ideológica y se nutre de las acotaciones, los movimientos de los
actores, tramoyas, escenografías, luces. La atmósfera teatral es tiempo-acción, realidad
escenográfica, enmarcamiento corporal y escenario.
El objetivo de esta mesa es analizar la fenomenología de la construcción de
atmósferas al interior del cine, el video y la escena (incluyendo la danza), desde los
diferentes medios que cada uno utiliza para su creación. Por ello, se convoca a reflexionar
sobre el diseño atmosférico, como representación y percepción, como el puente entre la
imagen y quién la observa, como detonante y contenedor dinámico de un discurso estético
y simbólico en el que un acontecimiento en el tiempo y el espacio toma forma por el
creador, el artista-intérprete y el espectador, en un diálogo continuo, pero imperfecto.
5- Mesa abierta
En esta mesa podrán presentar trabajos todos los alumnos de doctorado cuyo tema de tesis
no se vea reflejado en la presente convocatoria.
Fechas a considerar
Recepción de abstracts
Fecha límite de entrega 22 de mayo
Publicación de los resultados
29 de mayo
Recepción de ponencias en extenso 3 de agosto
Fecha del Coloquio
1 y 2 de septiembre
Lineamientos
Todas las ponencias deberán tener una duración de 20 minutos máximo.
Las ponencias deberán ser elaboradas en Times New Roman a 12 puntos, a espacio y
medio de interlineado, y no deberá exceder 8 cuartillas.
Se recomiendo el uso mínimo de referencias y/o aparato crítico.
Las ponencias deberán enviarse al siguiente correo:
[email protected]
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