CICLO DE FORMACIÓN POLÍTICA 2014

CICLO DE FORMACIÓN POLÍTICA 2014
MÓDULO I - PERONISMO REVOLUCIONARIO
CUADERNILLO
MARTÍN FIERRO
CORRIENTE NACIONAL
1.
INDICE
Módulo I. PERONISMO REVOLUCIONARIO
CUADERNILLO 1.
* HISTORIA NACIONAL, HISTORIA POPULAR - Julio Roqué y otros ....................................................................................................................... PáG. 3
* CONSTITUCIÓN NACIONAL DE 1949 - Aritz Recalde................................................................................................................................................. PáG. 41
* CABILDO ABIERTO DEL JUSTICIALISMO 22 DE AGOSTO DE 1951 - Fundación Villa Manuelita................................. PáG. 49
* MI MENSAJE - Eva Perón ................................................................................................................................................................................................................... PáG. 52
* LA MILICIA PERONISTA - Dardo Cabo ........................................................................................................................................................................................ PáG. 56
MÓDULO 1
HISTORIA NACIONAL,
HISTORIA POPULAR
“Si la historia la escriben los que ganan,
eso quiere decir que hay otra historia”
Apuntes para nuestra formación política
1. Introducción / Por qué la Historia Nacional
Presentamos, en las páginas que siguen, un sintetico
panorama de la Historia Argentina. El objetivo es que
sirva como disparador y base para el debate colectivo.
Proponemos esto porque tenemos la firme creencia de que, en la situación que vivimos actualmente
como Pueblo, es más necesario e imprescindible que
nunca echar una mirada hacia el pasado. No se trata de
charla de café, ni de inmiscuirse en los chimentos de la
vida privada de los personajes históricos. Si queremos
ahondar en nuestro pasado es porque suponemos
que allí se encuentran las claves de nuestra situación
presente, y el ejemplo de numerosas luchas que dio
en el pasado nuestro pueblo, levantando banderas
que, hoy, se continúan en nuestra pelea cotidiana y
en el destino que perseguimos.
Pese a que el Pueblo se hallara desorganizado o
dividido, hubo argentinos que, con dignidad, plantaron una bandera para denunciar y tratar de impedir
el robo y el saqueo de nuestra Patria.
Esta serie de luchas populares, de resistencia, de
victorias y de dignidad, ha sido sistemáticamente
ocultada y falseada por la Historia Oficial. Es que la
Oligarquía y el Imperialismo, para mantener su dominio económico y político, se vieron necesitados
de construir toda una superestructura cultural de la
dominación.
La Argentina es un país dependiente, una semicolonia. Y desde su mismo origen y hasta nuestros días,
ha existido una disputa, una confrontación, entre el
Pueblo y la Oligarquía, entre los sometidos y las clases
dominantes. Entre un proyecto de liberación, de independencia, de desarrollo y prosperidad, y un proyecto
de sometimiento, de dependencia, de atraso y de
concentración de la riqueza en manos de unos pocos. Como parte de esa disputa han estado siempre
presentes interviniendo –a veces solapadamente, a
veces de manera abierta y descarada- los intereses de
potencias imperialistas extranjeras. Así, los intereses
foráneos aliados con la Oligarquía han sido los verdaderos artífices y causantes de nuestra postración
nacional, de nuestros fracasos.
El objetivo que han tenido es el de convencernos,
educarnos y formarnos en la idea de que es “natural”
que seamos un país dependiente, de que es imposible que sea de otra manera, que fenómenos como la
miseria y la desocupación son tan “naturales” como la
lluvia o la salida del Sol por las mañanas. Y más importante aún, han tratado de convencer al Pueblo de que
es imposible transformar la realidad. Por eso ocultan y
han ocultado, en sus historias oficiales, en los diarios
de todos los días, las experiencias en que el Pueblo se
ha organizado y ha logrado importantes victorias. De
este modo, mediante una verdadera colonización del
pensamiento, propagando sin descanso las grandes
mentiras oficiales, y ocultando las auténticas verdades
populares, han tratado de alimentar nuestras conciencias para mantenernos engañados y desmoralizados,
desorganizados y divididos, ignorantes de la fuerza y
el poder que tiene el Pueblo organizado cuando se
pone en marcha detrás de un proyecto de liberación.
A lo largo de la historia se han dado diferentes situaciones. En ciertos momentos el Pueblo organizado le
ha parado la mano a la rosca Oligárquico-Imperialista
y ha avanzado en la construcción de un Proyecto Nacional y Popular, hasta ponerlos en jaque. También ha
sufrido grandes derrotas, a las que siguieron largos
períodos durante los cuales la Oligarquía impuso su
dominación y su proyecto antinacional. En esos períodos, incluso, siempre hubo una tenaz resistencia.
También se han ocupado los escribas oficiales de
suprimir de sus historias las páginas más negras de la
Oligarquía, los hechos más denigrantes y repulsivos
que ha cometido a fin de reprimir al Pueblo. Entonces, por ejemplo, tenemos que personajes como Domingo Faustino Sarmiento o Bartolomé Mitre son
pintados como próceres, y casi nunca se habla de que
fueron los primeros en ensayar el terrorismo de estado y la criminalización de los luchadores populares,
PáG. 3
CORRIENTE NACIONAL MARTÍN FIERRO
además de incitar a la matanza de gauchos. O nos han
enseñadotambién que Bernardino Rivadavia fue un
prócer“adelantado a su tiempo”, cuando fue un personero del Colonialismo Inglés, y el causante de nuestra primera deuda externa. Del movimiento popular,
también, hemos escuchado durante años toda una
serie de fabulaciones y tergiversaciones: hasta hoy
día podemos escuchar a algún gorila hablar del incendio de las Iglesias que habrían hecho las turbas
peronistas, pero se cuidan muy bien de mencionar
que la Armada Argentina bombardeó a una multitud
indefensa en Plaza de Mayo, causando no menos de
cuatrocientos muertos. Durante la última dictadura
militar, se enseñaba que quienes cuestionaban al gobierno eran “subversivos”, tratando no sólo de que se
pensara que ser subversivo era ser delincuente, sino
de confundir las cosas: fueron los que dieron el golpe
los que habían subvertido primero el orden constitucional. Ser subversivo frente a la dictadura, era luchar
por la recuperación de la soberanía democrática. La
tergiversación de esta historia siguió después.
Cuando ya se habían recuperado las instituciones
democráticas, la teoría de los dos demonios sirvió
para presentar el genocidio que ejecutó la dictadura para desarticular las organizaciones populares y
sembrar el terror en el pueblo, con el objetivo de evitar la resistencia al proyecto económico de la Oligarquía, como si hubiera sido el resultado de los excesos
cometidos por las Fuerzas Armadas en una guerra no
convencional (“guerra sucia”) contra un ejército irregular que habría cometido “excesos” similares.
Así es que durante décadas hemos conocido una
Historia falseada, tergiversada y manipulada. Sin embargo, por eso mismo es también que los auténticos
dirigentes y los militantes populares se han esforzado siempre por recuperar la verdad histórica, por
escribir esa “otra historia” la del Pueblo, la nuestra.
De esa manera, por ejemplo, nació el Revisionismo
Histórico, en las años del 30’ y 40’, que permitió a
varias generaciones de argentinos descubrir en la
historia de los hechos pasados las verdaderas causas
de nuestros padecimientos, a la vez que encontrar
también las raíces y las banderas para entroncar las
luchas del presente con las del pasado, y encaminarlas hacia un futuro de liberación.
Somos montoneros federales, yrigoyenistas y peronistas, somos hijos de Ernesto Che Guevara y de
los jóvenes que se lanzaron a la lucha en los años
PáG. 4
60’ y 70’, y por lo tanto somos enemigos de los unitarios, de los conservadores, de los gorilas y de los
milicos represores. No somos neutrales ante ningún
momento de nuestra Historia, aún inconclusa y sin
resolución. Somos parte y protagonistas de las luchas casi doscientos años de Historia Nacional, que
se continúan hoy contra los mismos enemigos de
siempre, hasta que los derrotemos definitivamente,
tengamos una Patria Liberada y logremos la felicidad
del Pueblo y la grandeza de la Nación.
Hemos tomado como base para este curso otros trabajos escritos por compañeros del campo popular en
distintos momentos, y hemos incorporado también
nuestros aportes, tratando de sintetizar lo que aquellos
nos ofrecen a partir de su experiencia y reflexión con
nuestros propios debates y planteos actuales.
El objetivo de proponer este curso de formación es
poder reconocernos como parte de nuestra Historia,
encontrar las razones de por qué hoy nos organizamos del modo en que lo hacemos y por qué damos
nuestras peleas como las damos. Es que las luchas del
pueblo por su dignidad y su liberación no empezaron
con nosotros, somos un eslabón más -el presentede una epopeya nacional que ha tenido sus alturas
y sus profundidades. Desde ahí es también que tenemos que medir la importancia de nuestros éxitos y
nuestros logros. Cada plan de trabajo, cada bolsón de
mercadería que le arrancamos al Estado, conseguir
que no echen a un compañero de laburo, todas esas
cosas que vamos ganando organizadamente, no son
simples limosnas que nos tiran porque les sobra a los
poderosos. Son el resultado de organizarnos, de movilizarnos, de reclamar.
Y no sólo nosotros, sino miles de compañeros desparramados por toda la Argentina. Y no sólo ahora, también son resultado de muchos años en los que han
dado pelea tantos otros compañeros. Del mismo modo
en que somos continuación de la Historia pasada, cada
día, con cada actividad pequeña y cotidiana, vamos haciendo la Historia del presente, y la del futuro.
MÓDULO 1
2. El método de análisis
Dentro de una apretada síntesis de las distintas etapas, tratamos de describir un panorama general de
nuestra Historia desde el punto de vista del enfrentamiento entre los distintos sectores que integran
nuestra sociedad y en que, a su vez, se divide.
Los siguientes son los aspectos que creemos que
deben ser la guía para la lectura y el debate sobre
la historia, como así también para el análisis político
actual.
* Analizar los acontecimientos siempre de acuerdo a
los dos campos que componen el enfrentamiento: de
un lado el Campo Nacional-Popular y del otro el Campo
Antinacional, el de la Oligarquía y el Imperialismo, es
decir los sectores dirigentes, o dominantes, de la sociedad y los sectores subalternos o dominados.
* Tener en cuenta la división que existe en las
grandes etapas históricas.
* Analizar en cada una de las etapas:
1. los rasgos generales del modelo económico vigente y sus transformaciones;
2. las continuidades y transformaciones del Campo
Nacional-Popular y de la Oligarquía, su identidad y
los sectores de la sociedad que los integran;
3. la relación de fuerzas entre los dos campos, sus
avances y retrocesos;
4. el proyecto global de cada uno de los campos;
sus logros y sus déficits; cómo se implementan tales
proyectos y en qué medida se logran;
5. los momentos más altos de las luchas de masas.
6. las formas de organización específica de la clase
trabajadora.
3. Las distintas etapas históricas
Hemos tomado como eje las grandes transformaciones que tuvo el movimiento popular a lo largo de
su historia, y considerando como punto de partida a
la Revolución de Mayo de 1810. Consideramos cuatro grandes etapas:
* De 1810 a 1890
* De 1890 a 1943
* De 1943 a 1976
* De 1976 al 2001
A su vez, dentro de cada etapa podemos diferenciar
distintos períodos. En las dos primeras etapas no
hemos profundizado demasiado, haciéndolo sí un
poco más en las dos últimas, por ser las que más nos
tocan de cerca e influyen en nuestro presente.
Es importante señalar que no hemos incluido muchos lementos importantes del contexto de la política
internacional, que de hecho tienen una profunda repercusión interna, mencionando solamente los mínimos necesarios.
Es bueno tener en cuenta, también, que no existe un
corte tajante entre las sucesivas etapas, sino más bien
una permanente continuidad a lo largo de la historia.
La división tiene el objetivo de facilitar su comprensión y análisis.
4. Etapa de 1810 a 1890
La Etapa se inicia con la derrota del colonialismo español en la Argentina. Al mismo tiempo se encuentra en
auge el desarrollo del capitalismo inglés, que comienza
a expandirse en busca de colonias y mercados.
En la época de la Revolución de Mayo, Buenos Aires
concentraba apenas el 10% de los habitantes del territorio nacional. La población y la riqueza estaban mucho más distribuidas entre las provincias del interior.
En Buenos Aires se encontraba el único puerto
que comerciaba con el extranjero. Luego de la Revolución crece el comercio de importación, fundamentalmentede Inglaterra, y se va desarrollando la
ganadería orientada a la exportación de cueros y
carne salada.En el interior existía una gran diversidad de actividades de manufactura que satisfacían
la demanda interna y generaban un excedente con
el cual se desarrollaba un activo comercio con Chile,
Perú y lo que es hoy el territorio de Bolivia. No obstante su bajo desarrollo técnico, ya que se empleaban métodos artesanales, era la base de un posible
desarrollo industrial y constituía la actividad principal de la población. La importación de mercancías
inglesas pone en crisis a todo ese tejido productivo
PáG. 5
CORRIENTE NACIONAL MARTÍN FIERRO
y va empobreciendo a las provincias del nterior, al
tiempo que Buenos Aires se enriquece y concentra
las ganancias del comercio y de los derechos aduaneros.
tos secundarios entre sectores de un mismo campo.
Por ejemplo, entre distintos caudillos federales, o
entre los terratenientes ganaderos y los comerciantes
porteños.
Hacia el final de esta etapa, triunfante ya la oligarquía, el país se abre totalmente a los capitales ingleses, que construyen los ferrocarriles, los servicios
públicos y explotan nuestras riquezas naturales. La
Argentina se instala como proveedora de granos y
carnes, e importa todo tipo de productos de la industria británica.
* El Campo Nacional-Popular: Está conformado prácticamente por todos los sectores del
interior, los sectores medios y los más pobres,
en especial el gaucho. También coincidían de
hecho con los mismos intereses los sectores
populares de Buenos Aires.
Se desarrolla una lucha por construir dos formas diferentes y opuestas de Nación:
* Un país dependiente del capitalismo inglés,
bajo la forma de dominación semicolonial, es
decir, formalmente independiente en lo político
pero material e ideológicamente dependiente
de Gran Bretaña.
* Una Nación independiente y soberana, con
desa-rrollo de sus recursos e industrias, con una
idea rectora de integración nacional, conteniendo a todas las provincias bajo formas equitativas
de distribución de las riquezas producidas.
La primera tenía como orientación ser instrumento
del capitalismo inglés, incluso como punta de lanza
contra pueblos hermanos, como ocurrió con la Guerra de la Triple Alianza con el Paraguay.
La segunda alentaba la idea de la Patria Grande
Latinoamericana. Ejemplo de ello son las campañas
llevadas adelante por el Ejército de José de San
Martín, como también el apoyo de las montoneras
federales de Felipe Varela en apoyo del pueblo paraguayo durante la Guerra de la Triple Alianza.
Durante toda esta etapa se da entonces una lucha
constante por afianzar uno de esos dos modelos de
Nación, opuestos e irreconciliables. Cada uno de ellos
estaba promovido por determinados sectores sociales
y expresado en determinadas formas políticas. Y si
bien la lucha adquirió distintas formas, estuvo siempre gravitando alrededor de esas dos concepciones.
Un elemento importante para tener en cuenta, no
sólo para el análisis de este período, sino para toda la
historia, es la existencia de contradicciones y conflicPáG. 6
* El Campo Antinacional: Lo componen los
terratenientes ganaderos de Buenos Aires y
una nueva clase que se va conformando: la Burguesía Comercial porteña, son los comerciantes que lucran con el negocio de la importación.
Esta última es definidamente pro-británica y se
enriquece con el control monopólico del puerto. También hay sectores terratenientes del interior aliados a ellos.
La contradicción en casi todo el período se da entre las Provincias del Interior y Buenos Aires (esto
expresado en que en Buenos Aires se encontraba el
puerto y lo principal de las clases antinacionales).
Las identidades que definen principalmente a cada
campo son: Federales y Unitarios
Cada uno de los sectores enfrentados tenía su organización militar, su propio ejército:
* Del Campo Nacional-Popular: eran las montoneras, que ya habían combatido contra los españoles
bajo el mando de Martín Güemes. Eran el pueblo en
armas, conducido por caudillos representativos de
sus intereses. Algunos de sus principales exponentes
fueron Facundo Quiroga, el Chacho Peñaloza y Felipe Varela. Se dieron importantes victorias de las
montoneras sobre la oligarquía porteña.
Un momento de gran debilidad para la burguesía
comercial porteña, en que se encontró francamente
a la defensiva y acosada, fue durante el gobierno de
Juan Manuel de Rosas. Se trataba de un importante
estanciero de la Provincia de Buenos Aires, con posiciones nacionalistas y de gran popularidad entre los
gauchos. Se enfrentó duramente con el colonialismo
Inglés y Francés, que trataron de invadir nuestro territorio aliados con los unitarios. Con el tiempo se
fueron profundizando sus contradicciones con el In-
MÓDULO 1
terior, lo cual fue aprovechado por los sectores antinacionales y finalmente fue derrocado.
histórica, y en el caudillo su representación política.
Como bien dijera Arturo Jauretche: “El caudillo fue el
sindicato del gaucho”.
* Del Campo Antinacional: el exponente máximo
fue el ejército de Mitre. La oligarquía porteña apela a
todos los medios para impones su proyecto, dividiendo a la alianza del Interior, negociando con algunos
caudillos a espaldas de otros, y también recurriendo
al asesinato de los más inclaudicables, como el caso
del fusilamiento de Manuel Dorrego o el asesinato de
Facundo Quiroga.
Esta etapa se caracteriza por una importante cambio
de la formación social de la Argentina, producto de:
Luego de la caída de Rosas, en 1852, se inicia un proceso de consolidación de la Oligarquía porteña, que
se constituye en la clase dominante de la sociedad.
* Se consolida la Oligarquía como clase dominante.
* En el Campo Nacional-Popular: entre 1860 y 1870
se producen numerosas luchas de resistencia de las
últimas montoneras, aunque ya debilitadas y sin
perspectivas de poner en riesgo el poder de Buenos
Aires.
* El Campo Antinacional: Constituye un Estado Nacional, antifederal y centralista en lo político, liberal
en lo ideológico y librecambista en lo económico. La
Oligarquía se consolida en los planos:
- Económico: luego de la Campaña del Desierto de
1880, se apropia de las mejores tierras de la región
pampeana;
- Político: sobre la base de la derrota del interior
pasa a regir en todo el país la Constitución de 1853,
de ese modo se legitima institucionalmente el gobierno de la Oligarquía;
- Militar: se va conformando, luego de algunas luchas secundarias entre sectores de la Oligarquía, la
base de un ejército profesional, conducido por generales provenientes directamente de la clase dominante.
La clase trabajadora, todo a lo largo de la etapa,
está constituida por los trabajadores rurales, principalmente los gauchos, los artesanos y los asalariados de las manufacturas del interior. Por supuesto,
las formas organización y las medios institucionales
que adoptó, no son mecánicamente comparables al
modelo bajo el que comenzaron a organizarse los
obreros europeos. Aquí nuestros gauchos, a medida
que se iba empobreciendo el interior y creciendo la
opulencia y el poder de Buenos Aires, encontraron
en las Montoneras la forma de luchar contra la dominación del puerto, en el federalismo su identidad
5. Etapa de 1890 a 1943
* La derrota del Campo Nacional-Popular, lo cual se
traduce en un empobrecimiento y desestructuración social y productiva del Interior.
* Luego de la Campaña del Desierto, se abre un proceso de masiva inmigración europea. El objetivo con
el que la habían concebido sus ideólogos era reemplazar al gaucho como mano de obra, pero como a
la mayoría de la tierra se la había apropiado ya la Oligarquía, la mayor parte de los inmigrantes se concentraron en lo que van a ser las grandes ciudades: Buenos Aires, Rosario y Córdoba, allí se va concentrando
la mayoría de la población y se irá confor-mando un
creciente sector de trabajadores asalariados.
Se consolida definitivamente el modelo agro-exportador. La Argentina se ubica como exportador
de cereales y carnes congeladas. Es la Granja de Inglaterra, desde donde se importa casi todo: desde
los clavos con que se construyen casas, hasta el
papel donde se imprimen las leyes nacionales. Este
modelo, que ya estaba perfilado hacia el fin de la
etapa anterior, va acompañado ahora del ingreso de
capital inglés que construye los ferrocarriles, desarrolla los servicios públicos, la banca, las finanzas y
el comercio. Todo por supuesto en función de consolidar nuestra dependencia. La inmigración, por
otra parte, modifica profundamente y transforma de
raíz a la sociedad. La llegada de millones de personas, de origen extranjero, con costumbres y cultura
diferentes a la matriz criolla, con otras identidades y
formaciones políticas, tendrá también honda repercusión sobre el Movimiento Popular.
Sobre esta realidad y como continuidad de las montoneras se va recomponiendo el Campo NacionalPopular derrotado, recomenzando la lucha contra el modelo de Nación que impone la Oligarquía.
Ese Movimiento es el Radicalismo, y su sector más
dinámico y representativo de los intereses populares
PáG. 7
CORRIENTE NACIONAL MARTÍN FIERRO
es el yrigoyenismo, referenciado en la persona de
Hipólito Yrigoyen.
* El Campo Nacional-Popular: lo integran sectores
medios de las ciudades, pequeños empresarios, trabajadores independientes, arrendatarios y pequeños y medianos propietarios rurales de la Provincia
de Buenos Aires. En general, son los amplios sectores
populares de todo el país, incluyendo a los trabajadores del campo y la ciudad. Dentro del radicalismo coexistían un sector más nacionalista y popular:
el yrigoyenismo, y un ala más liberal y oligárquica.
Las formas de lucha que adopta son variadas, desde la abstención electoral hasta las insurrecciones
armadas de 1890, 1893 y 1905, que a pesar de ser
derrotadas van socavando la fortaleza política del
dominio oligárquico.
* El Campo Antinacional: se consolida en una sola
clase: la Oligarquía terrateniente y ganadera, socia
del capitalismo inglés. Los gobiernos nacionales de
Mitre en adelante instauran un modelo productivo y
una infraestructura a la medida y necesidad de los
negocios británicos.
En lo ideológico comienza a construirse la mencionada superestructura cultural del coloniaje. Se escriben las historias oficiales, se consagran próceres a
ciertos personajes históricos y a otros luchadores se
los condena al olvido o se tergiversa su significación.
Todas las cosas que vengan de Francia e Inglaterra,
son modelos a imitar, son la civilización, a la vez que
se condena a todo nuestro pasado criollo, que viene
a ser la barbarie, los gauchos.
En lo político se materializa el Estado Oligárquico, un
sistema de política que excluía del juego a cualquier
oposición mediante simulacros de elecciones, en las
que siempre ganaba quien tenía que ganar, o sea,
los candidatos del gobierno. Como producto de la
presión popular, entra en crisis este sistema de exclusión política montado por la Oligarquía, ésta debe
retroceder y acaba llamando a elecciones libres.
Durante este período surgen nuevas formaciones
políticas además del radicalismo: aparecen los anarquistas, el Partido Demócrata Progresista y el Partido
Socialista. Luego, de una división del Partido Socialista, aparece el Partido Comunista.
* El Campo Nacional-Popular: triunfa con la llegada
al Gobierno de Hipólito Yrigoyen, que desarrolla un
programa nacionalista y con alto contenido popular.
PáG. 8
* El Campo Antinacional: la Oligarquía presiona y
utiliza al sector más conservador que existe dentro
del radicalismo.
La debilidades principales de Yrigoyen fueron los
límites de su proyecto de país. Lo más positivo fue el
romper con el sistema de excusión política, democratizar el Estado con la participación popular. De ahí
en adelante se instituye la legitimidad del voto universal y secreto como forma de acceder al gobierno.
Su Gobierno trató de mantener la autonomía de sus
decisiones respecto al centro imperialista, pero no
pudo romper los lazos de dependencia, no llegó a
cuestionar el modelo económico agro-exportador
y dependiente. Con la Primera Guerra Mundial se
inicia una período de crisis económica mundial que
tiene profundas repercusiones internas.
Al no ser afectados los fundamentos del poder
económico de la Oligarquía, el Movimiento NacionalPopular va entrando en crisis por la debilidad de su
estrategia.
En 1919 y 1921, durante la presidencia de Yrigoyen,
cediendo a las presiones de los sectores más reaccionarios, el Ejército reprime sangrientamente huelgas y movilizaciones obreras en Buenos Aires –la
Semana Trágica-, la Patagonia y el Chaco. Este es un
punto significativo, sobre todo para el análisis de
etapas posteriores.
Las organizaciones obreras estaban en general
conformadas por anarquistas, socialistas y comunistas, siendo la fracción más combativa popular y
consecuente los anarquistas. Sin embargo su componente principal eran obreros inmigrantes, que
traían su experiencia, y sus ideas de revolución social, de su práctica en los países europeos de los que
provenían. No se reconocían como continuidad de
las luchas anteriores, y solían trasladar las identidades, las consignas y los programas de lucha –que
tenían un sentido en los países centrales- a nuestro
país, caracterizado por la dependencia semicolonial
y la injerencia imperialista. De esta manera, muchas
veces iban desencontradas por carriles diferentes luchas que en realidad debieran haber sido las mismas.
Esto debilitó también al Movimiento Popular al no
integrarse esas vertientes bajo un mismo proyecto.
La Oligarquía logra cooptar a los sectores más conservadores del radicalismo y derroca al segundo
MÓDULO 1
gobierno de Yrigoyen, utilizando por primera vez al
Ejército “profesional”.
* El Campo Nacional-Popular: inicia un período de
Resistencia popular, caracterizado por huelgas obreras, movilizaciones e insurrecciones armadas.
El radicalismo se va fracturando, hay sectores que
se adaptan al juego de la política oligárquica, y son
domesticados. Otros se apartan cuestionando esaposición conciliadora y evolucionan dando forma a
las primeras concepciones del Nacionalismo Popular
Revolucionario.
* El Campo Antinacional: comienza el período llamado de la “Década Infame”. Se profundiza la entrega
del patrimonio nacional, la dependencia económica
de Inglaterra, y en lo político se instala una práctica
sistemática del fraude electoral y de represión a los
sectores populares.
Como producto de la crisis económica de 1929, y
luego de la Segunda Guerra Mundial, el país se ve
necesitado de desarrollar ciertas industrias para
cubrir sus necesidades internas. Este proceso de
desarrollo industrial se va desenvolviendo de manera paulatina hasta 1943. Pero este proceso se va a
volver en contra de la Oligarquía quedando fuera de
su control. Surgirá un nuevo sector de empresarios
industriales con intereses opuestos a los sectores
del poder económico agro-exportador, junto a un
importante crecimiento de la clase obrera industrial.
Esto crea las condiciones para una alianza de clases.
Se produce una importante corriente de migración
interna, de las zonas rurales a las ciudades, y del interior a Buenos Aires. Son los sectores más pobres del
campo y del interior: serían los futuros Descamisados.
Como consecuencia de la guerra al país se le presenta un escenario ampliamente favorable para la
exportación de productos alimenticios, generándose una importante entrada de divisas.
El Coronel Juan Domingo Perón, desde la Secretaría
de Trabajo y Previsión toma medidas importantes en
beneficio de los trabajadores. El pueblo se va identificando con Perón. La Oligarquía, al ver el peligro
que ello entrañaba, lo destituye y encarcela. Así es
que el 17 de Octubre de 1945 las masas trabajadoras ganan la calle y se plantan en la Plaza de Mayo,
logrando la liberación de su líder. Perón asume, de
esta manera, la representación política de los trabajadores. Finalmente, se llama a elecciones a principios de 1946 triunfando la fórmula Perón-Quijano
sobre la Unión Democrática, espacio que agrupaba
a radicales, socialistas, comunistas y conservadores,
bajo la candidatura de Tamborini-Mosca.
Vamos a dividir esta etapa para su mejor análisis, en
distintos períodos:
* 1943-1955: El Pueblo al poder
* 1955-1973: Resistencia y Defensiva Popular
*1973-1976: Crisis del Movimiento Nacional
6. Etapa de 1943 a 1976
7. 1943-1955: El Pueblo al poder
Características generales
Ante el descrédito de los gobiernos conservadores
de la Década Infame, que acentuaron su carácter
entreguista y vendepatria, en medio de la profunda
crisis económica, política e ideológica que se daba
en los países centrales –y repercutía en Argentina-,
se produce en 1943 un Golpe de Estado liderado por
una corriente de oficiales nacionalistas e industrialistas del Ejército.
* El Campo Nacional-Popular: el peronismo se constituye en un Movimiento de masas, policlasista y
transversal, de contenido antioligárquico y antiimperialista. Triunfa en las elecciones y accede al Gobierno
con el soporte de un estado de intensa movilización
popular, y un alto grado de organización de la clase
trabajadora. Grupos de radicales, socialistas y anarquistas rompen con sus organizaciones y se integran
al Movimiento reconociendo la jefatura de Perón.
Se acelera el proceso de industrialización, lo cual
le da una vuelta de tuerca más al fenómeno de crecimiento y concentración de la clase obrera.
* El Campo Antinacional: de este lado se ubica la
Oligarquía pro-imperialista afín a los yanquis, que
son ahora el imperialismo emergente de la decliPáG. 9
CORRIENTE NACIONAL MARTÍN FIERRO
nación británica, los sectores gorilas de las Fuerzas
Armadas, y casi todos los partidos políticos que se integran en una sola alianza, la ya mencionada Unión
Democrática, patrocinada por el embajador yanqui
Spruille Braden.
Las opciones políticas se polarizan, y la alternativa
pasa a ser Braden o Perón, lo que se traduce en: Dependencia o Liberación.
El Proyecto peronista
Se basa en la idea de una Comunidad Organizada,
con una profunda redistribución de la riqueza producida por el país. El Estado tiene un rol protagónico,
actúa como regulador y planificador de la actividad
económica.
Pasan también a manos del Estado los sectores más
estratégicos de la economía, se nacionalizan los servicios públicos, la banca, el comercio exterior –que
provee de fondos que financian créditos para la expansión industrial y la obra pública. Las banderas del
Peronismo son: Soberanía Política, Independencia
Económica y Justicia Social. La reforma constitucional de 1949 pretende traducir en el orden jurídico los
ejes que proyectan un nuevo modelo de país.
Para realizar tal proyecto, el Movimiento se basa
en una alianza entre la clase obrera organizada en
la CGT, los empresarios industriales nacionales y los
sectores nacionalistas del Ejército, actuando el Estado como regulador y árbitro de esa alianza. Con el
tiempo, Eva Perón llega a proponer la formación de
milicias obreras, pero no logra reunir el apoyo suficiente para implementarlo.
La Oligarquía y el Imperialismo empiezan a conspirar
casi desde el comienzo del gobierno. En 1951 se produce un levantamiento militar liderado por el General
Benjamín Menéndez.
En 1952 se produce una crisis económica, producto de la recuperación internacional del capitalismo,
pasada ya la guerra mundial, la pérdida de sucesivas cosechas –como resultado de una sequía- que
reduce las exportaciones, y de ciertas insuficiencias
que todavía tenía el desarrollo industrial.
Era quizá el momento de avanzar sobre los fundamentos económicos del poder de la Oligarquía, para
poder seguir desarrollando el país, pero no alcanza a
PáG. 10
concretarse pese a que se habían dado grandes pasos hacia ello.
* El Campo Nacional-Popular: el Peronismo en el
Gobierno entra en crisis. Se resquebraja la alianza
entre el empresariado nacional y los trabajadores.
Sólo queda como firme apoyo la clase obrera organizada ante el avance de la reacción, pero no llega
a ser suficiente para fortalecer el Poder Popular.
* El Campo Antinacional: la Oligarquía y el imperialismo llevan a cabo un continuo accionar conspirativo. Toma fuerza la contraofensiva oligárquica apoyada en los militares gorilas. El 16 de Junio de 1955 la
aviación naval bombardea la Plaza de Mayo y la Casa
Rosada con la intención de matar a Perón, al final del
día se cuentan cuatrocientos muertos. Finalmente, el
23 de Septiembre, un golpe militar logra derrocar al
gobierno de Perón.
Aspectos positivos del Peronismo en el Gobierno
fueron:
* El Peronismo queda instalado durante varias décadas como “el hecho maldito del país burgués”, que
hace al país ingobernable por la vieja política.
* Las condiciones materiales de vida alcanzadas por
el pueblo avanzaron de manera notable, al igual que
el desarrollo económico del país.
* El Peronismo le da forma e identidad política al
Campo Nacional-Popular, como continuidad histórica del federalismo y del Yrigoyenismo.
* Se afirma como un actor indiscutible del escenario
político una clase trabajadora organizada, dotada de
una profunda conciencia nacional, anti-oligárquica y
antiimperialista.
* La memoria de Evita queda viva como lo más revolucionario del peronismo.
Y como aspectos negativos aparecen los siguientes:
no llegó a producirse, en el momento preciso, el salto
necesario para mantener la trayectoria de desarrollo
nacional y el Poder Popular alcanzado. Esto se debió
a que no se llegó a avanzar sobre la expropiación
del poder económico de la Oligarquía, y al no haber
resuelto el problema militar, manteniéndose el Ejér-
MÓDULO 1
cito como institución “profesional”, separada del proceso revolucionario.
8. 1955-1973: Resistencia y
CONTRAOfensiva Popular
Podemos distinguir dos fases:
1955-1966: Resistencia
1966-1973: Contraofensiva popular
El hecho más significativo que marca el paso de una
fase a otra es Mayo de 1969: el Cordobazo.
Marco internacional
Período 1955-1966 – Resistencia
El Campo Nacional-Popular: el pueblo inicia la resistencia al día siguiente del golpe. Las condiciones
son durísimas, se empieza desde cero, ya que el Movimiento Peronista no estaba preparado para luchar
en condiciones de proscripción y persecución. Es la
clase trabajadora la que lleva el peso principal de la
lucha. El peronismo fue prohibido y proscrito.
Las formas principales de lucha fueron:
* La resistencia sindical y las huelgas obreras.
* El hostigamiento con bombas caseras –los famosos
caños”-, el sabotaje a la producción y a los servicios
públicos.
* Levantamientos militares, como el de Junio de
1956, liderado por el General Juan José Valle junto a
otros militares y civiles peronistas. El levantamiento
fracasa y son fusilados.
Hay que señalar que este período coincide con el
triunfo, en 1959, de la Revolución Cubana, que se
convierte en ejemplo, aliento y apoyo para las luchas
por la liberación en toda Latinoamérica. La experiencia cubana inspira las tendencias revolucionarias
La principal bandera de la resistencia era el regreso
insurreccionalistas. El Che Guevara – asesinado en
de
Perón al país y la vuelta del peronismo al poder.
Bolivia en 1967 y modelo del guerrillero entregado a
la causa de la revolución - difunde la teoría del “foco” Perón se constituye como líder y referente estratégico del Campo Popular. Entre 1960 y 1966, se proque muchas organizaciones intentarán reproducir.
ducen los primeros intentos de desarrollar guerrillas
En 1968 se produce el Mayo Francés, un levantami- rurales, pero fracasan.
ento que reúne a obreros y estudiantes en las calles
El Campo Antinacional: inicia una brutal represión
de París. Sin un objetivo político unificado, el movimiento – que se reproduce con menor intensidad contra todo lo que huela a peronista. Miles de dien otros países europeos y multiplica la solidaridad rigentes son encarcelados, y las organizaciones pocon los procesos revolucionarios en el Tercer Mundo pulares quedan en la ilegalidad. En todo este perío- no llega a producir un cambio significativo en la do la Oligarquía ensaya distintas variantes para tratar
estructura de poder, y queda en la historia como un de lograr una cierta estabilidad y gobernabilidad. Se
abren las puertas del país para una creciente penehecho significativo sobre todo en el plano cultural.
tración económica de empresas extranjeras, yanquis
En 1971 triunfa en Chile la Unidad Popular, llevando principalmente.
Con su resistencia el pueblo hace fracasar todos los
al socialista Salvador Allende al gobierno y dando inicio al intento de desarrollar la “vía pacífica al socialis- intentos de “pacificar” el país. Desde el desarrollismo”. Allende dispone rápidamente una serie de me- mo del presidente Arturo Frondizi, hasta la ficción
didas (nacionalización de los yacimientos de cobre, democrática que proscribe a las mayorías, caso del
carbón, petróleo, reforma agraria, control de precios gobierno de Arturo Humberto Illia.
Ante la fortaleza de la resistencia, la Oligarquía dede productos de consumo popular, etc) que chocan
con los intereses de la oligarquía y de los capitales cide acabar con el simulacro de democracia liberal
norteamericanos. La reacción logra desestabilizar al y recurrenuevamente al gobierno de las Fuerzas Argobierno y produce, el 11 de septiembre de 1973, un madas. En 1966 se produce un nuevo golpe militar,
golpe de Estado organizado por la CIA y encabezado encabezado por el General Juan Carlos Onganía.
por el general Pinochet.
PáG. 11
CORRIENTE NACIONAL MARTÍN FIERRO
Período 1966-1973 – Contraofensiva Popular
El Campo Nacional-Popular: de 1966 a 1968 se incrementan las huelgas y las movilizaciones. A la lucha de los trabajadores se suma la de otros sectores,
como los estudiantes. En el ámbito sindical surgen
conducciones combativas, como la CGT de los Argentinos, contrapuesta a las los sectores conciliadores, como los que respondían a Augusto Timoteo Vandor. Aparece un intento de desarrollar una
gue-rrilla rural en Tucumán, por parte de las Fuerzas
Armadas Peronistas.
En 1969 se da la mayor confluencia de todas esas
luchas, que tienen su pico el 29 de Mayo de 1969 con
el Cordobazo y sucesivas puebladas. En el Cordobazo
tiene protagonismo el sindicalismo clasista, cuyo
principal referente es Agustín Tosco. Aparece el accionar urbano de organizaciones armadas peronistas, como FAR (Fuerzas Armadas Revolucionarias),
FAP (Fuerzas Armadas Peronistas) y Montoneros.
En 1971 se reiteran los movimientos insurreccionales.
Se van reorganizando las estructuras del Mo-vimiento Popular, adquiriendo centralidad la Juventud Peronista. Hay un creciente aumento del activismo. La
bandera de movilización es el “Luche y Vuelve”.
La contraofensiva popular termina arrancándole a
la Oligarquía las elecciones de Marzo de 1973, donde
triunfa el FREJULI, Frente Justicialista de Liberación
Nacional, una alianza social y política hegemonizada
por el Peronismo con que el pueblo va a las elecciones.
El Campo Antinacional: el proyecto que trata de
instaurar Onganía es:
En lo económico: beneficia a la Oligarquía y a los
monopolios yanquis.
En lo político: un sistema autoritario. Clausura el
sistema liberal de partidos políticos por el peligro
que representa el Peronismo, como en diversas elecciones provinciales habidas en los anteriores gobiernos, donde las fórmulas peronistas habían triunfado.
Se plantea también despolitizar a la sociedad. El
arma principal a utilizar es la represión abierta.
Debido al ascenso de las luchas populares Onganía
es desplazado del Gobierno y es reemplazado por el
General Marcelo Levingston, que desarrolla una
política económica de sesgo más nacional.
La Oligarquía reemplaza a Levingston, asumiendo la
presidencia el General Alejandro Agustín Lanusse.
PáG. 12
Este desarrolla una estrategia de retirada ordenada del Gobierno, plantando sucesivas trampas al
Movimiento Popular, a fin de que el retroceso sea lo
menos costoso posible.
9. 1973-1976:
Crisis del Movimiento Nacional
Este es seguramente uno de los períodos más complejos de nuestra historia reciente. Por lo vertiginoso
y acelerado que se dan los acontecimientos, y con
que se modifican las relaciones de fuerza entre
los campos en confrontación.
El período coincide con una profunda crisis del
capitalismo en el orden internacional, y un avance
decidido del Imperialismo yanqui sobre América
Latina. Cuando asume el gobierno Héctor Cámpora,
candidato del FREJULI, ya se habían instalado dictaduras militares, amañadas por los yanquis, en casi
todos los países limítrofes, y los pocos gobiernos civiles que quedan caen también al poco tiempo. En lo
económico se había ido profundizado la penetración
de las empresas multinacionales, distorsionando
profundamente el modelo de desarrollo industrial
iniciado con el peronismo. Las empresas extranjeras
y los nacientes grupos económicos habían ido ganando posiciones monopólicas en muchos sectores
de la industria y los servicios, lo que les daba mayor
poder para confrontar con los trabajadores en la disputa por salarios y condiciones de trabajo. Este escenario estrechaba notoriamente el margen de acción
del gobierno popular
El Campo Nacional-Popular: bajo el liderazgo de
Perón se agrupaba una numerosa cantidad de sectores, muchos de ellos con intereses y proyectos encontrados. El liderazgo de Perón era lo que saldaba
las diferencia y encolumnaba a esta alianza bajo un
proyecto que denominó Modelo Argentino para el
Proyecto Nacional.
Dentro de esta alianza estaban: empresarios nacionales; los sectores del sindicalismo más conciliadores y adaptados al sistema; la casi totalidad de
la clase trabajadora; amplios sectores de la clase
media, intelectuales y profesionales que apostaban
al proyecto de liberación; el grueso de la juventud,
movilizada y organizada principalmente en la JP;
las Organizaciones Armadas Peronistas, las FAP, FAR
y Montoneros, que se asumían como resguardo y
MÓDULO 1
garantía del proceso; se contaban también algunos
sectores del ejército, aunque minoritarios.
Las organizaciones armadas revolucionarias no
peronistas, de izquierda, que caracterizaban a Perón
y al Peronismo como una variante más dentro del
sistema, y veían aproximarse una situación revolucionaria, de disputa directa por el poder. A partir de
esto consideraban que debían acelerar y profundizar
el accionar armado.
El Campo Antinacional: agrupaba a las cúpulas
empresarias, la vieja Oligarquía unida a los intereses de las multinacionales extranjeras. Aunque
políticamente a la defensiva, conservaban un gran
poder económico y de influencia en distintos sectores e instituciones del Estado. La fuerza principal
de reserva en este período fue sin duda el Ejército.
Desde algunos años atrás, por influencia yanqui, se
había dotado con la llamada Doctrina de Seguridad Nacional, que con la excusa de la confrontación
norteamericana contra la Unión Soviética, se ponía
en un lugar de gendarme, para reprimir a los movimientos populares que amenazaran el dominio imperialista. Ahora el ejército ya no tenía como función
la defensa de los intereses nacionales, sino que tenía
un enemigo interno, que en definitiva era el propio
Pueblo. La contradicción se traslada al interior del
peronismo, donde los sectores más reaccionarios y
las dirigencias sindicales burocráticas que habían
sido colaboracionistas durante los gobiernos militares señalan como enemigos internos a la juventud
y a las Organizaciones Armadas, y sirven al objetivo
de reprimir a los sectores más dinámicos y revolucionarios que cuestionaban y querían avanzar sobre
el poder de la Oligarquía.
A la muerte de Perón asumió su esposa María Estela Martínez. A partir de ese momento el poder del
Estado quedó en manos de los sectores más reaccionarios –representados por José López Rega-,
que respondían directamente a la embajada yanqui
y adoptaron como estrategia la represión del Movimiento Popular. De ese modo aparecen la Tres A,
una organización paramilitar, integrada por matones
sindicales, policías y militares, que acciona mediante
el asesinato selectivo de militantes populares. Es el
comienzo del terrorismo de Estado.
Esta situación marca la crisis más profunda del
Peronismo como Movimiento Popular. El Gobierno, archivado ya el programa de independencia
económica, pasa a aplicar el primer plan de ajuste
de inspiración neoliberal. Lo cual profundiza la crisis económica, ya que el principal obstáculo que encuentra es la resistencia de la clase trabajadora. La
Oligarquía ya se encuentra conspirando para derrocar al Gobierno, asumir el mando directamente por
medio del ejército e instaurar a sangre y fuego el orden neoliberal. Esto se lleva a cabo con el golpe de
estado del 24 de Marzo de 1976.
10. Etapa de 1976-2001
Características generales
Esta etapa comienza con una sangrienta derrota
del Campo Popular, luego de la cual se producirá
una paulatina recomposición de sus fuerzas hasta
desarrollar un proceso de resistencia que culminará
con el levantamiento popular del 19 y 20 de Diciembre de 2001.
En los veinticinco años que abarca esta etapa se
produce un profundo deterioro de las condiciones
de vida del pueblo, y un gran retroceso general del
Campo Nacional-Popular. Se fractura y disgrega su
identidad histórica, y son destruidas, a su vez, numerosas organizaciones populares que habían expresado lo más avanzado de la etapa anterior.
Se produce una profunda transformación del
modelo económico vigente hasta el fin de la etapa
anterior. Se instauran a sangre y fuego las políticas
neoliberales que van a provocar un fabuloso endeudamiento externo, la fuga de capitales, la desindustrialización, la privatización del patrimonio del
Estado, la caída del salario, el alto desempleo, la exclusión y la pobreza.
Vamos dividir esta etapa en tres períodos, que corresponden a los sucesivos cambios de gobierno que
se registraron:
* 1976-1983: la Dictadura Militar
* 1984-1989: la Restauración democrática
*1989-1999: Menemismo y después
* 1999-2001: De la Rúa, triste, solitario y final
PáG. 13
CORRIENTE NACIONAL MARTÍN FIERRO
11. 1976-1983: Dictadura Militar
Con el golpe de estado asume el Gobierno una
Junta Militar presidida por el General Jorge Rafael
Videla que se autoproclama Proceso de Reorganización Nacional –al cual se lo llamará simplemente
“Proceso”- y se instaura un régimen de terrorismo
de estado. Las Fuerzas Armadas –junto a las fuerzas policiales- implementan un plan sistemático de
represión hacia todo el conjunto del Campo Nacional-Popular.
La represión tiene una faz clandestina, en la cual se
secuestra, tortura y se hace desaparecer, a treinta mil
militantes populares al margen de toda legalidad, incluso de la misma legislación represiva dictada por
los militares. Al mismo tiempo opera un estricto control y censura de los medios de prensa, los cuales ocultan y suprimen toda información sobre el accionar
represivo. Se instala un clima de terrorismo ideológico, toda opinión disidente u opositora es sospechosa
de ser “subversiva”. Cientos de miles de personas se
ven forzadas a exilarse en el extranjero para salvar
sus vidas: desde científicos, actores y escritores, hasta
periodistas, docentes universitarios y ex-funcionarios del anterior gobierno. Se prohíbe toda actividad
político-partidaria y sindical, y la misma Constitución
Nacional –suspendida su vigencia de hecho por el
gobierno militar- queda subordinada a un Estatuto
del Proceso, que se decreta como ley suprema. Es el
Gobierno más totalitario, dictatorial y represivo que
haya habido en nuestra historia.
Se desencadena, en consecuencia, un extendido
proceso de quiebras de pequeños y medianos industriales. Todo un vasto conjunto de empresas que
abastecían el mercado nacional, y que habían crecido
durante la anterior etapa de desarrollo industrial, colapsa debido, por un lado, a la competencia ruinosa
de productos importados a bajo precio, y por otro, a la
incapacidad de hacer frente a su endeudamiento
que implicó la desregulación de la actividad bancaria.
El desmembramiento del tejido industrial de empresas pequeñas y medianas es lo que se conoce como
“desindustrialización”. Al mismo tiempo un reducido
conjunto de empresas locales y extranjeras, hacen uso
preferencial de regímenes fraudulentos de promoción industrial que les permiten ampliar sus empresas
y plantas a un costo nulo. Esta transformación tendrá
importantes consecuencias en el plano social.
Producto de la desregulación financiera, la cúpula
empresarial que conforma la Oligarquía da comienzo a un ciclo de fuga de capitales, endeudamiento
externo, negocios bancarios, y nueva fuga de capitales, que se conocerá como “bicicleta financiera”.
Como resultado de ello el Estado Nacional se endeuda creciente y vertiginosamente para financiar la
transferencia de recursos privados al exterior. Finalmente, por obra de Domingo Cavallo en su gestión
en el Banco Central en 1982, se estatizan las deudas
externas privadas y el Estado se hace cargo de las
deudas de los Grupos Económicos Nacionales y de
las Empresas Multinacionales. Es el origen de la odiosa y fraudulenta “deuda eterna”.
En el plano económico el gobierno del “Proceso” lleva a cabo una transformación que modifica de raíz el
funcionamiento del modelo económico que se había
desarrollado hasta entonces.
No obstante, durante algún tiempo los sectores
medios que conservan cierto poder adquisitivo gozan de una ilusoria sensación de prosperidad. Gracias al dólar barato y a la apertura de las importaciones, podrán viajar a Miami, comprar televisores
color y autos importados.
Con José Alfredo Martínez de Hoz –un empresario
referente de la Oligarquía- al mando del Ministerio
de Economía, se desarrolla un vasto plan de fuga de
capitales y saqueo de los recursos del Estado. Se desregulan las actividades financieras y los movimientos
de capitales, se libera la importación de todo tipo de
mercancías extranjeras, y se fija la relación del peso
con el dólar mediante un mecanismo conocido
como “la tablita”, que indicaba como iría variando
en el tiempo el precio del dólar (un precedente de
la convertibilidad del 1 a 1). Esto abrió un abanico
de efectos destructivos sobre la economía nacional.
El Campo Nacional-Popular: es duramente golpeado por la represión. Las organizaciones sindicales
son intervenidas y controladas por las Fuerzas Armadas, numerosos militantes y dirigentes sindicales son
secuestrados y desaparecidos, en ocasiones con la
colaboración de las empresas. Con el congelamiento
de los salarios y los efectos del programa económico,
crecen la pobreza y la desocupación.
La desindustrialización en marcha fractura severamente las raíces de la alianza social que posibilitó
el proceso de desarrollo previo. Hasta entonces se
daba –a veces de hecho, a veces forma explícita- una
PáG. 14
MÓDULO 1
conjunción de intereses entre la Clase Trabajadora
y los empresarios industriales nacionales: ese sector empresario –poco concentrado sectorialmente,
y escasamente unificado en lo organizativo- producía para el mercado nacional, en el cual tenía gran
peso el consumo de los asalariados, por lo tanto el
crecimiento de los salarios le significaba ampliar el
mercado, y por tanto su ganancia; a su vez la Clase
Trabajadora –con una fuerte relevancia de los Obreros Industriales- había adquirido un alto grado de
organización, lo cual la dotaba de una importante
relación de poder a la hora de discutir salarios, beneficios sociales y condiciones de trabajo. Esta relación
de fuerzas, alcanzada bajo los Gobiernos de Perón,
posibilitó, aún con los vaivenes de los períodos de
Resistencia u Ofensiva, una gran elevación en las
condiciones de vida de los trabajadores y un fuerte
crecimiento de los sectores medios. Una vez culminado el período militar, estas condiciones se van a
ver modificadas irreversiblemente.
Las Organizaciones Armadas por su parte, que ya
habían pasado a una situación de defensiva durante
el gobierno de María Estela Martínez de Perón, son
diezmadas y destruidas pese a la heroica resistencia
que oponen.
El Campo Antinacional: lo integran las Fuerzas Armadas en bloque, que encabezan el gobierno y son
punta de lanza de la represión al Movimiento Popular. Detrás de ellas, y dictando las políticas económicas, está el sector más concentrado de la Oligarquía
y las multinacionales extranjeras. La cúpula de la Iglesia apoya también al gobierno militar y bendice el
proceso represivo en marcha, mirando para otro lado
aún cuando son asesinados numerosos sacerdotes.
El resto del empresariado, y amplios sectores de la
clase media, a pesar de que al final se verán seriamente perjudicados, apoyan en un principio el golpe
de estado: atormentados por la crisis económica precipitada en el final del gobierno anterior, y desgastados por el clima de violencia política impuesto por
las Tres A, y la virulencia del enfrentamiento interno
del Peronismo, ven en el golpe militar la solución al
“desorden” y a las frustraciones dejadas por el gobierno anterior.
El proyecto de país del Gobierno Militar
El Gobierno de los Militares fue la solución de fuerza
de la Oligarquía para tratar de destruir definitiva-
mente la fuerza social y el avance que había logrado
el Campo Nacional-Popular. Las diferencias políticas
e ideológicas que existían al interior del peronismo,
fueron fogoneadas y azuzadas por la Oligarquía con
el objetivo de profundizar los enfrentamientos internos y quebrar su unidad. A la muerte de Perón,
el Campo Nacional-Popular se encontró carente de
metodologías y mecanismos para resolver y superar
sus propias contradicciones, lo cual, junto al accionar
represivo contribuyó a aislar políticamente primero,
y destruir físicamente después, a sus sectores más
avanzados, revolucionarios y combativos. Cumplida
su tarea, dejaron como secuela del terrorismo, de estado una cultura del miedo que operó como un desincentivo a la participación política, y un descrédito a
las utopías revolucionarias como prácticas transformadoras de la realidad.
Al mismo tiempo las políticas económicas tuvieron
un doble efecto. Por un lado fracturaron el tejido
económico y social que constituía la base material
de la fortaleza del Movimiento Popular, la Argentina
ya no sería más, de allí en adelante, un país con pleno
empleo, con un importante grado de integración
social, y con desarrollo liderado por la industria. En
adelante irán creciendo el desempleo y la pobreza,
y la industria va a ir quedando relegada como motor
del desarrollo.
Por otro lado, el proceso de endeudamiento externo y fuga de capitales, junto a la promoción industrial y a la manipulación de las compras y contratos del
Estado, le permitió a una fracción de la Oligarquía –
que durante la etapa anterior había perdido posicionesm a manos de las Empresas Multinacionales
extranjeras- recobrar y fortalecer su poder económico hasta niveles impensados. Con esta transformación de la Oligarquía se forma un “núcleo duro” de
poder que difiere de la “vieja Oligarquía”, más ligada
en etapas anteriores a la producción agropecuaria
exportadora. Esta nueva Oligarquía es netamente
empresarial y posee intereses diversificados en todos los sectores de la economía: desde las finanzas, a
las Obras Públicas del Estado, pasando por las industrias básicas, el comercio, los productos de consumo
masivo, y, por supuesto, la producción agropecuaria,
por sólo mencionar algunos.
De este modo la Dictadura Militar remodeló la faz
de la Argentina a medida y conveniencia de la Oligarquía, con el objetivo afirmar las bases de su política
PáG. 15
CORRIENTE NACIONAL MARTÍN FIERRO
de saqueo. Con la matanza que significó la represión
a las organizaciones políticas, sociales, sindicales y
armadas del Campo Nacional-Popular, destruyó el
altísimo grado de organización y de poder popular
que habían alcanzado a fin de la etapa anterior, y en
virtud de lo cual vieron seriamente amenazada su
condición de clase dominante en la sociedad nacional. De esta manera, “puesto en caja” en Movimiento
Popular, tendría manos libres para profundizar el
régimen económico de explotación y consolidar la
dependencia del País.
El Campo Nacional-Popular: Luego del avance
represivo de la Dictadura, los sectores populares se
hallan duramente golpeados y a la defensiva. Poco
a poco, desde el Movimiento Obrero, se van recomponiendo fuerzas y ofreciendo resistencia a los
planes de la Dictadura. Comienzan a despuntar conflictos en grandes fábricas y se producen huelgas y
los primeros intentos de realizar un Paro General.
Aparecen nuevas camadas de dirigentes surgidos de
la lucha, mientras algunos sectores de las dirigencias
sindicales anteriores al Golpe –las más burócratas,
corruptas y negociadoras- transan con los militares
algunos beneficios sectoriales y negocios privados a
cambio de traicionar las luchas en curso y entregar
militantes a manos de la represión. Sin embargo, al
compás del “éxito” del programa económico: de la
caída del poder de compra de los salarios, el aumento de la desocupación, la puesta en suspenso de las
conquistas laborales, etc., la Resistencia no para de
crecer y va socavando el consenso pasivo con que
habían contado los militares en un principio.
12. 1984-1989:
la Restauración Democrática
El Gobierno de Alfonsín asume en un marco internacional complejo y conflictivo. La principal potencia imperialista –los EEUU- estaba embarcada
de lleno en una nueva carrera armamentista con la
Unión Soviética. La economía mundial atravesaba
un período de inestabilidad provocada por diversas
crisis de los países Latinoamericanos que –como la
Argentina- afrontaban una deuda externa descomunal e impagable, y uno tras otros se declaraban en
default oen moratoria por tiempo indeterminado.
Junto a la Argentina, varias dictaduras militares
sudamericanas ingresaban a un proceso de restauPáG. 16
ración democrática. Aplastados los movimientos
populares, los yanquis apoyaban estos cambios presionando a los nuevos gobiernos e imponiéndoles
condicionamientos para poder seguir dominándolos
con democracia. Esto no era casual. En 1979, en Nicaragua, había triunfado el pueblo, encabezado por el
Frente Sandinista de Liberación Nacional, al voltear
a Anastasio Somoza –dictador títere de los yanquis- y
tomar el poder luego de destruir al ejército. El mismo
año en Irán, la monarquía del Sha –aliada también a
los EEUU- era derrocada por una revolución popular
conducida por el Ayatollah Khomeini, de profunda
identidad islámica y antiyanqui. Parecía recomenzar
una nueva etapa de avance popular en varios países
dominados por el imperialismo. Para contener la rebeldía de los pueblos, y a la vez mantenerlos atados
al yugo, era necesario aflojar un poco la cincha.
El Campo Nacional-Popular: El Movimiento Obrero, luego de ser la fuerza social más importante que
presentó resistencia a la Dictadura, no encontró otro
camino para volcar esa fuerza a lo político que la representación del Partido Justicialista, cuyos dirigentes, como hemos visto, no tenían ni la capacidad, ni
el prestigio, para transformar la salida democrática
y retomar el camino de la lucha por la Liberación
Nacional. Muerto el Líder no estaba claro para nadie
cómo iba a ser el “Peronismo sin Perón”.
Muchos de los dirigentes de la Resistencia, y de
la posterior lucha por la vuelta de Perón, habían
muerto, desaparecido, se encontraban en el exilio, o
habían quedado aislados y sin fuerza propia. La conducción oficial del Partido Justicialista se encontraba
en manos de políticos sin brillo y de sindicalistas
burócratas que se decían “ortodoxos”. Su proyecto
político se limitaba a repetir las consignas del 45’.
Uno de los principales referentes de este sector era
Herminio Iglesias, dirigente del distrito de Avellaneda, antiguo hombre de Vandor –y armador de
patotas sindicales-, representaba la expresión más
conservadora del peronismo.
Otro sector de la dirigencia histórica lanza el movimiento de la Renovación Peronista. Incorporando
la problemática de la defensa de la Democracia, los
Derechos Humanos, y la democratización interna del
Partido, atrajo, entre otros, a una gran cantidad de
militantes dispersos de lo que había sido la Tendencia Revolucionaria del Peronismo y a diversos sectores progresistas. Su principal dirigente era Antonio
MÓDULO 1
Cafiero, un histórico de la primera hora, que había
sido Secretario de Comercio Exterior en la primera
época peronista y ministro de Economía durante la
presidencia de María Estela Martínez.
esta vertiente política, tiene durante el período un
notable crecimiento.
La Renovación representó el intento más serio
por reformular el sentido del peronismo como Movimiento Popular luego de la muerte del Líder y la
derrota sufrida a manos de la Dictadura, y presentar una alternativa de gobierno desde el lugar de
oposición a Alfonsín. Sin embargo, en sus lineamientos más estratégicos, terminaba ubicando al peronismo como un partido más del sistema democráticoliberal, dejando de lado en los hechos el problema
central de la Argentina: su situación de dependencia del imperialismo a través de la dominación de la
Oligarquía, y el rol histórico con que había surgido el
peronismo: el de ser el eje vertebrador de un amplio
Movimiento Revolucionario de Liberación Nacional.
A la par de estos realineamientos, por abajo, se iban
reagrupando y reconstituyendo variadas corrientes
políticas. Algunas, herederas de la lucha de los 70’,
como “Intransigencia y Movilización” –luego “Peronismo Revolucionario”-, y el “Peronismo de Base”.
Por fuera del peronismo aparece, con cierta importancia, el Partido Intransigente. De lejano orígen
radical, y conducido por Oscar Alende, adoptó un
perfil nacional-popular y constituyó un espacio donde se reagruparon numerosos militantes de la izquierda revolucionaria de los 70’.
El Campo Antinacional: Los militares se repliegan
a los cuarteles en medio de un profundo desprestigio, van a ir perdiendo la relevancia política que
habían tenido como “Partido Militar” defensor de
los intrereses de la Oligarquía. Derrotado el Peronismo en elecciones libres, diezmada su base social y
destruída su vitalidad como fuerza revolucionaria,
las Fuerzas Armadas dejan de ser necesarias como
herramienta de control político y sólo van a intervenir en defensa de su impunidad por los crímenes
cometidos durante la Dictadura. La Oligarquía ahora
ha consolidado y acrecentado su poder económico y tiene la capacidad de condicionar al gobierno
democrático e influir en las conducciones de los
principales partidos políticos de orígen popular: el
radicalismo y el peronismo. Al mismo tiempo ensaya
la formación de un partido político propio: la UCEDE,
Unión del Centro Democrático, conducido por Alvaro Alsogaray –hiperliberal, antiperonista rabioso,
golpista reincidente y ministro de cuanto gobierno
militar hubiera, representaba en una sola persona
la síntesis de lo más antipopular y antinacional de
nuestra historia- comienza a observar un pronunciado crecimiento electoral y organizativo, inédito
para un partido definidamente gorila, captando la
adhesión de considerables sectores de la clase media y de la Oligarquía.
En el campo de la izquierda, que históricamente
había recorrido un camino separado del movimiento
popular también se producen importantes transformaciones. El Partido Comunista, que tradicionalmente había sido profundamente antiperonista,
políticamente moderado, y con la mirada puesta en
lo que pasaba en la Unión Soviética, sufre grandes
cambios internos: se deshace de sus viejos dirigentes que habían apoyado a la dictadura –realizando
una profunda autocrítica- y se identifica con los
procesos revolucionarios latinoamericanos; levantando como referencia la figura del Che Guevara,
adopta posiciones revolucionarias que hasta el momento nunca había tenido. Otra formación política
que surge con cierta fuerza es el MAS, Movimiento
al Socialismo; conducido por Luis Zamora, este partido de raigambre trosquista construye un relevante
espacio de izquierda, con una estructura movimientista y diferente de los pequeños grupúsculos sectarios que históricamente habían caracterizado a
La condiciones económicas
El gobierno democrático asume la conducción del
Estado en condiciones inéditas y absolutamente
diferentes a cualquier experiencia gubernamental
anterior. La Dictadura había finalizado en un estado de severo estancamiento, con alta inflación,
una deuda pública impagable, la industria nacional
devastada, y la misma estructura y dinámica del funcionamiento económico nacional transformada por
entero. Durante un primer y breve período asume la
gestión del Ministerio de Economía Bernardo Grinspun. En el curso del mismo lleva a cabo un intento
de política de crecimiento, con expansión del mercado interno y redistribución de la riqueza. El capital
financiero nacional y transnacional presiona con dureza al nuevo gobierno a través del FMI, lo que dispara una ríspida confrontación verbal entre el ministro y las autoridades del organismo internacional.
Este intento, más allá de tener como objetivo el auPáG. 17
CORRIENTE NACIONAL MARTÍN FIERRO
mento de salarios y del consumo popular, fracasa sin
pena ni gloria, ya que no toma en cuenta las nuevas
condiciones en que se halla el país, las dimensiones
e importancia del nuevo poder económico de la Oligarquía, y la necesidad de una gran acumulación de
poder social necesaria para enfrentarlo.
Al cabo de este primer tramo de democracia, si
bien se realizan denuncias e investigaciones sobre
el fraude de la deuda externa, las autoridades financieras terminan convalidando la estatización de la
deuda privada.
En una segunda fase de la gestión económica,
eyectado ya Grinspun del Ministerio de Economía,
asume al mando de la cartera Juan Vital Sourrouille,
un economista ligado a la Unión Industrial Argentina y al Grupo Techint (uno de los mayores Grupos
Económicos locales), y ex-funcionario de la Dictadura. Este cambio de elenco implicó un profundo giro
en la política económica. El Gobierno, ahora, establece una alianza con un selecto conjunto de Grupos Económicos, los más poderosos y los que más se
habían enriquecido con las políticas de la Dictadura
Militar: la cúpula misma de la Oligarquía, llamados
también “Los Capitanes de la Industria”.
El Gobierno lanza el Plan Austral, que entre otras
cosas determinaba una cambio de moneda: del Peso
Argentino pasamos al Austral. Este plan apuntaba a detener el crecimiento de la inflación y promover la salida
exportadora de los grandes grupos económicos. Para
ello decreta la congelación de precios –mediante un
acuerdo con la cúpula empresaria- y de los salarios –
con el desacuerdo unánime de los trabajadores.
Durante cierto tiempo el plan tiene cierto éxito, al
menos en cuanto a contener la inflación de precios,
aunque poco a poco comienza a verse desbordado:
por un lado, por los empresarios que van resquebrajando el acuerdo de congelación de precios, realizan
aumentos en sus respectivas empresas, y como los
Capitanes de la Industria controlan un conjunto de
sectores estratégicos y altamente concentrados del
aparato industrial, ello conlleva aumentos a lo largo
de toda la cadena de producción y comercialización,
alimentando nuevamente la inflación; por otro lado,
por la resistencia de los trabajadores que, luego de
años de penurias bajo la Dictadura, se encuentran
con la congelación de sus salarios y la postergación
de sus necesidades y esperanzas, por parte de un goPáG. 18
bierno que pedía más y más sacrificios y pretendía
alimentar, curar y educar con la sola repetición de
la palabra “democracia”. De esta manera se va desarrollando una intensa conflictividad social y un progresivo deterioro económico.
Los trabajadores despliegan una creciente movilización y combatividad, llegando a producir más de
quince paros generales. Los Grupos económicos piden más y más, todo a costa del Estado. Los productores agropecuarios, circunstancialmente afectados
por los bajos precios internacionales de los granos
y los impuestos a la exportación, protestan ruidosamente: así, cuando un día Alfonsín concurre a la
Exposición Rural de Palermo, la Oligarquía en alpargatas –la que se quedó sólo con la tierra y no se diversificó- lo rechifla estridentemente.
El Plan Austral se cae a pedazos y se profundiza la
crisis económica. El Gobierno lanza, como recambio,
el Plan Primavera mientras el pueblo tirita de frío.
Pero la alianza con los Capitanes de la Industria de
todos modos se va disolviendo irreversiblemente.
Como manotazo de ahogado –y presagio de lo que
vendrá más adelante- aparecen los primeros proyectos de privatizaciones con la intención de atraer capitales inversores extranjeros que puedan ayudar a
repechar la crisis: son los proyectos de privatización
de Aerolíneas Argentinas y de la explotación del
petróleo. Pero de nada sirve. La inflación se desboca,
hasta que en pocos meses, lo que costaba diez australes pasa a costar diez mil. Es el final. Para evitar que
los ingresos se esfumen, cada vez más argentinos se
vuelcan a la compra de dólares, con la consecuencia imaginable: el precio del dólar galopa cabeza a
cabeza con los índices de inflación. Con la hiperinflación, la experiencia del Gobierno radical termina
en catástrofe.
Los “Dos Demonios”
Asumido el nuevo Gobierno democrático, debía
afrontar la deuda de los militares con los argentinos,
por los crímenes cometidos durante la Dictadura,
por los desaparecidos, muertos y encarcelados, por
el hecho mismo del golpe del 76’ y por gobernar
con las botas y el fusil como único fundamento de
la legalidad. El radicalismo pudo haber hecho esto
de muy diversas maneras según el tipo de Gobierno
que aspirara a construir. Eligió hacerse el sota con el
MÓDULO 1
pasado, con su pasado, y con la verdad histórica. Inventó la “Teoría de los dos demonios”.
Esta “teoría” fue un discurso y un mensaje que el
Gobierno fue instalando a través de todos los medios –diarios, revistas, radios y TV- y repetido contínuamente por toda una cohorte de periodistas,
comunicadores, opinólogos y políticos. A grandes
rasgos afirmaba que lo ocurrido durante el Gobierno peronista y luego, como continuidad, durante la
Dictadura, había sido un enfrentamiento entre dos
grupos armados –minoritarios e irracionales- de la
sociedad, quedando el resto de los ciudadanos atrapados entre dos fuegos. De un lado, lo que el oficialismo –usando el mismo lenguaje de los represoresdenominaba la “subversión”, o el “terrorismo”; y por
otro los militares, que en la represión a los primeros
–legítima y justificada- habían cometido una gran
cantidad de crímenes al emplear métodos ilegales
de represión. Así, demonios de un lado y demonios
del otro, y la sociedad en el medio agredida por ambos en su enfrentamiento.
De este modo se hablaba de desaparecidos que
eran “inocentes”, que no “tenían nada que ver”, o “no
estaban metidos en nada”, admitiéndo tácitamente
que había desaparecidos que eran culpables, o que
“andaban en algo”, en cuyo caso se admitía que
hubieran sido desaparecidos, o en todo caso que deberían haber sido reprimidos legalmente.
Este enfoque tergiversado sobre la disputa entre el
Pueblo y la Oligarquía tenía una serie de consecuencias nefastas:
1) Se ocultaba la identidad, tanto de los desaparecidos, como de los supuestos “subversivos” o “terroristas”. Los desaparecidos no habían sido militantes
del pueblo –armados o no-, parte un vasto proceso
de movilización popular en pos de la Liberación Nacional, sino simples víctimas pasivas de los militares
sanguinarios. Y los integrantes de las Organizaciones
Armadas –surgidas a fines de los sesenta y principios
de los setenta- que habían resistido a las Dictaduras y
motorizado la lucha contra la Oligarquía con el máximo grado de compromiso y sacrificio, terminaban
siendo “terroristas” o “subversivos” –delincuentes, en
definitiva- que hubieran debido ser reprimidos dentro de la ley.
2) Se aproximaba, sospechosamente, a la versión
que, sobre su rol en la Dictadura, daban los militares:
estos habrían intervenido para “salvar” al país de la
agresión originada en la “subversión comunista”. En
ese proceso habrían cometido “errores” y “excesos”
que no invalidaban lo legítimo y necesario de su intervención.
3) Ocultaba la naturaleza real del conflicto argentino:
la lucha del Pueblo por la Liberación Nacional contra las fuerzas de la Oligarquía y el Imperialismo por
mantener la dependencia y la sumisión. El conflicto,
antes y durante la Dictadura había sido, en cambio,
producto de la “locura” y la irracionalidad de los militares y del terrorismo.
4) El radicalismo como fuerza política quedaba exculpado de toda responsabilidad que le pudiera
haber cabido en el proceso histórico: los radicales no
habían promovido golpes militares –de la Libertadora en adelante-, no habían participado en elecciones
con el peronismo proscripto, no habían colaborado
con los gobiernos militares -proveyendo funcionarios, intendentes y embajadores-, no se habían lavado
las manos en las vísperas del golpe del 76’… nada de
nada. Con el enfoque que ponía a la “sociedad” como
agredida desde dos extremos por sendos demonios,
los radicales, se lavaban la ropa y aparecían como
representantes de esa “sociedad” abstracta, sin tener
nada que ver en el conflicto, como los verdaderos y
auténticos demócratas. Esto calzaba a medida con
la estrategia de Gobierno que adoptaron, como veremos más adelante.
5) También quedaban exentos de responsabilidades,
y oculto su rol, los Grupos Económicos que más se
habían beneficiado en la Dictadura, y que habían
dictado sus políticas económicas. Una vez cumplida
la función de reprimir al Movimiento Popular, la Oligarquía se desentendió del destino de los militares,
y continuó haciendo sus negocios con el Gobierno
democrático.
En lo político, este discurso de los “Dos Demonios”
se tradujo en el impulso al enjuiciamiento de, por un
lado, los jefes de las Juntas Militares que habían ejercido el Gobierno durante la Dictadura, y por otro, a
los sobrevivientes de la conducción del Movimiento
Peronista Montonero: Mario Firmenich, Roberto
Cirilo Perdía, Fernando Vaca Narvaja, Oscar Bidegain –ex gobernador de la Provincia de Buenos
Aires-, y Ricardo Obregón Cano (este fue el caso que
PáG. 19
CORRIENTE NACIONAL MARTÍN FIERRO
se reveló lo más grotesco de la política alfinsinista: se
trataba del ex gobernador de la Provincia de Córdoba que, en 1975, un golpe policial inspirado por los
sectores más contrarrevolucionarios del peronismo
lo había depuesto de su cargo, luego, amenazado de
muerte por las tres A, marchó al exilio). Se ponía en
el banquillo de los acusados a representantes “emblemáticos” de las dos “facciones” que habían agredido a la sociedad. Las causas judiciales alcanzaban
también, poniéndolos fuera de la ley, a otros militantes populares. La verdad histórica brillaba por su
ausencia.
importantísima movilización de todas las fuerzas
políticas –excepto las declaradamente gorilas- y, por
parte del Gobierno Radical, una monumental burla
al pueblo, ya que terminó arrugando cobardemente
cuando los militares mostraron los dientes.
En Semana Santa de 1987 un grupo de militares, al
mando del Teniente Coronel Aldo Rico –un Oficial
de prestigio en el Ejército, que no había participado
en la represión durante la Dictadura, y por otro lado,
había tenido un heroico desempeño en la Guerra
de Malvinas-, se sublevó en la Escuela de Infantería
de Campo de Mayo. La rebelión manifestaba su deParalelamente se formó, desde la Presidencia, la sacuerdo y protesta por las causas judiciales que inCONADEP, Comisión Nacional investigadora so- volucraban a militares responsables por la desapabre la Desaparición de Personas, integrada por un rición de personas. En su mayoría jóvenes Oficiales,
conjunto de “notables”, algunos de los cuales habían se consideraban traicionados por los mandos del
apoyado a la Dictadura en sus inicios –caso del es- Ejército, desconocían a las autoridades y reclamaban
critor Ernesto Sábato-. Esta comisión realizó una impunidad por lo actuado durante la Dictadura. Los
exhaustiva, aunque incompleta, investigación sobre militares rebeldes fueron bautizados como “carapincasos de desaparecidos –el relevamiento alcanzaba tadas” ya que se presentaban con el rostro tiznado
la cifra de 8700 casos de desapariciones-, recogiendo con pintura de camuflaje. En todo el país se desencatestimonios y revelando el sistema de Centros Clan- denaron multituduinarias movilizaciones en defensa
destinos de Detención que habían montado los mili- de la democracia cuestionada por el levantamiento
tares –auténticos “Campos de Concentración” de los militar. El Gobierno de Alfonsín, vacilante y timorato,
que se enumeraban 340-, y culminando su tarea en ordenó que los sublevados fueran reprimidos, pero
la publicación de un informe titulado “Nunca Más” las fuerzas militares supuestamente leales al godonde se condenaban a los “dos extremismos” y se bierno –y a la democracia- no llegaban nunca e iba
refería a los “delitos de los terroristas”.
quedando claro que no tenían la menor intención
de reprimir a sus camaradas. Esto desnudaba la deEsta y otras investigaciones dieron lugar a una ex- bilidad institucional y política del Gobierno ante el
tendida serie de denuncias y causas judiciales que curso de los hechos, y el callejón sin salida en que
trataban de determinar a los responsables materi- se encontraba. Por un lado, con las plazas y las calles
ales de la represión. De esta manera numerosos mili- desbordantes de gente, situación que había protares fueron encausados por su accionar concreto movido el mismo Gobierno a través de los medios y
en la desaparición y muerte de argentinos. Pronto que se había transformado en una papa caliente con
comenzaron a aparecer síntomas de “intranquilidad” la cual no sabía qué hacer, ya que no podía mandar a
en las filas de las Fuerzas Armadas, a lo cual el Go- la gente de vuelta a su casa a la espera del desnlace
bierno trató de responder con alguna “solución” que de los acontecimientos. El pueblo había salido a la
limitara la cantidad de militares pasibles de ser juz- calle para defender la Democracia –con un grado de
gados, síntoma claro de que más allá del juicio a los masividad que no se veía desde antes de la Dictajefes de la Dictadura, no tenía intenciones de casti- dura- y exigía respuestas y castigo a los militares
gar realmente a los culpables de la represión, ni de sublevados. Por otro lado, en Campo de Mayo los
llegar al fondo de la verdad.
Oficiales sublevados estaban campantes como en su
casa, dando entrevistas a todos los medios presentes
En 1986 el Gobierno promovió la llamada Ley ante la repulsa del pueblo movilizado. Era un escede Punto Final, que estipulaba un plazo límite de nario donde, incluso, había quienes estaban decidisesenta días para iniciar nuevos juicios a militares. dos a asaltar los cuarteles para hacer justicia popular.
Sin embargo, y pese a ello, la intranquilidad militar se El Presidente Alfonsín, finalmente fue en persona a
precipitó en acontecimientos que tensaron al máxi- Campo de Mayo, para negociar cara a cara con los
mo el clima político del país, y desencadenaron una amotinados, y pactó la deshonrosa Ley de ObedienPáG. 20
MÓDULO 1
cia Debida. Esta ley determinaba que todos los Oficiales que habían participado en la represión habían
actuado obedeciendo órdenes de sus superiores y,
por lo tanto, estaban excluidos de culpas, cargos, responsabilidades y sanciones legales.
El saldo de este episodio fue la sanción en el Congreso de las Leyes de Impunidad. Fue una grave
derrota para el Campo Nacional-Popular, ya que la
movilización alcanzada no bastó para disuadir a los
militares de su actitud sediciosa, ni para empujar al
Gobierno a actuar con dureza con los Oficiales sublevados y avanzar en el camino de la justicia y la verdad. Quedó instalada también la sensación de que
“no era conveniente” ir, ni muy lejos, ni muy rápido,
en la búsqueda de justicia, ya que ello ponía en
peligro la frágil restauración democrática.
El Gobierno de Alfonsín quedó sumamente desprestigiado y debilitado: con sus vacilaciones, ambigüedades y falta de decisión, mostró que más allá
de la retórica democrática no pensaba cuestionar a
los poderes dominantes. Por añadidura, dejó en claro
que no quería articular la movilización popular con
las acciones de gobierno para construir otro poder,
que le permitiera avanzar hacia donde decía ir.
El campo Nacional-Popular: El Movimiento Obrero –cuestionada aún su estrategia luego de la derrota
electoral- fue liderado por la CGT bajo la conducción
de Saúl Ubaldini, y nuevamente se puso a la cabeza
de la resistencia a las políticas de ajuste del Plan Austral, y al intento de socavar las organizaciones del
movimiento obrero.
Desde el comienzo de su gestión, el Gobierno
radical pretendió avanzar sobre las organizaciones
sindicales a través de la reforma de la Ley de Asociaciones Profesionales, la legislación marco de los
sindicatos. Ya al asumir la presidencia, Alfonsín había
anunciado su intención de quitar la personería jurídica a las Organizaciones Sindicales que hicieran
política partidaria, obvia alusión a la casi totalidad
del Movimiento Obrero, identificado históricamente
con el Peronismo y columna vertebral del mismo.
El sentido de este accionar confrontativo estaba en
sintonía con la actitud vista más arriba en relación
a los crímenes de la Dictadura: el radicalismo se autoproclamaba representación de la “sociedad civil”
y desligado, tanto de los conflictos sociales anteriores, como de lo que denominaba sectores corpo-
rativos de la sociedad, en consecuencia desconocía
la legitimidad de los reclamos y planteos sindicales,
ya que se salían de los marcos de la representación
democrática parlamentaria. En definitiva trataba de
incidir en el interior de las organizaciones gremiales
a fin de “desperonizarlas” y contar con dirigentes más
afines.
El “ubaldinismo” se fue conformando como el sector más combativo y consecuente del Campo Nacional-Popular, si bien representaba formalmente a
un conjunto de sindicatos de menor peso –los que
más habían sido afectados por las políticas desindustrializadoras de la Dictadura- extendió su influencia
hacia fracciones internas de otros gremios, a otras
organizaciones populares, y sectores golpeados por
la crisis, como los jubilados y desocupados.
El Gobierno radical, fracasado su intento de modificar la legislación reguladora de la actividad sindical,
intentó quebrar el frente opositor e intentó alianzas
con algunos de los gremios más poderosos y dialoguistas para desplazar a Ubaldini de la conducción
de la CGT, aunque esta línea dea acción, finalmente,
también fracasó.
La fractura del peronismo quedó momentáneamente saldada, en 1985, con el triunfo de la Renovación por sobre los sectores más ortodoxos. En
1987, al compás de la crisis y del deterioro del Gobierno alfonsinista, el peronismo gana las elecciones
a gobernador en la Provincia de Buenos Aires, significando un avance de la Renovacion liderada por
Cafiero.
Más allá de los vaivenes internos del Peronismo,
se comenzaban a evidenciar algunos de los efectos
menos visibles de la experiencia de la Dictadura: la
incidencia del sindicalismo –pese a la notable capacidad de movilización desplegada- comenzaba
a declinar, especialmente de los gremios ligados a
la industria. Se vivía en un país con creciente desocupación, con cada vez mayor cantidad de trabajadores por fuera del empleo formal tradicional –en
blanco, con aportes previsionales, obra social y representción gremial- que conseguían empleos precarios o se dedicaban al cuentapropismo.
Las villas y barrios empobrecidos de la Capital Federal y del Gran Buenos Aires iban, de a poco, teniendo
una Historia, contaban ya con más de una generación
surgida de su seno. Esta realidad iba conformando
una relación con el trabajo y con la política sustanPáG. 21
CORRIENTE NACIONAL MARTÍN FIERRO
cialmente distinta de la vivida en los cuarenta años
anteriores. El trabajo tenía cada vez más la función
de permitirles a las familias “ir zafando”, sin demasiadas perspectivas de progreso; y la política, que para
los más humildes siempre había sido el peronismo
su representación y su identidad, también en este
plano se iba modificando: de la misma manera que
la sociedad mostraba mayores signos de estancamiento y ofrecía muy escasas posibilidades, el peronismo iba perdiendo su discurso de transformación social, y su rol de movilizar para ganar, sin un proyecto
de liberación a la vista. Se movilizaba ahora para ganar elecciones, que significaba el acceso a recursos a
través de la estructura partidaria, pero no cambiaba
en nada las condiciones del país.
El peronismo resolvía, con el tiempo, su dilema:
o era un movimiento de liberación, con lo cual su
identidad popular iba cobrando un sentido permanentemente renovado, o era un partido más de la
democracia liberal de la Argentina dependiente, y
con eso, transformaba a sus bases populares en una
clientela electoral. En las proféticas palabras de Evita:
“el peronismo será revolucionario o no será nada”.
El Campo Antinacional: Luego de los episodios
de Semana Santa de 1987, se volvieron a repetir
pronunciamientos militares, y surge dentro de la
fractura que parece insinuarse en el Ejército, el liderazgo del Coronel Mohamed Alí Seineldín. Al igual
que Rico, había tenido un digno desempeño en la
Guerra de Malvinas, a lo cual se sumaban –como
contracara- denuncias sobre su implicación en la
represión durante la Dictadura. A la defensa de los
oficiales imputados por los hechos del Terrorismo
de Estado, sumaban la reivindicación de lo actuado
durante el Gobierno militar como “Guerra contra la
subversión”, y ciertos planteos nacionalistas contra
lo que denominaban “sectores liberales” del ejército.
El desarrollo de estas nuevas sublevaciones militares
–Monte Caseros en 1988, y Villa Marteli en 1989- no
aportó solución de ningún tipo al conflicto, ni tampoco el Gobierno de Alfonsín volvió a apelar a la
movilización popular. Esta, sin embargo, se produjo
de todos modos, con ciertos grados de organización
en el último caso, lo cual derivó en tiroteos e incidentes, con muertos y heridos.
Los militares en rebeldía, con un confuso y contradictorio discurso, planteaban un problema que el Gobierno no había sabido, ni interpretar, ni admitir, ni
mucho menos solucionar: el rol de las Fuerzas ArmaPáG. 22
das en la Argentina post-Dictadura, y la profundidad
que debía tener una auténtica política de recuperación de la verdad histórica. Los planteos nacionalistas de los sectores rebeldes, parecían acercarse –en
parte, al menos- a la verdad de la función que habían
cumplido durante la Dictadura: la de ser el brazo Armado de la Oligarquía en la represión del Pueblo,
para que ésta pudiera consumar el saqueo del País.
Persistían, sin embargo –e incluso hasta hoy-, en la
explicación de que habían defendido al país de una
“agresión subversiva”.
El curso de la crisis económica fue dejando traslucir
las diferencias y contradicciones que se daban al interior del bloque de la Oligarquía, las cuales fueron
también causas del desenlace.
En el plano económico, el peso de la deuda externa,
el deterioro del funcionamiento de las empresas del
Estado –producto del desmanejo de los funcionarios que las administraban, en complicidad con los
empresarios contratistas-, el peso económico de los
regímenes de promoción industrial y de las regulaciones económicas que ejercía el Estado, el desabastecimiento de productos de consumo masivo –que
resultaba de los contínuos aumentos de precios y
la incertidumbre que esto generaba-, el sabotaje al
mercado de cambios por parte de los grandes exportadores y financistas –que disparaba el aumento imparable la cotización del dólar-, todo esto mostraba
que dentro del bloque dominante de la sociedad, en
el seno de la Oligarquía, se había desatado una feroz
disputa interna por el reparto de la riqueza.
En este punto es importante señalar lo siguiente:
cuando se analizan fenómenos económicos es frecuente hacerlos aparecer desligados de la actividad
práctica de las personas y de los grupos sociales, de
esta manera se habla del “humor de los mercados”,
por ejemplo, o en el caso de la inflación se pueden
escuchar estrafalarias explicaciones que la hacen
aparecer como si fuera un fenómeno natural, como
las tormentas, las inundaciones o los terremotos,
donde la voluntad humana no tiene nada que hacer,
o, en todo caso la culpa la tienen los trabajadores
por reclamar aumentos de salarios. Esto forma parte
de la colonización ideológica que, a diario, ejercen
las clases dominantes, dando explicaciones falsas y
señalando como causas de los problemas sociales
y económicos cosas que no lo son, cuando la realidad suele ser mucho más simple, sólo que nunca se
hacen cargo de los que les toca.
En el caso de la inflación –señalada como la causa de
todos los males, y justificativo más adelante para las
MÓDULO 1
privatizaciones, el uno a uno del peso con el dólar,
y la destrucción del estado- ocurre lo señalado. Los
cambios en los precios de la economía no ocurren
porque sí, detrás de cada precio hay un sector de la
sociedad: detrás de los salarios –que es el precio del
trabajo- están los trabajadores, destrás de los precios de las mercaderías de consumo masivo están
los empresarios que las fabrican y las comercializan,
detrás de las tasas de interés –que es el precio que
se requiere para obtener dinero prestado- están los
bancos, detrás del precio del dólar están los grandes
exportadores –que cobran en dólares las mercaderías vendidas en el exterior y las cambian por pesos. De esta manera, cuando hay inflación lo que se
está desarrollando es una disputa de cada sector por
apropiarse de la riqueza producida: todos quieren
vender lo suyo al mayor precio posible en desmedro
del resto, y lo logran, o no, en función del poder social y económico que poseen. En el caso de la hiperinflación, esa disputa toma las características de una
batalla campal y despiadada.
Así fue, entonces, lo sucedido en el Gobierno de
Alfonsín. El caso es que quien mostró estar en condiciones más débiles fue el conjunto de la clase
trabajadora, ya que a los aumentos de salarios que
se lograban, la inflación los evaporaba con una velocidad trepidante. Espectadora de la disputa entre los poderosos, que se enriquecían en medio de
la catástrofe económica, su accionar –pese al despliegue de movilización y combatividad- fue meramente defensivo. Esta situación mostraba también,
la debilidad estructural en que había quedado la
clase trabajadora luego de la Dictadura: en uno de
los escenarios de la disputa por la distribución de la
riqueza –como es el movimiento de los precios de
la economía-, se veía cuánto había retrocedido en
comparación con etapas anteriores, y cuánto más
fuertes eran los Grupos empresarios de la Oligarquía.
En estos tiempos comienza a tomar fuerza el discurso privatizador. Desde los medios, y bancados por
las “empresas a las que les interesa el país”, un grupo
de periodistas entre los que descollaban Bernardo
Neustadt y Mariano Grondona –gorilas a sueldo y
eternos laderos de los poderosos-, machacaban incansablemente sobre la ineficiencia de la empresas
estatales, sobre las pérdidas que su deficiente funcionamiento le originaba al Estado, y en general atacaban la idea de que el Estado debiera intervenir en
la economía. A partir de datos reales, estos “periodistas independientes”, construían toda una fábula, en
la que pasaban de largo por las causas verdaderas
del problema, y sindicaban como origen de todos los
males sociales, por un lado al hecho de que el Estado
administrara diversas empresas de servicios públicos, y por otro a los trabajadores de esas empresas.
Los realineamientos dentro del Peronismo se saldaron finalmente en elecciones internas, en las que
triunfó Carlos Saúl Menem –por entonces Gobernador de La Rioja-, que pasó a ser el candidato a la
presidencia de un amplio frente electoral encabezado por el Justicialismo, y al que se sumaron otras
fuerzas populares: el FREJUPO (Frente Justicialista
de Unidad Popular).
Menem fue armando su candidatura con un discurso nacionalista que apelaba a los valores históricos
del peronismo. Prometía una “Revolución Productiva” y un “Salariazo”, y sin hacer mayores propuestas
concretas sobre cómo resolver la grave crisis que
vivía la Argentina, transmitía un mensaje sumamente emotivo que apelaba a la esperanza. Desde la
política más tradicional era visto como un folklórico
y extravagante caudillo provincial: en aquel tiempo
solía aparecer vestido de poncho, usaba pelo largo y
gruesas patillas, se codeaba con la farándula y corría
carreras de rally.
El radicalismo, desprestigiado por el fiasco que
había sido el Gobierno de Alfonsín, llevó como candidato presidencial a Eduardo Angeloz, Gobernador
de Córdoba. Este trató sin mucho éxito de diferenciarse del Gobierno: llevó a cabo una campaña donde
prometía ajustes y privatizaciones, asumía posiciones
críticas sobre ciertos matices de la política económica, y desplegaba un discurso profundamente gorila,
que se burlaba del aspecto folklórico de Menem y lo
acusaba de “demagógico”. Pero de nada le sirvió.
En las elecciones del 14 de Mayo de 1989, el peronismo ganó con una mayoría del 47 %, sobre los
radicales que alcanzaron el 32 %. De esta manera resultaron electos para los cargos de presidente y vice
Carlos Menem y Eduardo Duhalde –por entonces un
dirigente menor del PJ bonaerense.
Sobre el final del Gobierno de Alfonsín, antes de
que asumiera Menem la Presidencia –y a medida
que la inflación se descontrolaba–, en barrios humildes del conurbano bonaerense, de Rosario, Córdoba, y luego extendiéndose a muchos otros lugares
del País, comenzaron a producirse saqueos. Los secPáG. 23
CORRIENTE NACIONAL MARTÍN FIERRO
tores más humildes, y por tanto los más castigados
por la hiperinflación y el empobrecimiento súbito
y generalizado que ello provocaba, se lanzaron sobre los supermercados para redistribuir la riqueza
por mano propia. Esto fue un proceso: espontáneo
en la medida en que no era convocado por ninguna
fuerza social o política, y con una cierta organización
a partir de los barrios que se decidían a avanzar sobre tal o cual local de venta determinado. De todos
modos, enseguida derivó en un combate de pobres
contra pobres, donde el accionar de las fuerzas policiales fogoneaba enfrentamientos entre vecinos y
esparcía rumores sobre inminentes saqueos de barrios por parte de otros barrios cercanos. El Gobierno
estableció el Estado de Sitio, y mediante una dura
represión que tuvo que contar varios muertos, las
aguas se fueron calmando. Como consecuencia de
estos desórdenes, Alfonsín renunció antes del plazo
estipulado para el traspaso de Gobierno y se fue
cuando habían pasado sólo dos meses de las elecciones.
de las causas de la hiperinflación.
El Campo Nacional-Popular: Desarrolló la resistencia a las políticas económicas del Gobierno y con
ello una importante acumulación de fuerzas, pero
se movió en un plano defensivo: peleaba para recuperar la pérdida del poder adquisitivo de los salarios,
peleaba contra los primeros intentos privatizadores,
etc., todavía tratando de recuperar las posiciones
perdidas a manos de la Dictadura. Sin embargo no
lograba superar la crisis que arrastraba desde la
muerte de Perón, ni formular un proyecto estratégico propio. Organizativamente, el Partido Justicialista
seguía siendo la principal herramienta político–electoral en donde el Movimiento Obrero, y demás organizaciones populares, depositaban lo acumulado
en la pelea para darle continuidad institucional. Si
bien se fueron logrando importantes niveles de movilización, superando de a poco la cultura del miedo
dejada por el Terrorismo de Estado, este último, junto a la teoría de los “Dos Demonios”, todavía pesaban
y limitaban el debate político sobre el Proyecto de
Liberación necesario para la Argentina.
La hiperinflación, finalmente, resultó una vivencia
traumática para todos los argentinos: la experiencia
de ver cómo día a día, y en ciertos momentos con
el correr de horas, se desvalorizaba el dinero de los
sueldos, junto con la especulación salvaje, el desabastecimiento de mercaderías y los saqueos, prepararon el terreno para que la sociedad le creyera al
primer vendedor de espejitos de colores que asegurara alguna solución, sin importar lo que costara.
El Campo Antinacional: La Oligarquía, por su
parte consolidó las posiciones ganadas durante la
Dictadura, y a la vez eludió los cuestionamientos
que pudieran apuntar hacia ella en el marco de la
apertura democrática. Sobre el final del Gobierno
radical se desataron fuertes disputas internas por la
apropiación de los recursos de Estado, lo que fue una
PáG. 24
El sector financiero se vio afectado cuando el Gobierno se vio en problemas para continuar los pagos de la Deuda Externa, los Grupos Económicos y
las Transnacionales pedían más y más beneficios
de promoción industrial y continuaban sus negociados con las empresas estatales, los terratenientes
agropecuarios protestaban por los impuestos a las
exportaciones que debían pagar. Todos tenían en
común una cosa: se disputaban recursos provistos
por el Estado, el cual los obtenía de los impuestos
–que incidían más sobre los más humildes-, con endeudamiento y emisión monetaria. Todos jugaban
fuerte especulando en los mercados financieros y
de cambio. El choque de estos intereses desencadenó el ciclo de hiperdevaluaciones e hiperinflación.
Ninguno tenía un proyecto de país mínimamente
sustentable, medraban en el estancamiento de la
Argentina y se peleaban por los despojos que había
dejado la Dictadura.
13. 1989-1999: Menemismo y después
Cuando Carlos Saúl Menem asume el Gobierno de
la Argentina, el mundo, en sintonía con la crisis nacional, atravesaba un período de profundas transformaciones, que remodelarían todos los parámetros
bajo los cuales se había desarrollado la política nacional e internacional desde la posguerra.
En la Unión Soviética, que se disputaba con los yanquis el dominio del planeta, culminaba un período
de estancamiento económico y político que desencadenó su colapso en 1989, luego de que sus líderes
ensayaran un fallido proceso de reformas denominado Perestroika. Esto modificó absolutamente
todo el tablero de la geopolítica mundial. Los países
que, luego de la Segunda Guerra Mundial, habían
estado bajo su influencia, uno a uno se fueron inde-
MÓDULO 1
pendizando de su dominio y cambiando su régimen
político, en algunos casos violentamente. El símbolo
mediático de este cambio de época fue la caída del
Muro de Berlín, que durante cuarenta años había
partido la capital de Alemania en dos: de un lado el
capitalismo occidental, y del otro el comunismo soviético –al menos así era en la mirada de los países
centrales. Así finalizaba la mencionada disputa entre
los EEUU y la Unión Soviética, que se había dado en
llamar Guerra Fría.
A partir de este momento, las potencias imperialistas centrales concluyeron que, con el colapso del
sistema soviético –el único que se había propuesto
organizar la sociedad de manera diferente a la conocida hasta entonces-, lo que había triunfado era
el capitalismo. También, en paralelo a la crisis y al
derrumbe comunista, entraba en crisis el particular modelo de capitalismo predominante hasta ese
momento: el llamado Estado de Bienestar. Como
ya no había un sistema rival, se podían descartar
las diversas reformas sociales redistributivas que se
habían ensayado como respuesta al mismo. Lo mismo se proclamaba para los países dependientes que
habían intentado un camino de desarrollo económico con inclusión social. Se proclamaba el Fin de la
Historia y la muerte de las ideologías. De aquí en adelante la consigna era privatizar, desregular, flexibilizar. El objetivo era un capitalismo de libre mercado
que resolvería por sí mismo todos los problemas sociales y económicos.
Este proceso se manifestó en la política internacional como una decidida ofensiva imperialista. La
reacción apuntó especialmente a las procesos de liberación nacional más recientes:
• Así, durante toda la década de los 80’, los yanquis
habían jaqueado a la Gobierno Revolucionario de
Nicaragua mediante un ejército mercenario hasta
que, en las elecciones de 1990, bajo la extorsión de
continuar con la Guerra Civil, los Sandinistas perdieron la elecciones.
• En Iran, al poco de tiempo de la toma del poder por la
revolución, los EEUU apoyaron la guerra que Saddam
Hussein desató desde Irak contra el Gobierno Islámico. Luego, cuando el mismo Hussein quiso desarrollar
una política regional autónoma, George Bush padre
desencadenó la primera Guerra del Golfo.
• Panamá, por su parte, había sido invadida con
cualquier excusa para voltear a su Presidente, Manuel Noriega, que se había plantado con dignidad
exigiendo la devolución del Canal interoceánico.
• En el caso de Cuba, el derrumbe soviético le había
significado una grave crisis, ya que perdía a su principal socio económico. Sobre esto los yanquis profundizaron el bloqueo que mantenían desde la Revolución; pese a ello, sin embargo, la pequeña Isla
continuó resistiendo heroicamente.
En lo ideológico, estas transformaciones provocaron una profunda desorientación en el conjunto de
los Movimientos Populares, tanto en los países centrales como en el Tercer Mundo. Las ideas de transformación social, de liberación nacional, sufren un duro
golpe y entran en crisis. Por un lado, había sucumbido la única referencia donde se había intentado
de construir una sociedad por fuera del sistema imperial del capitalismo de los países centrales, y esto
cuestionaba severamente los modelos de economía
planificada y dirigida desde el Estado. Por tanto, y
sin ser el modelo soviético el proyecto específico de
los Movimientos Populares, cualquier planteo alternativo al capitalismo de mercado era asociado a ese
fracaso. Por otro lado, en el plano de las relaciones
de fuerzas, el imperialismo ahora reinaba sólo, sin la
existencia de un contrapoder que les permitiera a las
naciones periféricas aprovechar ese equilibrio mundial para plantear una Tercera Posición autónoma e
intermedia, esto hacía mucho más difícil –casi impensable- presentarle resistencia y confrontar en defensa de sus intereses por un proyecto de liberación.
El modelo neoliberal
Menem asumió el Gobierno, entonces, en medio de
una grave crisis nacional, enmarcada en un proceso
de cambios mundiales, y con un mayoritario apoyo
popular. Las elecciones habían marcado un claro
mensaje: en contra de las políticas de ajuste que
declamaba el candidato radical, y favor de una revolución productiva y de la ampliación del mercado
interno a través del aumento de salarios.
Las condiciones imperantes hacían, de todos modos, sumamente difícil el planteo de una política
popular. El Campo Nacional-Popular no había resuelto aún su crisis interna, ni estaba claro cuál era el
proyecto estratégico posible en tales circunstanPáG. 25
CORRIENTE NACIONAL MARTÍN FIERRO
cias. Las mayorías populares esperaban que Menem
planteara un Gobierno de Salvación Nacional, de
posibilidades limitadas dada la quiebra del Estado,
pero defendiendo los intereses del Pueblo y de la
Nación. Nadie –o pocos- esperaban que hiciera todo
lo contrario.
El hecho es que, al poco de asumir, Menem se pronunció por las políticas que el peronismo había repudiado y combatido a lo largo de su historia. Apareció rodeado de una fauna que siempre había estado
en la vereda de enfrente del pueblo, y amigote de
última hora de conspicuos representantes de la Oligarquía. Anunció que iba a iniciar un exhaustivo proceso de privatizaciones y de reforma del Estado. Se
trataba –dijo- de hacer “cirugía mayor sin anestesia”.
Así fue.
El primer acontecimiento fue el nombramiento de
Miguel Roig como Ministro de Econmía. Se trataba
de un alto funcionario del grupo empresario Bunge
y Born, uno de los mayores e históricos Grupos
Económicos de la Argentina, integrante de la cúpula
de la Oligarquía y con intereses diversificados en todas las ramas de la economía. Su gestión fue breve ya
que, al morir de un infarto a las pocas semanas, fue
reemplazado por Néstor Rapanelli, funcionario también de Bunge y Born. Otra aparición emblemática
fue la de Alvaro Alsogaray como asesor personal del
Presidente, y la de su hija, la, cada vez más, famosa
María Julia, como interventora de empresas. Estos
nombramientos significaron una decidida y manifiesta alianza del Gobierno entrante con los grupos
más concentrados del Poder Económico. Supuestamente, con esto se ganaría la “confianza” del resto
de los actores empresarios, quienes se decidirían a
realizar inversiones en la Argentina posibilitando así
una salida a la crisis.
Se anunció un vasto programa de privatizaciones
y desregulaciones: ello recortaría drásticamente la
incidencia del Estado en la regulación de las actividades económicas. Se comenzó por los canales de
TV y las radios; ENTEL, la empresa estatal de teléfonos; Aerolíneas Argentinas, la línea aérea nacional;
un conjunto de empresas petroquímicas; la concesión –por el mecanismo de cobro de peaje- de diez
mil kilómetros de rutas; se comenzó el proceso de
privatización de Ferrocarriles Argentinos, Gas del
Estado, Obras Sanitarias y SEGBA, casos en los que
ni siquiera se vendió la empresa como tal, sino que
PáG. 26
se desguazaron totalmente los sistemas de transporte ferroviario, sanitario, de gas y de electricidad,
vendiéndose por pedazos a una gran cantidad de
empresas diferentes; también se inició la privatización de YPF, habilitando a otras empresas a explorar y extraer petróleo de ciertas zonas. Más adelante se continuarían privatizando a precio de regalo
muchos otros sectores controlados por el Estado.
La decisión política se basaba en que: el Estado no
estaba en condiciones de invertir los recursos necesarios para modernizar las empresas; estas eran ineficientes, daban cuantiosas pérdidas y no cumplían
con sus objetivos de proveer bienes y servicios
públicos, lo cual se debía a que la administración era
estatal; librado el Estado de la carga de financiar tantas pérdidas podría hacer frente la Deuda Externa –
que ahora se consideraba perfectemente legítima- y
dedicar recursos a la salud, la educación y la justicia.
Achicar el Estado era agrandar la Nación.
El Campo Nacional-Popular: el giro hacia el neoliberalismo de Menem fue visto en muchos sectores
populares como una traición al proyecto históricamente sustentado por el peronismo. La asunción del
nuevo Gobierno, sin embargo, encontró al conjunto
del pueblo desmovilizado luego de la crisis hiperinflacionaria, y a la expectativa de lo que deparara la
nueva gestión. La novedad de un Gobierno de signo
peronista que aplicaba un conjunto de políticas en
las antípodas de su tradición histórica generó un
gran desconcierto y confusión sobre la posición a
adoptar.
El Movimiento Obrero se fracturó ante el avance del
proceso privatizador: algunos sectores negociaron
vilmente cuando comenzaron los despidos masivos,
y otros resistieron duramente. Estos últimos sin embargo, pese a la consecuencia con que lucharon, quedaron aislados y peleando solos. Por una lado, los
sectores burócratas y negociadores sostenían que,
puesto que el Gobierno era peronista, el Movimiento Obrero debía apoyarlo, aún cuando las medidas
oficiales lo afectaran; por otro lado, la grave crisis
económica, y la ofensiva ideológica de la Oligarquía,
habían generado cierto consenso sobre la necesidad
de las privatizaciones, en consecuencia, la lucha de
los trabajadores que resistían la privatización y reestructuración de sus empresas, eran vistas como
mera defensa de privilegios sectoriales.
MÓDULO 1
El Campo Antinacional: Con la política que desarrolla el Gobierno de Menem, se cierra transitoriamente la crisis que se había abierto al interior de
la Oligarquía. Luego un breve interinato de Erman
González, asume en el Ministerio de Economía Domingo Cavallo, quien lanza el Plan de Convertibilidad. Consistía en establecer una relación fija entre el
peso y el dólar –el uno a uno-, junto a una restricción sobre el uso de las reservas de dólares del Banco
Central: por cada peso en circulación debía haber un
dólar de reservas. Al mismo tiempo se suprimieron
casi todas las restricciones que existían para la importación de mercaderías extranjeras, se desreguló
la actividad financiera, los controles de cambios
y de movimientos de capitales. Con respecto a la
Deuda Externa que permanecía impaga, se posibilitó tomarla como parte de pago por la compra de
las empresas estatales, y el resto se reestructuró, esta
última operación –monitoreada por los EEUU- fue
denominada Plan Brady (así se llamaba el Ministro
de Economía yanqui).
internacional y la gravedad de la crisis “no había
alternativas” al rumbo adoptado. El peronismo –se
decía- debía adaptarse a los tiempos, y las políticas
que fueron acertadas en su momento, ahora no eran
lo apropiado para salir de la crisis, etc., etc. Partiendo
de la concepción del peronismo que había predominado luego de la Dictadura –como un partido más
del sistema democrático-, la dirigencia justicialista
archivó definitivamente los ideales de liberación
nacional, y el proyecto que hacía del peronismo un
Movimiento político y social representativo del Campo Popular.
Este plan económico consiguió que pronto la inflación bajara a niveles inéditos en décadas, a la
vez que se producía una importante reactivación
económica y la llegada de los famosos “inversores”.
El dólar, ahora barato, junto a la apertura externa,
inundó el país de todo tipo de artículos importados
que antes resultaban inaccesibles.
Los acreedores, solucionaban así el problema de la
deuda impaga, los Grupos Económicos locales y las
Empresas Transnacionales se lanzaron de lleno al
negocio de las privatizaciones. El sector financiero,
además, contaba con la garantía del uno a uno para
llevarse sus ganancias al exterior. De esta manera se
formó una sólida “comunidad de negocios” al interior
de la Oligarquía que apoyó fervientemente al nuevo
Gobierno.
El problema militar, que había recrudecido con una
fallida sublevación liderada por el Coronel Mohamed
Alí Seineldín, fue igualmente “solucionado”: Menem
indultó a las Juntas Militares que habían sido juzgadas y condenadas, y posteriormente les reconocería
su actuación en el combate a la “subversión”.
Los partidos políticos más importantes avalaron en
gran medida las políticas del Gobierno: sus críticas
se centraron en los actos de corrupción pero no el
proyecto de país que se estaba imponiendo.
En la Argentina menemista el imperialismo y el
poder económico eran quienes dictaban las políticas
nacionales.
En el plano internacional, Menem, se alineó con
los yanquis de un modo tan obsecuente que a ésta
política se la denominó de “relaciones carnales”.
El partido justicialista, con algunas honrosas disidencias, se fue encuadrando poco a poco con las políticas del gobierno. La excusa era que dado el marco
De esta manera se fue forjando una alianza entre la
cúpula dirigente del justicialismo y el núcleo duro de
la Oligarquía. La moneda de cambio para ello fueron
las millonarias coimas que se llevaban los dirigentes,
para que los grupos empresarios pudieran realizar
sus millonarios negocios con leyes dictadas a su medida. Este modelo político es lo que llamamos menemismo.
Las consecuencias sociales
Con las privatizaciones se produjeron profundas
reestructuraciones en las empresas que se vendían,
esto implicó despidos masivos. A partir de allí
comenzó a crecer la desocupación. Este fenómeno,
que, desde los años cuarenta, siempre había sido insignificante, se transformó en una catástrofe social
monstruosa. A eso se sumaron la creciente flexibilización laboral, el crecimiento del trabajo en negro y
el congelamiento de hecho de los salarios.
La situación de los trabajadores se fue modificando
para peor y con un importante cambio cualitativo:
cada vez mayores cantidades de personas quedaban
excluídas del mundo laboral. Y cuando se conseguía
trabajo las condiciones eran cada vez peores, con
salarios bajos, en negro, o en condiciones de trabajo
insalubres. Por un lado, se profundizaba la explotación y la pérdida de derechos, y por otro lado, sin
trabajo –o sobreviviendo con changas- se quedaba
PáG. 27
CORRIENTE NACIONAL MARTÍN FIERRO
afuera de la posibilidad de una cobertura de salud,
de aportes previsionales, etc. En ambos casos los que
eran pobres lo eran cada vez más, y quienes todavía
podían mantener su forma de vivir carecían de toda
perspectiva de mejoramiento y estaban constantemente amenazados de quedar sin trabajo.
Esta situación era inédita, ya que, desde la etapa del
peronismo en adelante, la evolución económica y social siempre había sido inclusiva –aún con vaivenes
de Dictaduras, Democracia y crisis-, si el país crecía
había más posibilidades de trabajo, los salarios aumentaban y se contaba con una amplia gama de
derechos que defendían al trabajador. Ahora era
todo lo contrario.
Las consecuencias económicas
La marea privatizadora no tuvo límites, a las empresas ya mencionadas se agregaron: ELMA –la marina
mercante nacional-, el complejo de industrias de fabricaciones militares, casi todos los bancos provinciales, la infraestructura portuaria, SOMISA y Altos Hornos Zapla –que integraban la producción siderúrgica
estatal-, el Correo, los Aeropuertos y el símbolo de la
soberanía sobre los recursos naturales: YPF.
Un gran negociado que merece una mención especial –una auténtica estafa- fue la privatización de las
jubilaciones. Con el mismo criterio que para el resto, que las cajas jubilatorias estaban desfinanciadas
debido a la mala administración estatal, se cambió
el sistema que existía desde mediados de siglo. El
sistema anterior –llamado “de reparto” o “solidario”consistía en que los trabajadores activos que hacen
sus aportes jubilatorios hoy, financian el pago de las
quienes ya están jubilados. De esta manera se da una
solidaridad entre las generaciones: el propio aporte
contribuye a pagarle a los ya jubilados a cuenta de
los pagos que recibirá cuando uno se jubile. Con el
nuevo sistema el estado ya no recauda esos aportes,
sino que van a parar a las AFJP (Administradoras de
Fondos de Jubilaciones y Pensiones), que son empresas privadas dependientes de los bancos en su
mayoría, éstas “administran” esos fondos en cuentas
individuales para pagar la futura jubilación del aportante. La “administración” que realizan estos fondos
consiste en la bicicleta financiera, vale decir, la especulación en los mercados financieros nacionales
e internacionales. Se supone que con estos “negocios” los aportes no sólo mantendrán su valor sino
PáG. 28
que lo incrementarán, pero ya ha quedado a la vista
que la única garantía que dan las sucesivas crisis, propias y ajenas, es que las jubilaciones serán de miseria.
Por si fuera poco, las comisiones diversas que cobran
las AFJP sobre los aportes son tan leoninas que, aún
cuando el mundo funcionara como en los libros de
economía, sería más negocio juntar los aportes en la
vieja Libreta de Ahorro que usaban nuestros abuelos.
Cada una de estas operaciones estuvo plagada de
irregularidades. Mediante coimas espectaculares,
las empresas compradoras obtuvieron precios de
remate y regulaciones mínimas. Además, con el correr de los años, el Gobierno toleró todo tipo de incumplimientos en que incurrieron los empresarios,
en algunos casos, incluso, se les pagaba subsidios.
Esta situación redundó en un mayor empobrecimiento de los sectores populares, ya que las empresas privatizadas de servicios públicos cobraban las
tarifas que les convenía y las aumentaban cuando
querían, todo con la vista gorda del Gobierno.
Así durante los primeros años, la economía parecía
gozar de “buena salud”, al menos para los empresarios. Con el dólar barato, y la reaparición del crédito,
se produjo una sensible recuperación del consumo
–la “fiesta menemista” que algunos añoran. Sin embargo el modelo tenía fundamentos endebles que
de a poco se fueron manifestando.
Con la apertura importadora importantes sectores
de la industria nacional, ante la imposibilidad de
competir con la producción extranjera, directamente
desaparecieron. Entonces, la producción local pasó a
depender cada vez más de la tecnología e insumos
importados. Las empresas transnacionales, por su
parte, habían “colonizado” todo el sector de las empresas privatizadas –además de comprar numerosas
empresas locales-, acentuando la dependencia de
importaciones. Este conjunto de transformaciones
fue generando una creciente salida de dólares al extranjero: en concepto de ganancias enviadas por las
empresas a sus empresas matrices, por compras de
insumos y maquinarias, y por las importanciones de
artículos de consumo.
La desestructuración del sistema productivo implicó, además, una persistente debilidad para exportar a otros países. Con la excepción del Mercosur –el
tratado de integración económica enre Argentina,
MÓDULO 1
Brasil, Paraguay y Uruguay-, que empezó a ser el
principal mercado para las exportaciones nacionales,
el comercio internacional de la Argentina fue deficitario con la mayoría de los países, especialmente con
los países centrales.
Pero donde el discurso de los propagandistas
del modelo se reveló rotundamente falaz fue en la
cuestión de la deuda externa. Supuestamente, con
las privatizaciones y la reestructuración del Plan
Brady, la Argentina había “solucionado” el tema. Es
decir, la deuda –considerada legítima- se había reducido un poco y, si el Gobierno observaba una “buena
conducta”, era pagable. La “buena conducta” significaba que el Estado debía preocuparse por limitar el
gasto –o al menos no incrementarlo más allá de los
necesario- y, al mismo tiempo, recaudar lo más posible con el fin de obtener una diferencia –el famoso
superávit primario- que le permitiera ir pagando la
deuda. Se suponía que, sin la carga de las deficitarias
empresas estatales, y habiendo realizado un monumental ajuste de gastos, los números cerrarían.
El hecho fue que, salvo los primeros años se la
Convertibilidad, pronto la Argentina comenzó a endeudarse de nuevo: los números no cerraban. De
modo que la deuda comenzó a crecer. Se decía que
era una señal de “confianza” hacia la Argentina por
parte de los “inversores”. Aquí surgieron varios problemas:
• Uno es que, por la Ley de Convertibilidad, el Estado
no podía emitir dinero para financiar la diferencia
entre gastos y recaudación, o al menos parte de ella,
por lo tanto debía endeudarse.
• Otra cuestión es el del cobro de los impuestos: el
sistema Argentino hace recaer casi todo el peso en
los impuestos al consumo, que pesan más sobre los
que menos tienen, y recauda muy poco en impuestos a las ganancias, las rentas y el patrimonio. Y los
grandes empresarios, que son quienes más deberían
pagar por esos rubros, tienen a su servicio a verdaderos ejércitos de contadores que les posibilitan
evadir los impuestos o pagar lo menos posible haciendo todo tipo de trampas.
• La creación de las AFJP, por su lado, había generado
un gran agujero en las cuentas del Estado, que debía
seguir pagando las jubilaciones ya existentes, pero
perdía los aportes que iban a estas empresas.
• Durante el menemismo, además, se otorgaron a
las empresas un sinnúmero de excepcionalidades
para el pago de impuestos. Todo bajo la suposición
de que achicándoles los costos impositivos podrían
generar más puestos de trabajo.
La bola de nieve que se incubaba se alimentaba
en la debilidad interna y externa del Estado. Internamente, debido a creciente dificultad para solventar
el gasto público con recursos provenientes de la recaudación de impuestos, lo cual originaba la política
de ajuste permanente. Externamente, por que la
debilidad exportadora, y la profusión importadora,
sumado a los pagos de la Deuda que debía realizar el
Estado, y a las ganancias que enviaban al exterior las
empresas transnacionales, creaban un importante
desbalance de recursos. Este déficit de dólares al
principio fue cubierto por los “inversores” que traían
sus divisas al país. A medida que pasaba el tiempo
–y las crisis- la Argentina empezó a pedir prestado
para financiar esa salida de recursos, y estos préstamos equilibraban transitoriamente el desbalance
mencionado. Pero los nuevos préstamos también
debían ir pagándose, y eran necesarios nuevos ajustes que empobrecían más y más el mercado interno
poniendo en riesgo la propia viabilidad de los negocios locales de los grupos empresarios. Este círculo
infernal, producto de la economía del saqueo, fue incubándose todo a lo largo del Gobierno de Menem y
terminaría por estallar en el Gobierno siguiente.
El Campo Nacional-Popular: durante la década
del 80’ había desarrollado importantes luchas manteniendo un cierto equilibrio de fuerzas e importantes niveles de movilización. Dada la debilidad en
que había quedado el movimiento popular luego de
la Dictadura, la Oligarquía había avanzado todo lo
que pudo, aunque con importantes disputas internas y sin lograr imponer un proyecto unificado.
Ante la arremetida, entonces, del Gobierno menemista, que contaba con cierto consenso en torno
a su proyecto, se vio empujado a una situación de
defensiva muy difícil, donde las luchas aisladas se
perdían una a una, y la fragmentación política y organizativa se profundizó como nunca.
El peronismo como identidad popular, y como referencia de un proyecto de Liberación Nacional, entró en su momento más crítico. Por un lado, había un
Gobierno que se decía peronista, que propugnaba
políticas que decían ser la actualización del peronismo a los nuevos tiempos, pero que desguazaba el
Estado y lo entregaba en bandeja de plata a la Oligarquía y al capital extranjero, provocando con ello
PáG. 29
CORRIENTE NACIONAL MARTÍN FIERRO
la exclusión de los más pobres y el empobresimiento
paulatino de la mayoría. Por otra parte, el peronismo
seguía siendo para muchos la referencia histórica de
los días más felices que había vivido el pueblo, de la
conquista de los derechos de los trabajadores y de
la dignidad de los humildes, la misma historia del
pueblo, durante los últimos cincuenta años estaba
indisolublemente ligada al peronismo, en sus triunfos y sus derrotas.
El aparato partidario por su lado, apoyaba y sostenía
las medidas de Gobierno, y en su práctica cotidiana
perdió toda apelación a un proyecto liberador. Sólo
se trataba de convocar a la gente para llenar actos y
ganar internas a fin de dejar bien colocado al referente de turno, el cual –sin importar su pensamiento
ni su proyecto- era el que después conseguía recursos, nombramientos y llegada a los dirigentes. No
importaba si después cuando era diputado votaba
la privatización de la bandera nacional, el asunto era
no sacar los pies del plato. Hubo, sí, dirigentes honestos y consecuentes, que pelearon para recuperar las
banderas históricas, pero el aparato se los devoró, o
los relegó a la marginación.
En 1991 un grupo de ocho diputados peronistas,
luego de pelearla, dieron el portazo y se fueron del
PJ. Conocidos como Grupod de los Ocho, y en principio sin estructura partidaria, comenzaron desde el
llano a caminar hacia la construcción de una nueva
fuerza política. Entre ellos estaban Carlos “Chacho”
Alvarez, Germán Abdala y Juan Pablo Cafiero.
El Movimiento Obrero sufrió parecida experiencia.
Saúl Ubaldini, un referente ya histórico, de la resistencia a la Dictadura y al Gobierno de Alfonsín, intentó
presentar una oposición desde las filas sindicales,
pero la experiencia fracasó y quedó totalmente marginado. La CGT quedó en manos de los sindicalistas
amigos de Menem, y ni se mosqueó ante el empobrecimiento de los trabajadores. Esta nueva burocracia sindical se transformó en una casta empresaria.
Sus gremios se convirtieron en holdings empresarios
que administraban empresas de turismo, servicios
de salud, AFJP, incluso empresas del mismo sector
que representaban. La defensa de los derechos de
los trabajadores quedó relegada al olvido, y la pelea
por el salario importaba sólo a fin de incrementar las
cotizaciones de los afiliados, es decir, los ingresos del
sindicato.
Esta conducta reflejaba, en parte, los cambios
PáG. 30
que se venían dando en la sociedad y que se profundizaron con el menemismo. Es que los sectores
de la clase trabajadora que contaban con representación gremial iban decreciendo en el tiempo, y al
extenderse la desocupación y el trabajo en negro,
cada vez más gente quedaba por fuera de toda
organización sindical. Esta situación, sumada a la
desmesurada concentración de poder económico
acumulada en manos de la Oligarquía, hacía sumamente difícil la disputa por salarios y condiciones de
trabajo. En todo caso, por cada trabajador que se resistía a aceptar las condiciones ofrecidas, había una
cola de cincuenta dispuesta a trabajar por la mitad.
En este marco, de las distintas formas posibles de
enfrentar los nuevos desafíos la burocracia sindicalempresaria eligió la más conveniente para su supervivencia: sumarse a la fiesta.
Otros sectores buscaron otros caminos. Se constituyeron nuevas centrales de trabajadores y nuevas corrientes sindicales. En 1994, bajo el liderazgo
del camionero Hugo Moyano apareció el MTA (Movimiento de los Trabajadores Argentinos), una fracción interna de la CGT que fue parte importante de la
Resistencia al Menemismo. Anteriormente, en 1991,
un conjunto de gremios donde predominaban docentes y estatales, dio por concluída la experiencia
de la CGT. Con el liderazgo de Germán Abdala –que
moriría de cáncer poco después- y Víctor De Gennaro, se volcaron a la experiencia de construir una
nueva central de trabajadores, la CTA (Central de los
Trabajadores Argentinos), con la perspectiva de desarrollar un proyecto político de la clase trabajadora,
propio y autónomo.
La CCC (Corriente Clasista y Combativa), aparece
también en la calle resistiendo la ofensiva neoliberal,
no todavía como una organización piquetera, sino
como una corriente sindical. Carlos “el perro” Santillán, de los municipales de Jujuy, es uno de sus referentes que se va a hacer más conocido.
El Campo Antinacional: lo componen los Grupos
Económicos locales, las empresas privatizadas, las
Transnacionales, los sectores financieros. Consolidada su “comunidad de negocios”, tienen cancha libre
para enriquecerse. La cúpula menemista del Partido
Justicialista es un aliado fundamental, ellos manejan los resortes del poder del estado para facilitar su
enriquecimiento, lícito e ilícito. Otros empresarios
MÓDULO 1
locales independientes –es decir, que no conformaban una grupo estructurado de varias empresastambién se suman a la fiestita, y, entremezclados
con funcionarios gubernamentales, logran hacerse
de diversos negociados.
De esta conjunción saldrán algunos de los casos de
corrupción más resonantes, sobre todo por lo groseros. Este sector va conformando una verdadera red
mafiosa que extiende sus ramificaciones por toda la
estructura del Estado. El poder judicial también fue,
poco a poco, “colonizado” por el menemismo: mediante la ampliación de la Corte Suprema de Justicia
–con su mayoría automática-, y la digitación de los
jueces federales, se generó un sistema de impunidad
que hacía la vista gorda de los negociados del Poder
Económico. La política gubernamental fue adoptando, así, un aspecto farandulero que combinaba las
extravagancias presidenciales con la descarada impunidad y desparpajo con que actuaban sus laderos
y funcionarios.
También formaban parte del apoyo con que contaba el Gobierno amplias franjas de la clase media
acomodada que se beneficiaban con el dólar barato,
ya que –dad su posición más deahogada que la del
resto de los sectores populares- podían acceder, mediante el crédito, a casas, autos, diversos bienes importados y servicios que elevaban su calidad de vida
y –más importante quizá- su autopercepción del status social que tenían. Emblemático de esto último,
fueron las sucesivas alianzas electorales que forjó el
PJ con la UCEDE. La histórica voluntad frentista del
peronismo, de sumar otras fuerzas populares a sus
porpuestas electorales, devino así en una caricatura
grotesca, aliándose con los ultraliberales y antiperonistas más recalcitrantes de la política nacional a fin
de sumar los votos cajetillas.
Los más humildes de los sectores populares también acompañaron la gestión del menemismo con
su voto, pese a ser los más perjudicados por el modelo instaurado. Cautivos del clientelismo del aparato
partidario –única fuente por el momento de la que
podían obtener recursos para sobrevivir-, no tenían a
la vista ninguna alternativa política, o proyecto, que
los convocara a unir sus necesidades con el reclamo
por sus derechos.
En 1994, mediante un espúreo acuerdo con Alfonsín, llamado “Pacto de Olivos”, Menem promovió, y
logró, la reforma de la Constitución Nacional para
posibilitar su reelección, lo que ocurrió en 1995. Esta
vez fue acompañado, para el cargo de vicepresidente, por Carlos Ruckauf, un político del PJ que
contaba entre sus antecedentes el haber sido Ministro de Trabajo del Gobierno de María Estela Martínez,
hombre de la burocracia sindical, afín a José López
Rega, y de sólidas amistades con la policía.
Veremos ahora el proceso de Resistencia al neoliberalismo que desarrolló el Movimiento Popular.
Dividiremos la exposición en dos partes: la primera
correspondiente al primer período de Gobierno de
Menem, y la en la siguiente veremos el segundo Gobierno y la continuidad del Gobierno de la Alianza.
La Resistencia (I)
Comenzó con la misma implementación de las
políticas neoliberales. El inicio del proceso de privatizaciones desencadenó una prolongada serie de
conflictos. Estos fueron motorizados directamente
por los sectores de trabajadores afectados, acompañados por el Ubaldinismo, pero sin el apoyo unificado de la CGT. En prácticamente todas las empresas
sometidas a privatización se desarrolló la resistencia,
siendo los conflictos más importantes los de los ferroviarios, los telefónicos, los trabajadores de SOMISA, los estatales, etc. El Gobierno respondió con
dureza: retiró la personería gremial de algunos sindicatos más combativos, declaró ilegales los paros y
modificó la legislación vigente restringiendo el derecho de huelga, en ciertos casos procesó penalmente
a dirigentes, y en otros amenazó directamente con
cerrar las empresas en conflictos –“ramal que para,
ramal que cierra” respondió Menem ante la larga
huelga de los trabajadores de los ferrocarriles.
Entre 1989 y 1992, luego de un intento de desplazar
a Ubaldini de la conducción, la CGT estuvo dividida
entre “Azopardo” y “San Martín”. La fractura separaba a quienes se alineaban con el Gobierno pero no
podían hacer nada por evitar el avasallamiento a los
trabajadores, por un lado, y los que trataban de resistir las políticas neoliberales sin romper con el justicialismo por otro.
En las elecciones legislativas de 1991, el sector del
Ubaldinismo se presentó a elecciones por fuera del
PJ apoyado por los gremios más combativos, entre
los cuales estaban los maestros de CTERA. Sin emPáG. 31
CORRIENTE NACIONAL MARTÍN FIERRO
bargo el resultado fue decepcionante y marcó el ocaso del sector liderado por Ubaldini como referente
de la resistencia.
En 1992, finalmente, se reunificó bajo el liderazgo
de los sectores burócratas-empresarios, ya embarcados de lleno en la reconversión de sus gremios en
empresas. Los sectores combativos quedan marginados y excluídos de la central Obrera. La conducción cegetista insinuaba ciertas críticas a las políticas
oficiales, y reafirmaba su posición negociadora con
el Gobierno. Ante la intransigencia gubernamental
se vieron ampujados a llamar a un Paro General, en
Noviembre de 1992, que tuvo un acatamiento desparejo y contó con la adhesión de ATE.
Durante todo 1993 se continuaron los conflictos
gremiales. Los maestros, los aeronáuticos, ferroviarios, los trabajadores de los subterráneos, etc., en algunos casos bajo la indiferencia de las conducciones
de los sindicatos y desbordando sus estructuras, peleaban a la defensiva ante las reconversiones a que
eran sometidos.
En 1994 las luchas de resistencia van cambiando
de carácter y de escenario. El modelo neoliberal, ya
avanzado en su implementación, iba mostrando sus
efectos de desestructuración social y productiva. En
vastas regiones del interior del país que antes tenían
en las empresas estatales un polo de desarrollo y
de generación de empleos, fueron acumulándose
tendales de desocupados, producto de las privatizaciones. Entre ello y la apertura externa, se profundizó
la desarticulación económica de esas regiones, que,
según llegaron a decir funcionarios del Gobierno,
aparecían como “inviables” dentro del modelo neoliberal. De esta manera los Estados Provinciales
también entraron en crisis, y se multiplicaron las
dificultades para cumplir con sus funciones básicas
de garantizar el funcionamiento de la salud, la educación, y la administración.
En este contexto se produce el Santiagazo. Este
acontecimiento se desencadenó luego de varios
meses de que el Gobierno no pagara los salarios de
los empleados provinciales, en el curso de movilizaciones por el reclamo salarial, el pueblo de Santiago
desbordó los cauces de la protesta: fueron ocupados,
saqueados e incendiados los edificios de la Gobernación, la Legislatura provincial, el Poder Judicial, y la
casa particular del Gobernador, entre otros. El hecho
PáG. 32
fue inédito. Santiago del Estero, una provincia generalmente ausente de los grandes medios nacionales,
mostraba con crudeza los efectos de la implantación
del modelo neoliberal: primero, que vastos sectores
de la Argentina iban hundiéndose irremisiblemente
en la indigencia, y luego, que el pueblo era perfectamente capaz de hacer tronar el escarmiento, aún sin
organizaciones, programas ni dirigentes. Conflictos
parecidos, aunque sin llegar a prender fuego edificios
públicos, recorrieron todas las provincias del interior.
Por esta época también, van arreciando las protestas
de los jubilados, condenados a cobrar miserias luego
de una vida de trabajo. Aparece la figura quijotesca e
irreverente de la viejita Norma Plá, peleándose con
la policía, increpando a funcionarios y ministros, y
convocando a un amplio espectro de sectores y organizaciones populares a las Marchas de los Jubilados, que se constituyen en símbolo de la Resistencia.
Las protestas del año 1994 estuvieron coronadas
con la masiva Marcha Federal, convocada por el MTA,
la CTA y la CCC, y el paro que le siguió a principios de
Agosto, que se realizó sin la convocatoria oficial de
la CGT.
En 1995 se produjo una grave crisis económica en
México, que disparó un efecto dominó en todos los
países de America Latina –el llamado “efecto tequila”-. Nuestro país fue de los más afectados, dado que
el esquema de la Convertibilidad lo hacía especialmente vulnerable a estos choques externos. El Gobierno respondió con más ajuste, más flexibilización
laboral, más privatizaciones, y de este modo la desocupación llegó a golpear ese año al 20% de los trabajadores.
En el mismo año se tratan en el Congreso dos leyes
que reforman la educación: La Ley Federal de Educación, y la Ley de Educación Superior. Entre ambas
se tiende a una progresiva pérdida de calidad en la
enseñanza, y se dejan abiertas las puertas a la introducción de mecanismos “de mercado”, aranceles
y restriciones al ingreso. Docentes y estudiantes responden con masivas movilizaciones que incorporan
a un importante sector al proceso de la Resistencia.
Entre el 91’ y el 94’ se había producido un proceso
de desgajamientos y realineamientos partidarios.
Algunos diputados del mencionado Grupo de los
Ocho fueron tejiendo la conformación de una fuerza
MÓDULO 1
política nueva, que pudiera presentar una alternativa al menemismo y al peronismo oficial. Con numerosos grupos que se habían escindido del peronismo,
militantes de Derechos Humanos, y agrupaciones
provenientes de la izquierda, formaron el Frente
Grande. Este partido se presentó en las elecciones
legislativas de 1993, y en elección de Constituyentes
para la reforma de la Constitución en 1994. El agrupamiento fue registrando un importante crecimiento, sobre todo en la Capital Federal, referenciado en
la proyección mediática de sus principales dirigentes,
Carlos “Chacho” Alvarez, y Graciela Fernández Meijide –un ama de casa que, a partir de la desaparición
de su hijo en la Dictadura, había comenzado a participar de organismos de Derechos Humanos. Para
1995, fue confluyendo con otros partidos y organizaciones sociales, como los socialistas, los Demócrata-Cristianos, los restos del Partido Intransigente
–implotado luego de apoyar a Menem en 1989-,
sectores sindicales que integraban la CTA, y otros
agrupamientos desgajados del peronismo, formándose el FREPASO (Frente por un País Solidario). En su
conformación sus dirigentes adoptaron una línea y
un discurso crítico y opositor al menemismo, aunque
centrándose en los hechos de corrupción, y planteando como solución una gestión “ética”. Afuera del
debate quedaba, por el momento, la naturaleza del
modelo neoliberal instaurado en la Argentina. En su
seno, sin embargo convivían sectores que iban más
allá y planteaban debates y propuestas que iban más
a fondo.
Esta fuerza se presentó en las elecciones presidenciales de 1995 con la candidatura de José Octavio
Bordón-Carlos “Chacho” Alvarez. Bordón resulta
una figura de cierta relevancia en el justicialismo, ex–
gobernador de Mendoza, y sendaor nacional, ha roto
recientemente con el PJ. La nueva fuerza, entonces,
logra un importante caudal de votos –del 28 %-, por
encima del 16% de los radicales –desprestigiados y
corroídos por su crisis interna luego del “Pacto de Olivos”-, pero lejos del 47% que alcanza la candidatura
de Menem, finalmente reelegido.
El Campo Nacional-Popular: durante este período la Resistencia tuvo dos características diferentes,
atravesó dos momentos, entre los cuales se van
modificando los sectores que la integran, y se va materializando una profunda transformación del Movimiento Popular.
En una primera instancia, en lo que van los prim-
eros años del Gobierno de Menem hasta 1994
aproximadamente, los sectores más combativos de
la Resistencia al plan neoliberal son los directamente
afectados por las privatizaciones: los trabajadores de
las empresas estatales, que queman hasta el último
cartucho en la pelea. Estas luchas aparecen aisladas, se desarrollan ceñidas a una dinámica de conflicto sindical, sin confluir en un frente común que
cuestione políticamente el proyecto menemista, y
una a una van siendo derrotadas. Aquí pesa fuertemente el encuadramiento del Partido Justicialista y
de las cúpulas sindicales con la política oficial. Estos
sectores, con sus ambigüedades y sus agachadas,
habían sido parte importante del cuestionamiento a
los proyectos privatizadores durante el Gobierno de
Alfonsín, y ahora, al aparecer de pronto alineados
en la vereda de enfrente dejaron a quienes resistían
sin la necesaria proyección política de su pelea. Incide también, sin duda, el consenso que poco a poco
había ido logrando la Oligarquía para los planes privatizadores, y la ofensiva mediática para mostrar a
quienes resistían como defensores de sus particulares condiciones de trabajo “privilegiadas”.
A medida que se van implantando y consolidando
las políticas del menemismo, y con ello sus efectos
destructivos en la economía y en la sociedad, aparecen en la resistencia sectores nuevos: ya no eran los
clasicos conflictos sindicales en defensa del trabajo
que usaban la herramienta de la huelga, ahora eran
los jubilados, los maestros, los empleados públicos
de las provincias empobrecidas, los desocupados
de las ex-empresas estatales que habían quedado
sin niguna perspectiva laboral, etc. Todos sectores
que no eran quienes en la Argentina, históricamente
iban a la cabeza de las peleas. Este rol lo habían desempeñado, hasta hacía poco, los trabajadores organizados, el Movimiento Obrero con sus sindicatos,
con la CGT, los partidos y las juventudes políticas
embanderados detrás de proyectos claramente definidos. El nuevo escenario del conflicto social, que va
asomando, aparece protagonizado por movimientos sociales, más que sindicales, y con reclamos que
tienen que ver más con elementos básicos para la
supervivencia que con proyectos políticos. La clase
trabajadora adquiere una fisonomía rotundamente
diferente a la conocida en los últimos cincuenta
años. Son ahora los maestros, los estatales, los trabajadores desocupados, y de gremios no industriales
los que cobran protagonismo.
PáG. 33
CORRIENTE NACIONAL MARTÍN FIERRO
También va resultando notorio que gran parte de
la Resistencia se agrupa en organizaciones que no
hacen de la identidad peronista su eje convocante,
sino que más allá de la experiencia pasada –que en
la mayoría de los casos, efectivamente, es el peronismo- se desarrollan como movimientos sociales
o políticos que, sin renegar de la Historia, no quedan
atados a las identidades pasadas.
Esto va marcando que el Campo Popular ha sufrido
una grave derrota, desde la Dictadura al menemismo,
ya que la Oligarquía ha logrado imponer –encima en
democracia, con la legalidad que ello implica- un
vasto plan que modifica el país según sus intereses.
Y por lo tanto, en esa etapa, la tarea de las organizaciones populares va a consistir en resistir el avance
de la Oligarquía, con las nuevas modalidades metodologías que el mismo pueblo va desarrollando, y
tratando de acumular, recomponer fuerzas, unidad y
organización para poder detener ese avance y, eventualmente, pasar a la ofensiva con un proyecto propio. Las tradicionales formas organizativas habrán de
cambiar, para contener y organizar a esa nueva clase
trabajadora.
Esta nueva Resistencia, tiene también por delante
la tarea de construir una herramienta política nueva,
ya que el peronismo partidario se ha transformado
en el partido que ejecuta las políticas neoliberales en
alianza con la Oligarquía.
También se encuentra ante el desafío de reformular
un proyecto estratégico, un proyecto popular para la
Argentina.
El Campo Antinacional: Durante este primer período el Gobierno menemista y sus aliados juegan con
las barajas marcadas. Tienen un importante apoyo
social que mira para otro lado cuando se destapan
los casos de corrupción, pero ello sólo dura mientras
se mantiene la “estabilidad”, pregonada como principal logro de la política neoliberal.
Surgen, de la mano de la impunidad, nuevos partidos políticos, liderados por ex-represores y otros
personajes deleznables. Es el caso del General Domingo Bussi, Gobernador del Tucumán durante la
Dictadura, quien lanza su partido provincial, Fuerza
Republicana, y llega a ganar las elecciones accediendo al mismo que cargo que ocupara pero por la
vía de los votos.
PáG. 34
El ya mencionado ex-Teniente Coronel Aldo Rico,
por su parte, también se lanza a posicionarse electoralmente, en su caso a través del MODIN (Movimiento por la Dignidad y la Independencia Nacional), con
el cual llega a obtener una significativa cantidad de
votos en la Provincia de Buenos Aires. Sin embargo
la fuerza y representación acumulada finalmente se
la “vende” al Gobernador bonaerense Eduardo Duhalde para lograr la reforma de la Constitución Provincial que le posibilita a este último ser reelegido.
La aparición –y el relativo éxito- de estas nuevas formaciones políticas le imprimen un sello siniestro,
que acentúan la sensación de derrota, impunidad y
retroceso, al proceso de instauración neoliberal que
se viene desarrollando.
En este período, el Gobierno va a apelar a la
represión directa de los movimientos de resistencia,
y luego a tratar de contenerlos con distribución de
alimentos y planes “Trabajar”, novedad concebida
por el menemismo para ofrecer algo que apacigüe
temporalmente las protestas. Nuevas modalidades
de represión semilegal, como la policía del “gatillo
fácil”, se van instalando, de la mano de la impunidad,
y con el objetivo de atemorizar y “disciplinar” a los
más pobres. Sin embargo, los crecientes conflictos
van a ir adquiriendo centralidad en la escena política
nacional, mostrando a las claras que el modelo neoliberal es absolutamente inviable, a menos que el
Gobierno esté dispuesto a reprimir sin límites una
protesta que surge, necesariamente, por parte de un
pueblo que no se resigna a hundirse en el pozo sin
fondo de la miseria.
La Resistencia (II)
Luego de las elecciones, los conflictos no se
detienen, sino por el contrario, se continúan y se
extienden. En la provincia de Tierra del Fuego, hasta
entonces un lugar de oportunidades gracias a la promoción industrial que había desarrollado un importante sector de la industria electrónica, y transformada, gracias a la Convertibilidad, en un cementerio de
empresas, se producen intensos conflictos fogoneados por obreros que resisten el cierre de las fábricas.
En la represión policial cayó abatido por la policía el
obrero Víctor Choque.
Los estudiantes que peleaban para parar la reforma
educativa profundizan su movilización, llegando a
bloquear las entradas al Congreso Nacional para evi-
MÓDULO 1
tar que se votaran las leyes mencionadas.
El FREPASO, pese a la derrota electoral a manos de
Menem, se habían plantado con fuerza, como segunda fuerza electoral, y ejercendo un considerable
atractivo sobre una vasta franja de militancia política
dispersa y frustrada por lo que parecía ser el neoliberalismo triunfante e irresistible.
En Setiembre de 1995, se lleva a cabo un importante paro nacional convocado por la CGT, el MTA, la
CTA y la CCC, en 1996 se producen otros tres. El descontento con los efectos del neoliberalismo parece
crecer, y se insinúan las primeras fisuras y disidencias
en el bloque que ejerce el poder. Domingo Cavallo
se va del Gobierno enfrentado al menemismo y trata
de construir un partido propio, para ocupar el espacio que antes representaba la UCEDE, ahora disuelta dentro del menemismo. El cargo de Ministro
de Economía es ocupado por Roque Fernández: un
hiperliberal que propone poner el “piloto automático”, a la espera de que las “fuerzas del mercado” solucionen las cosas.
En Cutral-Có, una pequeña localidad de la provincia de Neuquén, que se había desarrollado alrededor
de las actividades de YPF, se produce un movimiente
de protesta inédito. El pueblo, luego de la reestructuración de la empresa estatal, había quedado empobrecido y azotado por la desocupación, ya que el
todo el comercio y la actividad económica giraba en
torno a ella, la cual era también la principal fuente
de trabajo. Era un lugar de los que los ideólogos
neoliberales llamaban “inviables”. Hartos de la miseria a que habían sido condenados, los pobladores
de Cutral-Có decidieron hacer algo, y lo que hicieron
masivamente fue cortar las rutas de aceso y salida
de la ciudad, de esa manera quedó obstruída toda
la circulación de vehículos y transportes de carga de
la región, pedían trabajo y comida. De esta manera,
inauguraron el método del piquete como forma de
protesta, reclamo y llamado de atención al Gobierno.
Dado que se trataba de desocupados, que estaban
excluídos del sistema productivo, y, ni siquiera organizados podían apelar a la herramienta del paro,
encontraron la alternativa de bloquear el sistema
económico en uno de sus puntos neurálgicos: las rutas, que eran la principal vía de tráfico comercial.
El desenlace de los hechos de Cutral-Có fue una
sucesión de enfrentamientos de los piqueteros con
la Gendarmería enviada por el Gobierno Nacional a
pedido de la provincia. Pero las fuerzas represivas no
pudieron contra una ciudad entera sublevada, decidida a pelear, y contra el aliado que significó el viento
patagónico, que inutilizaba los gases lacrimógenos.
Luego de promesas marchas, contramarchas, y más
combates, los piqueteros obtuvieron algunos de
sus reclamos. En el camino quedó la vida de Teresa
Rodríguez, una jóven de veinte años que cayó bajo
las balas de los gendarmes.
El mismo tipo de conflictos recorrieron las provincias de Salta y Jujuy. El mismo tipo de causas:
pueblos condenados al abandono y la desesperanza
por la desaparición de las fuentes trabajo: YPF en
algunbos casos, el cierre de ingenios azucareros en
otros. La misma metodología: el corte de ruta. Igual
respuesta del Gobierno: declarar delincuentes a los
manifestantes y enviar batallones de gendarmería.
Y un resultado que comenzaba a hacerse habitual:
luego de combates, mediaciones y negociaciones, la
distribución de planes de empleo, la novedad con la
que el Gobierno trataba de contener las protestas.
Luego del cachetazo que habían significado las
leyes de impunidad –Obediencia Debida, Punto Final y los indultos de Menem a los militares ya condenados-, surge el agrupamiento de HIJOS (Hijos por la
Identidad y la Justicia contra el Olvido y el Silencio).
Extendido por todos los lugares del país donde la
Dictadura se cobró víctimas, reencuentra a los hijos
de los desaparecidos con su historia, con la memoria
y la denuncia de la impunidad instalada por el menemismo. Los Hijos salen a la calle a realizar escraches
a los represores que viven campantes y en libertad,
denuncian ante el resto de la sociedad, ante los vecinos y el barrio, dónde es que viven los asesinos y
torturadores.
En 1997, recrudecen, tanto la protesta social como la
oposición política al menemismo. El Gobierno modifica de manera regresiva aspectos de la legislación
laboral que eran derechos adquiridos desde el año
1945. En Julio se produce una nueva movilización
de la CTA, la CCC, y la CGT a Plaza de Mayo, a lo que
sigue un paro nacional con movilización en Agosto,
con la característica este último de incorporar a los
nuevos actores sociales de la protesta: numerosos
piquetes cortan rutas en varios puntos del país, y la
jornada culmina con incidentes, una feroz represión
y numerosos detenidos. Particularmente aquí en la
PáG. 35
CORRIENTE NACIONAL MARTÍN FIERRO
ciudad de La Plata, cerca de setenta personas permanecen presas durante más de una semana.
Los conflictos repercuten en las pujas internas dentro de la CGT, así es que un intento de reunificación
termina cuando las patotas armadas del sindicalismo menemista corren a balazos a los camioneros
liderados por Hugo Moyano.
En el terreno político partidario, se producen algunas jugadas que empiezan a cuestionar con fuerza
a la hegemonía menemista. En Agosto se forma la
Alianza, un acuerdo político entre el FREPASO y la
Unión Cívica Radical. De la Rúa, Federico Storani,
Rodolfo Terragno, Raúl Alfonsín –por la UCR-, Carlos “Chacho” Alvarez, Graciela Fernández Meijide
–por el Frente Grande-, y Norberto La Porta –por el
socialismo que integra el FREPASO-, se sacan juntos
una bonita foto, prometen recuperar la ética en la
política y terminar con los males de la Argentina.
En el PJ comienza a hacerse pública la disputa entre
Menem y Duhalde. Este último, recostado en el dominio que ejerce sobre la Provincia de Buenos Aires,
tanto en lo referente al control del Estado como al
poder territorial sobre el Gran Buenos Aires, se propone como candidato “natural” del justicialismo en
vistas a las elecciones de 1999. Desde ahí pretende
disputarle a Menem la jefatura del PJ. Le cuestiona,
además, las consecuencias de las políticas neoliberales que, por otra parte, él mismo ha avalado y
aplicado.
En medio de esta pelea, aparece asesinado el fotógrafo José Luis Cabezas. Este hecho, con claros tintes
de ejecución mafiosa, destapa la olla de un tenebroso juego de intereses corruptos, negociados y tráfico
de influencias, en el que aparece la figura del empresario Alfredo Yabrán: un oscuro personaje ligado al
menemismo.
En Abril, los maestros organizados en la CTERA,
instalan frente al Congreso de la Nación la Carpa
Blanca, en la cual ayunan grupos de maestros. La
protesta en defensa de la educación pública se convierte enseguida en un símbolo de la Resistencia al
neoliberalismo, y persistirá hasta después de que
Menem se haya ido del Gobierno. La carpa adquiere
trascendencia internacional mostrando la evidencia
del fracaso noeliberal, será lugar de peregrinación
para numerosas personalidades del mundo que visiPáG. 36
tan la Argentina, y también para varios políticos de
la Alianza que van a sacarse fotos con los maestros
ayunantes.
Finalmente, en Octubre de 1997, se llevan a cabo
elecciones legislativas, en las cuales se produce un
claro triunfo de la Alianza por sobre el Justicialismo.
Lo significativo de esta elección es la derrota del justicialismo en la Provincia de Buenos Aires, en cuyo
conurbano, supuesto bastión de Duhalde, también
gana la Alianza. El revés electoral del peronismo partidario, es interpretado de muy diversas maneras,
desde el menemismo festejan la derrota de Duhalde,
para muchos se trataba de un repudio a las funestas
consecuencias de la políticas neoliberal y una apuesta al cambio representado por la Alianza. También de
esta manera se manifiesta que, el proceso de Resistencia que se viene desarrollando, no lo ha hecho en
el vacío, sino que tiene el acompañamiento del resto
dela sociedad, de esa manera, el voto expresa que
importantes sectores del pueblo buscan una opción
política de cambio.
Al mismo tiempo que las elecciones se produce en
todo el mundo una gravísima crisis financiera. Con
origen en Hong-Kong, va contagiando, primero, a
todos los países del sudeste asiático, los que hasta
ese momento era promocionados como “modelos a
seguir”: países que competían en el mercado mundial basándose en los salarios infimos de obreros
superexplotados, regímenes políticos autoritarios, y
apertura, y liberalización total, de su comercio y sus
finanzas. El FMI acude veloz con planes de “salvataje”,
y esos países se hunden más profundo todavía. La
crisis asiática, se disemina por todo el mundo y genera una inestabilidad económica internacional que
dura hasta hoy día.
Al Gobierno nada de esto le mueve un pelo y coomienza a buscar algún artilugio legal que permita la
re-re-elección de Carlos Menem. Durante un tiempo
habrá un sin fin de idas y venidas, marchas y contramarchas, Duhalde, decidido ya a confrontar abiertamente, amaga con llevar a cabo un pebiscito en la
Provincia de Buenos Aires para que la gente vote, por
sí o por no, si le permite a Menem presentarse a elecciones de nuevo. Como diversas encuestas van evidenciando el creciente rechazo a la re-re-elección, y
un pebiscito podría significar un mayoritario “no”, el
menemismo recula y abandona la idea.
MÓDULO 1
En 1998 se produce una nueva crisis financiera con
impacto mundial, esta vez en Rusia, y a principios de
1999, le toca a Brasil, que devalúa su moneda y le da
un tremendo sacudón a la economía Argentina. El
modelo económico neoliberal, con el uno a uno, se
va tornando insostenible. Desde el Gobierno se empieza a hablar de planes de dolarización, mientras
que desde algunos sectores justicialistas opositores
al menemismo, se habla de la necesidad de una devaluación.
ombrarse. Todas las variables que podían empeorar,
las empeoró, todos los valores positivos que habían
ganado legitimidad luego de años, los vulneró pretendiendo declararlos caducos. A pesar del crecimiento económico y de la estabilidad de precios, la
Argentina quedó más pobre, más dependiente, más
endeudada, más desocupada, más injusta y más flexibilizada. Los poderosos –la Oligarquía y sus socios
multinacionales- salieron más enriquecidos, más impunes, más poderosos, pero también divididos.
Esta “alternativa”, dolarización vs. devaluación,
pone en blanco sobre negro las fisuras que se han
abierto al interior de la Oligarquía, y la divergencia
de intereses entre diferentes sectores de la cúpula
empresarial. Esta contradicción se va a ir desarrollando a lo largo del siguiente Gobierno.
La deuda externa, que supuestamente iba a dejar
de ser un problema gracias a las privatizaciones, más
que se duplicó, llegando a los 154 mil millones de
dólares. Los ingresos, que iban a crecer de la mano
de las inversiones, lo hicieron efectivamente, pero
quedaron concentrados en manos de los más ricos.
La desocupación, que no existía, se multiplicó increíblemente, dejando a casi un tercio de los trabajadores desocupados o subocupados. El achicamiento del Estado, que iba a agrandar la Nación, dejó a
ésta sujeta a los caprichos del FMI, el Banco Mundial,
y sus planes de ajuste perpetuo. La producción, que
se iba a revolucionar, sufrió una desindustrialización
peor que la de la Dictadura. Las privatizaciones, que
iban a redundar en sevicios eficientes, para todos y
sin gasto del Estado, nos dieron, en algunos casos,
empresas eficientes pero para obtener ganancias
fabulosas a costa de la gente y fugarlas al extranjero, y en otros casos, servicios pésimos y subsidiados
por el Estado. La esperanza que se prometía resultó
en la desaparición de las perspectivas de progreso
que caracterizaron a la Argentina durante décadas,
y en la instalación de la exclusión social y económica
como cruel presente y futuro para millones de compatriotas. Menem lo hizo.
En 1999 se van definiendo las alternativas electorales. Por la Alianza se presenta la candidatura de
Fernando De la Rúa y Carlos “Chacho” Alvarez, para
presidente y vice. De la Rúa, en ese entonces Jefe
de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, es un dirigente radical sin mayor brillo y proveniente de los
sectore más conservadores del centenario partido,
pero ha sido la única figura que se ha mantuvo a
flote luego de las pésimas experiencias de la UCR en
las anteriores elecciones. El justicialismo levanta la
fórmula Eduardo Duhalde-Ramón “Palito” Ortega.
El PJ apoya oficialmente la candidatura de Duhalde,
pero el menemismo parece jugar a que pierda, y empieza a hablarse de que Menem apuesta al triunfo
de De la Rúa para volver luego en el 2003. Las elecciones finalmente dan por ganadora a la fórmula encabezada por Fernando De la Rúa, con el 48% de los
votos. En la Provincia de Buenos Aires, sin embargo,
se da un resultado inédito, ya que la Alanza pierde
allí las elecciones para Gobernador, al ganar Carlos
El Campo Nacional-Popular: Partiendo de condiRuckauf, con su discurso de “mano dura”, sobre Gra- ciones sumamente desfavorables, como lo fueron el
ciela Fernández Meijide.
alineamiento del peronismo –la histórica representación del Campo Nacional-Popular- con las políticas
La herencia del Menemismo
neoliberales, el acceso de los burócratas sindicalesempresarios a la conducción de la CGT –antes a la
Cuando Menem se fue del Gobierno, luego de diez vanguardia de las luchas-, y el consenso que tuvo
años, dejó a la Argentina profundamente transfor- Menem para sus planes en los primeros tiempos del
mada, como ningún otro Gobierno desde Perón en Gobierno, partiendo de ese retroceso, fue desarroladelante. Pero al revés que la época del peronismo, lando un rico proceso de Resistencia y construcción
Menem pareció hacernos retroceder en el tiempo, y de nuevas organizaciones e identidades.
su Gobierno alteró los fundamentos mismos sobre
los cuales el Pueblo organizaba su manera de vivir,
Surgen los nuevos protagonistas de las luchas del
de trabajar, de ver el mundo, de entretenerse y de as- pueblo, los maestros, los jubilados, los estatales, los
PáG. 37
CORRIENTE NACIONAL MARTÍN FIERRO
desocupados, los jóvenes, etc., una nueva expresión
de la Clase Trabajadora, producto de las transformaciones sufridas por la Argentina con el neoliberalismo.
Ese importante, y dinámico, sector de trabajadores,
ya no se concentra en las fábricas, ya que la mayoría de ellas han desaparecido, u ocupan a cada vez
menos gente; ya no se organiza mediante el sindicato, puesto que en su mayoría trabaja en negro, y
cuando no, la alta flexibilización y la desocupación
convierten al lugar de trabajo en un ámbito sumamente hostil a cualquier forma de organización; ya
no posee una definida e incuestionable identidad
política, porque el mismo peronismo ha puesto en
duda su razón de ser al convertirse en la herramienta
de la política neoliberal. Ahora este componente de
la clase trabajadora se va organizando en el barrio
donde vive, desde la escuela, la parroquia, el comedor, la asocioción vecinal, etc., y como organización
comunitaria, va definiendo, y construyendo su propio territorio: la nueva “fábrica” es el mismo barrio.
Los reclamos parten de las necesidades más inmediatas y apelan al Estado, con el cual llegan a confrontar cuando intenta reprimirlos. La identidad que
construyen no está, en principio, alineada con algunas de las identidades vigentes, ya que los nuevas
movimientos surgen por afuera y hasta enfrentadas
con llas organizaciones existentes –políticas, sociales
y sindicales-, a veces se trata de desgajamientos, en
otros casos, de fracciones de las mismas, y también
aparecen otras que carecen de una procedencia
definida, pero que en definitiva son lugares donde
se reagrupan militantes que vienen de –y que traen
consigo- distintas experiencias e identidades que
son volcadas a la nueva práctica para enriquecerla.
La Resistencia, en todas sus variantes y orientaciones,
busca reformular y construir un nuevo Movimiento
de Liberación, trata de desarrollar y consolidar las
luchas para dejar solamente de resistir cuando avanzan las políticas neoliberales, y llegar en algunos casos frenarlas, en otros, a tratar de avanzar.
Tanto los partidos tradicionales de izquierda, como
el naciente FREPASO –y luego la Alianza-, se incorporan en ocasiones como parte de la Resistencia, pero
en definitiva tratan de subirse a la marea de la pelea
y del fastidio popular para representarla electoralmente. No existe aún un movimiento político que
sea la genuina expresión y síntesis de las nuevas organizaciones que protagonizan la lucha.
PáG. 38
El mismo FREPASO, que surgió como nueva fuerza
política en rebeldía contra el menemismo, con la
voluntad de renovar la acción política con un profundo reclamo ético, pronto recae en prácticas similares a la peor politiquería de los viejos partidos. La
Alianza con el radicalismo, que aparecía desprestigiado y declinante en su representatividad, desgasta
a la nueva fuerza, y deja de lado el cuestionamiento
global al neoliberalismo, para proponer solamente el
combate a la corrupción gubernamental como solución a los problemas nacionales.
El Campo Antinacional: Las crisis financieras mundiales que pegan de rebote en el país, sumadas al
estancamiento económico que vive la Argentina
desde fines de 1998, resquebrajaron definitivamente
aquella “comunidad de negocios” que había unificado a la Oligarquía a principios del Gobierno de
Menem.
El uno a uno con el dólar parece ser una de las
causas del problema. Con cada vez más países que
han devaluado sus monedas –los más importantes:
Brasil, Rusia y todo el sudeste asiático- las exportaciones nacionales no pueden competir, y el país padece un déficit crónico de su comercio exterior. Para
un sector de la cúpula de la Oligarquía –los Grupos
Económicos nacionales, y algunas empresas transnacionales- la solución es devaluar, ya que de esa manera las exportaciones argentinas serán competitivas,
ello estimulará el crecimiento, el empleo, etc., etc. No
dicen que, entre otras cosas, la devaluación significará también la abrupta caída del poder adquisitivo
de los salarios, la licuación de sus deudas en pesos,
la reaparición de la inflación, y un fenomenal problema legal e institucional dado que el dólar y el peso
vienen funcionando en la economía como equivalentes, y nada indica la manera en que se reformularán los contratos privados, y el sistema financiero.
Otros sectores empiezan a agitar frenéticamente
la idea de la dolarización como solución mágica de
la crisis: son las empresas privatizadas, la banca extranjera y los grupos financieros locales. Para ellos se
debe reemplazar al peso por el dólar como moneda
de curso legal, ya no tendríamos moneda nacional.
Esto haría permanente la supuesta “estabilidad”, sería
una señal de “confianza” para los inversores externos,
el financiamiento –tanto del estado como de las empresas- sería mucho más barato, lo cual estimularía
el crecimiento económico, la Argentina sería parte
del “area monetaria norteamericana” –casi como un
MÓDULO 1
estado yanqui más- lo cual favorecería el comercio
internacional con los EEUU, etc., etc. No dicen los
dolarizadores –o no les importa- que con la moneda
perderíamos un elemento fundamental de nuestra
soberanía y una herramienta económica esencial
para la intervención del Estado, tampoco que ya no
habría sistema financiero nacional, ya que los únicos bancos viables serían las sucursales de la banca
extranjera, y que sobrevendría necesariamente un
proceso de baja generalizada de los salarios, única
forma de hacer competitivas las exportaciones nacionales y corregir el desequilibrio externo. Fundamentalmente, no aclaraban que su mayor interés
era mantener el valor en dólares de sus inversiones
locales, poder seguir enviándo sus ganancias en
dólares sin que se desvalorizaran y cobrar en dólares
la Deuda Externa de la que eran acreedores.
Nadie, tampoco, decía qué hacer respecto a la bola
de nieve de la deuda externa, salvo seguir pagándola religiosamente a costa del ajuste permanente.
Los principales partidos políticos juraban y perjuraban, sin embargo, que mantendrían la convertibilidad.
Esta papa caliente es la que tomó en sus manos el
Gobierno de la Alianza.
14. 1999-2001: De la Rúa,
triste solitario y final
No nos detendremos en una detallada reseña de
este punto. Señalaremos algunos de los hechos y
procesos más significativos.
La continuidad económica
El Gobierno de De la Rúa comenzó con un fuerte
impuestazo que afectó a todos los argentinos, y más
fuertemente a los más humildes. Luego avanzó con
la profundización de la flexibilidad laboral, mediante
una Ley profundamente regresiva que fue votada a
cambio del pago de coimas a los senadores. Continuó
con el recorte del 13% del sueldo a los trabajadores
estatales, y un recorte similar a las jubilaciones. Se
sumó a ello una feroz reducción de todo tipo de gastos del Estado. El sentido de esta política de súperajuste era que la Argentina cada vez debía pagar
más y más dinero por intereses y capital de la Deuda
Externa. Esta se transformó en la máxima prioridad,
subordinada quedaba la posibilidad de cumplir con
el gasto en salud, educación, justicia, etc.
La Alianza optó por continuar la política neoliberal
del menemismo, pero cuando esta ya era insostenible, la contínua reducción del gasto público
era la consecuencia forzada de esa elección. Pero
la economía se hundía cada vez más, lo cual hacía
a la Argentina un país cada vez más riesgoso, los
famosos inversores externos, lejos de venir a hacer
negocios al país, comenzaban a retirarse, agravando
el desequilibrio externo y dificultándo más aún el financiamiento del Estado. En esta época el índice del
riesgo-país se transforma en la estrella de los medios,
y a medida que va creciendo vertiginosamente, cada
vez le es más caro al país pedir prestado. Hasta que
finalmente nadie pone un dólar más, y el Gobierno
inventa el “blindaje financiero”, un conjunto de préstamos del FMI que harían posible capear el temporal,
a cambio de requerimientos de mayores ajustes.
En el medio, Carlos “Chacho” Alvarez, renunció a la
vicepresidencia, luego del escándalo de las coimas
en el Senado y la Alianza comenzó a caerse a pedazos, quedándo el Gobierno cada vez más aislado. Ya
a esta altura De la Rúa había pasado de ser “aburrido”
a manifestarse como torpe, ineficaz y casi autista.
Con todo, las cuentas no cerraban. El Gobierno
Nacional cerró, entonces, un acuerdo con las provincias –con la excepción de Santa Cruz- para congelar
durante cinco años el gasto público primario, con
esto ya se deslizaba hacia la demencia económica.
Y motivó que varias provincias comenzaran a emitir
cuasimonedas. En el caso de Buenos Aires fue el
Patacón. Estos papeles, que en algunas provincias
se desvalorizaron rápidamente, cubrieron el agujero
de financiamiento que se iba agrandando a medida
que la recesión se profundizaba y la recaudación de
impuestos caía en picada.
Como nada parecía dar resultado, el Ministro de
Economía, José Luis Machinea, es reemplazado por
Ricardo López Murphy. Este último se presentaba
como un ultraliberal militante. Enseguida propone
un brutal ajuste del gasto público que provoca instantáneas y masivas movilizaciones, que junto con
las fisuras al interior del Gobierno que provoca la
designación, hacen que el nuevo Minsitro se vaya a
las dos semanas. Reaparece, entonces, nada menos
que Domingo Cavallo.
Con Cavallo se realizan las llamadas operaciones de
“Megacanje” de deuda, que –otra vez- nos salvarían,
pero que cuestan carísimas y, en definitiva, agravan
PáG. 39
CORRIENTE NACIONAL MARTÍN FIERRO
el problema. Luego de algunos artilugios que pretenden “estimular” a la producción, se proclama de
allí en más el “Déficit Cero”. Nuevamente el Estado
debería ajustar sus cuentas para financiar el gasto
exclusivamente con sus ingresos de recaudación.
A esta altura, la Oligarquía se encuentra abocada
a consumar una veloz fuga de capitales del país.
Antes de que todo se hunda, retiran sus depósitos
bancarios y los giran al exterior aprovechando los
últimos suspiros del uno a uno. La consecuencia es
una sangría de las reservas de dólares que deviene
en hemorragia, y una corrida bancaria que Cavallo
pretende solucionar decretando el “corralito”, que
congela los depósitos de los pequeños y medianos
ahorristas, es decir, de la gilada, ya que los más acaudalados de la Argentina ya tenían sus fondos a salvo
en el extranjero.
El 19 y 20 de Diciembre, por fin, Cavallo y De la
Rúa se van, echados por una rebelión popular que
parece marcar el final de toda una etapa histórica
La Resistencia
La Resistencia desarrollada durante el menemismo
se profundiza en todas sus formas. El piquete pasa
a ser una de las principales formas de protesta, y la
más efectiva en cuanto a obtener concesiones por
parte de los gobiernos –nacional y provinciales-, que
tratan de contener lo incontenible por todos los medios. Se producen, también, violentos enfrentamientos con cada vez más muertos, donde el Gobierno
Nacional muestra que también está dispuesto a
cualquier cosa para reprimir a la Resistencia. En todo
el país, pero especialmente en el Noroeste y en La
Matanza, surgen piquetes que llegan a permanecer
durante semanas.
La CTA venía impulsando la propuesta del Seguro de
Empleo y Formación. Se trataba de un ingreso para
todos los jefes de familia desocupados, más una asignación universal por hijo, que haría bajar la pobreza
a cero. Suponía una profunda reforma impositiva que
redistribuiría la riqueza desde arriba hacia abajo, e implicaba un shock de crecimiento económico. La propuesta, elevada al Presidente al asumir, luego presentada en el Congreso mediante millones de firmas, fue
instalándose de la mano de la Marcha Grande –una
caminata desde Rosario a Buenos Aires llevada a cabo
por cientos de miltantes y dirigentes sociales. Sobre
PáG. 40
el final del Gobierno de De la Rúa, fue refrendada por
más de tres millones de argentinos en una Consulta
Popular autoconvocada por el FRENAPO (Frente Nacional contra la Pobreza), integrada por la CTA y un
amplio arco social y político. Esta nueva central de trabajadores adquirió un protagonismo central en este
período, siendo la mayor fuerza social organizada que
emergía como una genuina representación de los
años de Resistencia al menemismo –y ahora a su continuidad aliancista.
La CGT rebelde, conducida por Moyano, fue también protagónica de la Resistencia al Gobierno de De
la Rúa, impulsando, junto a la CTA y la CCC, varios
paros generales. Pero luego se volcó a la interna del
PJ, integrándose al llamado Grupo Productivo, promovido por Duhalde como proyección política de
los sectores “devaluacionistas”.
Los Movimientos de Trabajadores Desocupados,
llamados piqueteros por su metodología de lucha,
que venía desarrollándose sin pausa desde 1998,
también tiene en este período un gran desarrollo territorial, capacidad de movilización y combatividad.
El 19 y 20 de Diciembre, finalmente, representan
uno de los picos de mayor intensidad y de mayor
fuerza de la Resistencia. Allí queda demostrado que,
luego de largos años de resistir, de tratar de frenar
el avance de la Oligarquía, o al menos retroceder lo
menos posible, el Pueblo fue capaz de voltear a un
Gobierno que atacaba sin piedad a sus intereses.
La rebelión no se coronó con un Gobierno Popular,
que fuera representación auténtica de sus organizaciones. Ello evidenció que aún quedaba camino por
recorrer en la construcción de un Movimiento de
Liberación. Sin embargo a pesar del debe, dejó a la
Argentina en una situación sustancialmente distinta
de la vivida hasta entonces: cualquier Gobierno que
se instalara debía forzosamente –si quería gobernar- dar cuenta de las demandas del Pueblo, había
pasado ya la etapa en la cual, quienes conducían
el Estado, lo hacían a sus espaldas e ignorando sus
necesidades.
MÓDULO 1
CONSTITUCIÓN NACIONAL
DE 1949
Capítulo tercero
Derechos del trabajador, de la familia, de la ancianidad y de la educación y la cultura
5. Derecho a la preservación de la salud - El cuidad de
la salud física y moral de los individuos debe ser una
preocupación primordial y constante de la sociedad,
a la que corresponde velar para que el régimen de
trabajo reúna requisitos adecuados de higiene y seguridad, no exceda las posibilidades normales del
esfuerzo y posibilite la debida oportunidad de recuperación por el reposo.
Artículo 37 - Declárense los siguientes derechos especiales:
I. Del trabajador
1. Derecho de trabajar - El trabajo es el medio indispensable para satisfacer las necesidades espirituales y materiales del individuo y de la comunidad, la
causa de todas las conquistas de la civilización y el
fundamento de la prosperidad general; de ahí que el
derecho de trabajar debe ser protegido por la sociedad, considerándolo con la dignidad que merece y
proveyendo ocupación a quien lo necesite.
6. Derecho al bienestar - El derecho de los trabajadores al bienestar, cuya expresión mínima se concreta en la posibilidad de disponer de vivienda, indumentaria y alimentación adecuadas, de satisfacer
sin angustias sus necesidades y las de su familia en
forma que les permita trabajar con satisfacción, descansar libres de preocupaciones y gozar mesuradamente de expansiones espirituales y materiales, impone la necesidad social de elevar el nivel de vida y
de trabajo con los recursos directos e indirectos que
permita el desenvolvimiento económico.
2. Derecho a una retribución justa - Siendo la riqueza,
la renta y el interés del capital frutos exclusivos del
trabajo humano, la comunidad deber organizar y reactivar las fuentes de producción en forma de posibilitar y garantizar al trabajador una retribución moral y material que satisfaga sus necesidades vitales y
sea compensatoria del rendimiento obtenido y del
esfuerzo realizado.
7. Derecho a la seguridad social - El derecho de los
individuos a ser amparados en los casos de disminución, suspensión o pérdida de su capacidad para
el trabajo promueve la obligación de la sociedad de
tomar unilateralmente a su cargo las prestaciones
correspondientes o de promover regímenes de
ayuda mutua obligatoria destinados, unos y otros,
a cubrir o complementar las insuficiencias o inaptitudes propias de ciertos períodos de la vida o las
que resulten de infortunios provenientes de riesgos
eventuales.
3. Derecho a la capacitación - El mejoramiento de la
condición humana y la preeminencia de los valores
del espíritu imponen la necesidad de propiciar la
elevación de la cultura y la aptitud profesional, procurando que todas las inteligencias puedan orientarse hacia todas las direcciones del conocimiento, e incumbe a la sociedad estimular el esfuerzo individual
proporcionando los medios para que, en igualdad
de oportunidades, todo individuo pueda ejercitar el
derecho a aprender y perfeccionarse.
4. Derecho a condiciones dignas de trabajo - La consideración debida al ser humano, la importancia que
el trabajo reviste como función social y el respeto
recíproco entre los factores concurrentes de la producción, consagran el derecho de los individuos a
exigir condiciones dignas y justas para el desarrollo
de su actividad y la obligación de la sociedad de velar por la estricta observancia de los preceptos que
las instituyen y reglamentan.
8. Derecho a la protección de su familia - La protección de la familia responde a un natural designio de
individuo, desde que en ella generan sus más elevados sentimientos efectivos y todo empeño tendiente a su bienestar debe ser estimulado y favorecido
por la comunidad como el modo más indicado de
propender al mejoramiento del género humano y a
la consolidación de principios espirituales y morales
que constituyen la esencia de la convivencia social.
9. Derecho al mejoramiento económico - La capacidad productora y el empeño de superación hallan un
natural incentivo en las posibilidades de mejoramiento económico, por lo que la sociedad debe apoyar
y favorecer las iniciativas de los individuos tendientes
a ese fin, y estimular la formación y utilización de capitales, en cuanto constituyen elementos activos de la
producción y contribuyan a la prosperidad general.
PáG. 41
CORRIENTE NACIONAL MARTÍN FIERRO
10. Derecho a la defensa de los intereses profesionales - El derecho de agremiarse libremente y de
participar en otras actividades lícitas tendientes a la
defensa de los intereses profesionales, constituyen
atribuciones esenciales de los trabajadores, que la sociedad debe respetar y proteger, asegurando su libre
ejercicio y reprimiendo todo acto que pueda dificultarle o impedirlo.
piado al clima complementa el derecho anterior.
II. De la familia
La familia, como núcleo primario y fundamental de
la sociedad, será objeto de preferente protección por
parte del Estado, el que reconoce sus derechos en
lo que respecta a su constitución, defensa y cumplimento de sus fines.
7. Derecho al esparcimiento - Ha de reconocerse a
la ancianidad el derecho de gozar mesuradamente
de un mínimo de entretenimientos para que pueda
sobrellevar con satisfacción sus horas de espera.
1. El Estado protege el matrimonio, garantiza la igualdad jurídica de los cónyuges y la patria potestad.
2. El Estado formará la unidad económica familiar, de
conformidad con lo que una ley especial establezca.
3. El Estado garantiza el bien de la familia conforme a
lo que una ley especial determine.
4. La atención y asistencia de la madre y del niño gozarán de la especial y privilegiada consideración del
Estado.
III. De la ancianidad
1. Derecho a la asistencia - Todo anciano tiene derecho a su protección integral, por cuenta y cargo de
su familia. En caso de desamparo, corresponde al
Estado proveer a dicha protección, ya sea en forma
directa o por intermedio de los institutos y fundaciones creados, o que se crearen con ese fin, sin
perjuicio de la subrogación del Estado o de dichos
institutos, para demandar a los familiares remisos y
solventes los aportes correspondientes.
2. Derecho a la vivienda - El derecho a un albergue
higiénico, con un mínimo de comodidades hogareñas es inherente a la condición humana.
3. Derecho a la alimentación - La alimentación sana,
y adecuada a la edad y estado físico de cada uno,
debe ser contemplada en forma particular.
4. Derecho al vestido - El vestido decoroso y aproPáG. 42
5. Derecho al cuidado de la salud física - El cuidado
de la salud física de los ancianos ha de ser preocupación especialísima y permanente.
6. Derecho al cuidado de la salud moral - Debe asegurarse el libre ejercicio de las expansiones espirituales, concordes con la moral y el culto.
8. Derecho al trabajo - Cuando el estado y condiciones lo permitan, la ocupación por medio de la
laborterapia productiva ha de ser facilitada. Se evitará así la disminución de la personalidad.
9. Derecho a la tranquilidad - Gozar de tranquilidad,
libre de angustias y preocupaciones, en los años últimos de existencia, es patrimonio del anciano.
10. Derecho al respeto - La ancianidad tiene derecho
al respeto y consideración de sus semejantes.
IV. De la educación y la cultura
La educación y la instrucción corresponden a la familia y a los establecimientos particulares y oficiales
que colaboren con ella, conforme a lo que establezcan las leyes. Para ese fin, el Estado creará escuelas
de primera enseñanza, secundaria, técnico-profesionales, universidades y academias.
1. La enseñanza tenderá al desarrollo del vigor físico
de los jóvenes, al perfeccionamiento de sus facultades intelectuales y de sus potencias sociales, a su
capacitación profesional, así como a la formación
del carácter y el cultivo integral de todas las virtudes
personales, familiares y cívicas.
2. La enseñanza primaria elemental es obligatoria y
será gratuita en las escuelas del Estado. La enseñanza
primaria en las escuelas rurales tenderá a inculcar en
el niño el amor a la vida del campo, a orientarlo hacia
la capacitación profesional en las faenas rurales y a formar la mujer para las tareas domésticas campesinas.
El Estado creará, con ese fin, los institutos necesarios
para preparar un magisterio especializado.
MÓDULO 1
3. La orientación profesional de los jóvenes, concebida como un complemento de la acción de instruir
y educar, es una función social que el Estado ampara
y fomenta mediante instituciones que guíen a los
jóvenes hacia las actividades para las que posean
naturales aptitudes y capacidad, con el fin de que la
adecuada elección profesional redunde en beneficio
suyo y de la sociedad.
4. El Estado encomienda a las universidades la enseñanza en el grado superior, que prepare a la juventud
para el cultivo de las ciencias al servicio de los fines
espirituales y del engrandecimiento de la Nación
y para el ejercicio de las profesiones y de las artes
técnicas en función del bien de la colectividad. Las
universidades tienen el derecho de gobernarse con
autonomía, dentro de los límites establecidos por
una ley especial que reglamentará su organización
y funcionamiento.
Una ley dividirá el territorio nacional en regiones
universitarias, dentro de cada una de las cuales ejercerá sus funciones la respectiva universidad. Cada
una de las universidades, además de organizar los
conocimientos universales cuya enseñanza le incumbe, tenderá a profundizar el estudio de la literatura, historia y folklore de su zona de influencia
cultural, así como a promover las artes técnicas y las
ciencias aplicadas con vistas a la explotación de las
riquezas y al incremento de las actividades económicas regionales.
Las universidades establecerán cursos obligatorios y comunes destinados a los estudiantes de todas las facultades para su formación política, con el
propósito de que cada alumno conozca la esencia de
lo argentino, la realidad espiritual, económica, social
y política de su país, la evolución y la misión histórica
de la República Argentina, y para que adquiera conciencia de la responsabilidad que debe asumir en la
empresa de lograr y afianzar los fines reconocidos y
fijados en esta Constitución.
5. El Estado protege y fomenta el desarrollo de las
ciencias y de las bellas artes, cuyo ejercicio es libre;
aunque ello no excluye los deberes sociales de los
artistas y hombres de ciencia. Corresponde a las academias la docencia de la cultura y de las investigaciones científicas postuniversitarias, para cuya función tienen el derecho de darse un ordenamiento
autónomo dentro de los límites establecidos por una
ley especial que las reglamente.
6. Los alumnos capaces y meritorios tienen el derecho de alcanzar los más altos grados de instrucción.
El Estado asegura el ejercicio de este derecho mediante becas, asignaciones a la familia y otras providencias que se conferirán por concurso entre los
alumnos de todas las escuelas.
7. Las riquezas artísticas e históricas, así como el
paisaje natural cualquiera que sea su propietario,
forman parte del patrimonio cultural de la Nación
y estarán bajo la tutela del Estado, que puede decretar las expropiaciones necesarias para su defensa
y prohibir la exportación o enajenación de los tesoros artísticos. El Estado organizará un registro de la
riqueza artística e histórica que asegure su custodia
y atienda a su conservación.
Capítulo cuarto
La función social de la propiedad, el capital y la
actividad económica
Artículo 38 - La propiedad privada tiene una función social y, en consecuencia, estará sometida a las
obligaciones que establezca la ley con fines de bien
común. Incumbe al Estado fiscalizar la distribución
y la utilización del campo o intervenir con el objeto
de desarrollar e incrementar su rendimiento en interés de la comunidad, y procurar a cada labriego
o familia labriega la posibilidad de convertirse en
propietario de la tierra que cultiva. La expropiación
por causa de utilidad pública o interés general debe
ser calificada por ley y previamente indemnizada.
Sólo el Congreso impone las contri-buciones que se
expresan en el artículo 4°. Todo autor o inventor es
propietario exclusivo de su obra, invención o descubrimiento por el término que le acuerda la ley. La
confiscación de bienes queda abolida para siempre
de la legislación argentina. Ningún cuerpo armado
puede hacer requisiciones ni exigir auxilios de ninguna especie en tiempo de paz.
Artículo 39 - El capital debe estar al servicio de la
economía nacional y tener como principal objeto el
bienestar social. Sus diversas formas de explotación
no pueden contrariar los fines de beneficio común
del pueblo argentino.
Artículo 40 - La organización de la riqueza y su explotación tienen por fin el bienestar del pueblo, dentro
de un orden económico conforme a los principios de
PáG. 43
CORRIENTE NACIONAL MARTÍN FIERRO
Aritz Recalde, abril de 2006
la justicia social. El Estado, mediante una ley, podrá
intervenir en la economía y monopolizar determinada actividad, en salvaguardia de los intereses generales y dentro de los límites fijados por los derechos
fundamentales asegurados en esta Constitución.
Salvo la importación y exportación, que estarán a
cargo del Estado, de acuerdo con las limitaciones y
el régimen que se determine por ley, toda actividad
económica se organizará conforme a la libre iniciativa privada, siempre que no tenga por fin ostensible o encubierto dominar los mercados nacionales,
eliminar la competencia o aumentar usurariamente
los beneficios.
Los minerales, las caídas de agua, los yacimientos
de petróleo, de carbón y de gas, y las demás fuentes
naturales de energía, con excepción de los vegetales,
son propiedad imprescriptibles e inalienables de la
Nación, con la correspondiente participación en su
producto que se convendrá con las provincias.
Los servicios públicos pertenecen originariamente
al Estado, y bajo ningún concepto podrán ser enajenados o concedidos para su explotación. Los que
se hallaran en poder de particulares serán transferidos al Estado, mediante compra o expropiación con
indemnización previa, cuando una ley nacional lo
determine.
El precio por la expropiación de empresas concesionarios de servicios públicos será el del costo
de origen de los bienes afectados a la explotación,
menos las sumas que se hubieren amortizado durante el lapso cumplido desde el otorgamiento de
la concesión y los excedentes sobre una ganancia
razonable que serán considerados también como reintegración del capital invertido.
SOBRE EL NACIONALISMO DE LA CONSTITUCIÓN
Nos los representantes del pueblo de la Nación Argentina, reunidos en Congreso General Constituyente por
voluntad y elección de las Provincias que la componen,
en cumplimiento de pactos preexistentes, con el objeto de constituir la unión nacional, afianzar la justicia,
consolidar la paz interior, proveer a la defensa común,
promover el bienestar general y la cultura nacional,
y asegurar los beneficios de la libertad, para nosotros,
para nuestra posteridad y para todos los hombres del
mundo que quieran habitar el suelo argentino; ratificando la irrevocable decisión de constituir una
Nación socialmente justa, económicamente libre
y políticamente soberana, e invocando la protección de Dios, fuente de toda razón y justicia, ordenamos,
decretamos y establecemos esta Constitución para la
Nación Argentina.
PREÁMBULO.
Como mostramos hasta el momento, la constitución
de 1853 garantiza todos los derechos y garantías del
texto de 1853 y a su vez introduce otros de gran importancia para el sistema democrático y vigentes
hasta nuestros días, como el habeas corpus, la elección directa de candidatos o un nuevo concepto del
derecho penal.
Ahora bien y como intentaremos mostrar a continuación, la nueva constitución no sólo que expresa
fielmente los derechos y garantías típicos del liberalismo de época, sino que además, va a introducir una
verdadera revolución en las concepciones del Estado, la propiedad, la soberanía y el sujeto en nuestra
cultura nacional. Tal cual vimos en los planteos de
Sampay nace un enfoque con un fuerte contenido
social y nacionalista de la política y las prácticas institucionales del país.
La nación aparece como un conjunto de valores,
instituciones y prácticas que dan sentido y cohesión
al pueblo argentino y su revolución. Esta nueva concepción de sujeto, Estado y soberanía le permite a
nuestro país insertarse al mercado mundial bajo las
banderas y programas de gobierno “socialmente justo, económicamente libre y políticamente soberano”.
Estas nociones que aparecen en el preámbulo serán
por décadas las banderas de lucha y un factor de
identidad de los trabajadores argentinos.
La constitución introduce el deber ciudadano de
PáG. 44
MÓDULO 1
respetar los valores nacional y dignificar la identidad
de la patria, que tal cual veremos a continuación, no
implicaba un simple discurso vacío de contenido
como en las décadas de 1980 o 1990, sino que por
el contrario, expresaba un profundo y complejo plan
de gobierno.
El artículo 32 establece que “todo ciudadano argentino está obligado a armarse en defensa de la Patria
y de esta Constitución, conforme a las leyes que al
efecto dicte el Congreso y a los decretos del Ejecutivo
nacional. Nadie puede ejercer empleos y funciones
públicas, civiles o militares, si previamente no jura ser
fiel a la Patria y acatar esta Constitución.” La cláusula
transitoria inciso 3 establece que jurar a la Patria es
obligatorio “el juramento que prescribe el artículo 32
de la Constitución deberá ser prestado por todo ciudadano que se halle actualmente en el ejercicio de
una función pública. La falta de cumplimiento del juramento a que se refiere el presente artículo hará cesar inmediatamente a aquel que se negara a hacerlo
en el desempeño de su mandato, función o empleo”.
a- NUEVO CONCEPTO DE ESTADO
Fin del concepto ideal de la “mano libre del mercado”.
La constitución de 1949 abandona el concepto liberal que conceptualiza la separación entre el Estado y
la sociedad o entre la política y el mercado. Desde la
revolución de 1946 la sociedad se “organiza políticamente en el Estado”, que es el gerente del bien común
y la expresión de las masas organizadas. Para eso las
funciones del Estado son transformadas de raíz.
El artículo 40 establece que “el Estado, mediante
una ley, podrá intervenir en la economía y monopolizar determinada actividad, en salvaguardia de los
intereses generales y dentro de los límites fijados
por los derechos fundamentales asegurados en
esta Constitución”. El mismo artículo plantea que
“los minerales, las caídas de agua, los yacimientos
de petróleo, de carbón y de gas, y las demás fuentes
naturales de energía, con excepción de los vegetales,
son propiedad imprescriptibles e inalienables de la
Nación, con la correspondiente participación en su
producto que se convendrá con las provincias”.
El justicialismo como doctrina de gobierno define
al Estado como un actor con facultades para manejar los servicios públicos estratégicos y el articulo
40 plantea que “los servicios públicos pertenecen
originariamente al Estado, y bajo ningún concepto
podrán ser enajenados o concedidos para su explotación.”
La ley además, fija las bases para la expropiación de
las empresas y para eso define que los servicios que
se “hallaran en poder de particulares serán transferidos al Estado, mediante compra o expropiación con
indemnización previa, cuando una ley nacional lo
determine. El precio por la expropiación de empresas concesionarios de servicios públicos será el del
costo de origen de los bienes afectados a la explotación, menos las sumas que se hubieren amortizado durante el lapso cumplido desde el otorgamiento
de la concesión y los excedentes sobre una ganancia
razonable que serán considerados también como reintegración del capital invertido”.
b- NUEVO CONCEPTO DE DEMOCRACIA
Hasta la ley Sáenz Peña la elección de los cargos
del gobierno era producto de la decisión de minorías
ligadas a la oligarquía terrateniente y a los sectores
comerciales del puerto. Con la ley Sáenz Peña se
avanza hacia una democratización más amplia de la
política, pero aún el sufragio seguía siendo negado
a las mujeres.
Asimismo, en la concepción liberal de democracia
no existe la representación de los ciudadanos más
allá del voto para elegir algunos cargos de gobierno
(democracia “política”). No existe en la constitución
de 1853 la representación de los obreros organizados en sindicatos. Los trabajadores y especialmente
desde el nacimiento de las organizaciones políticas
en el siglo XX, eran actores colectivos con intereses
sectoriales que no tenían canales de representación
en el modelo político liberal ( base para ejercer la
“democracia social”).
A esta concepción y a dichas instituciones claramente elitistas y antidemocráticas, se le agregaba el
agravante de que durante la década de 1930 el acto
electoral quedo circunscripto bajo la trampa de la
“junta de electores” de la década infame.
El peronismo de 1946 genera las condiciones para
la apertura democrática sin fraude y sin proscripciones partidarias. A esta nueva practica electoral
abierta, le suma y tal cual comentamos anteriormente, la elección directa de candidatos y la posibiPáG. 45
CORRIENTE NACIONAL MARTÍN FIERRO
lidad de la reelección presidencial. A partir de 1951
votan además las mujeres.
* Derechos del trabajador, de la familia, de la ancianidad y de la educación y la cultura. (Articulo 37,
capítulos I a IV)
La constitución introduce un nuevo concepto de
ciudadanía: el derecho social y la justicia social.
sidades y academias”. “La orientación profesional de
los jóvenes, concebida como un complemento de la
acción de instruir y educar, es una función social que
el Estado ampara y fomenta mediante instituciones
que guíen a los jóvenes hacia las actividades para las
que posean naturales aptitudes y capacidad, con el
fin de que la adecuada elección profesional redunde
en beneficio suyo y de la sociedad.”
Con dicho fin se legislan los derechos del trabajador en el artículo 37. Estos son el Derecho de trabajar; el Derecho a una retribución justa; el Derecho
a la capacitación; el Derecho a condiciones dignas de
trabajo; el Derecho a la preservación de la salud; el
Derecho al bienestar; el Derecho a la seguridad social; el Derecho a la protección de su familia; el Derecho al mejoramiento económico y el Derecho a la
defensa de los intereses profesionales.
La educación a diferencia del esquema de gobierno
del país anterior y en la nueva etapa, será gratuita
y masiva en todos sus niveles “la enseñanza primaria elemental es obligatoria y será gratuita en las escuelas del Estado”. “El Estado creará, con ese fin, los
institutos necesarios para preparar un magisterio
especializado”. Con dicho fin “el Estado asegura el
ejercicio de este derecho mediante becas, asignaciones a la familia y otras providencias que se conferirán por concurso entre los alumnos de todas las
escuelas.”
* Participación gremial
Derecho a la defensa de los intereses profesionales
aparece en el artículo 37, I, inciso 10 que establece
“el derecho de agremiarse libremente y de participar
en otras actividades lícitas tendientes a la defensa de
los intereses profesionales, constituyen atribuciones
esenciales de los trabajadores, que la sociedad debe
respetar y proteger, asegurando su libre ejercicio y
reprimiendo todo acto que pueda dificultarle o impedirlo”.
Aparecen por primera vez en la Argentina los derechos de la familia, unidad básica de la sociedad y pilar del desarrollo de la nación.
Se escriben los derechos de la ancianidad que son
el Derecho a la asistencia; el Derecho a la vivienda; el
Derecho a la alimentación; el Derecho al cuidado de
la salud física; el Derecho al cuidado de la salud moral; el Derecho al esparcimiento; el Derecho al trabajo;
el Derecho a la tranquilidad y el Derecho al respeto.
* De la educación y la cultura
La educación adquiere un rol central en los planes
quinquenales y por eso, la constitución introduce
la figura de la formación educativa técnica – profesional, bajo principios humanistas y de contenido
nacionalista. Esta concepción es una verdadera revolución cultural en el sistema educativo argentino
respecto del paradigma liberal. La constitución establece que “el Estado creará escuelas de primera enseñanza, secundaria, técnico-profesionales, univerPáG. 46
Por primera vez en Argentina aparece la palabra autonomía para el funcionamiento de la universidad.
Las escuelas de altos estudios pasan a organizarse
en regiones universitarias. La constitución fija claramente la importancia de la universidad como una
institución de defensa y fomento de la identidad y
producción regional y nacional: “cada una de las universidades, además de organizar los conocimientos
universales cuya enseñanza le incumbe, tenderá a
profundizar el estudio de la literatura, historia y folklore de su zona de influencia cultural, así como a promover las artes técnicas y las ciencias aplicadas con
vistas a la explotación de las riquezas y al incremento
de las actividades económicas regionales.
El Estado protege y fomenta el desarrollo de las
“ciencias y de las bellas artes”.
Las riquezas artísticas e históricas, así como el paisaje natural cualquiera que sea su propietario, forman
parte del patrimonio cultural de la Nación y estarán
bajo la tutela del Estado, que puede decretar las expropiaciones necesarias para su defensa y prohibir la
exportación o enajenación de los tesoros artísticos.
El Estado organizará un registro de la riqueza artística e histórica que asegure su custodia y atienda a
su conservación.
c- NUEVO CONCEPTO DE PROPIEDAD.
Tal cual comentamos anteriormente la constitución
MÓDULO 1
introduce nuevos derechos a los trabajadores, ahora
sujetos de “derecho social”. Con ese fin se introduce
la figura del acuerdo entre grupos profesionales y a
los sindicatos como organismos naturales. Además
el estado es interventor, se crean impuestos progresivos, etc.
Más allá de estos nuevos derechos y figuras que ya
comentamos, la constitución introduce un artículo
que define “la función social de la propiedad, el capital y la actividad económica”. Para garantizar ese concepto y en el artículo 38, establece que “la propiedad
privada tiene una función social y, en consecuencia,
estará sometida a las obligaciones que establezca la
ley con fines de bien común”. El Estado desde ahora
controla e interviene con políticas directas sobre los
mercados económicos y con dicho fin, el articulo 38
establece que “incumbe al Estado fiscalizar la distribución y la utilización del campo o intervenir con
el objeto de desarrollar e incrementar su rendimiento
en interés de la comunidad, y procurar a cada labriego o familia labriega la posibilidad de convertirse en
propietario de la tierra que cultiva.
Este articulo se refiere taxativamente a la figura de
expropiación de la propiedad con fines públicos: “La
expropiación por causa de utilidad pública o interés
general debe ser calificada por ley y previamente indemnizada. Sólo el Congreso impone las contribuciones que se expresan en el artículo 4°. Todo autor
o inventor es propietario exclusivo de su obra, invención o descubrimiento por el término que le acuerda
la ley. La confiscación de bienes queda abolida para
siempre de la legislación argentina”
El artículo 39 sostiene que “el capital debe estar al
servicio de la economía nacional y tener como principal objeto el bienestar social. Sus diversas formas
de explotación no pueden contrariar los fines de
beneficio común del pueblo argentino.”
* Estado actor económico
El Artículo 40 plantea que la “organización de la
riqueza y su explotación tienen por fin el bienestar
del pueblo, dentro de un orden económico conforme a los principios de la justicia social.” Para eso
“el Estado, mediante una ley, podrá intervenir en la
economía y monopolizar determinada actividad, en
salvaguardia de los intereses generales y dentro de
los límites fijados por los derechos fundamentales
asegurados en esta Constitución.”
El manejo de los servicios públicos, el comercio o
la banca pasa a estar en manos del Estado, cristalización de la revolución y la voluntad popular organizada. El artículo 40 establece que “los minerales,
las caídas de agua, los yacimientos de petróleo, de
carbón y de gas, y las demás fuentes naturales de
energía, con excepción de los vegetales, son propiedad imprescriptibles e inalienables de la Nación”,
“los servicios públicos pertenecen originariamente
al Estado, y bajo ningún concepto podrán ser enajenados o concedidos para su explotación. Los que
se hallaran en poder de particulares serán transferidos al Estado, mediante compra o expropiación con
indemnización previa, cuando una ley nacional lo
determine”.
La ley en su artículo 68 establece como función del
congreso la distribución de y la colonización de tierras, procurando el desarrollo de la pequeña propiedad agrícola en explotación. Este artículo era un concepto que enfrentaba claramente a los intereses de
la oligarquía terrateniente.
d- NUEVO CONCEPTO DE SOBERANÍA
La constitución de 1853 otorgaba gran cantidad de
competencias a los capitales y actores extranjeros,
que a lo largo del tiempo, se mostrarían profundamente perjudiciales para el país. El texto de 1853
otorgaba a los extranjeros la facultad de obtener todos los derechos del ciudadano, la libre navegación
de los ríos interiores y claras ventajas económicas a
los capitalistas extranjeros (hasta llegar por ejemplo,
a la firma del pacto Roca – Runciman).
Contra ese modelo de país legisla la constituyente
del 1949 y fija claramente un nuevo concepto de
soberanía que revaloriza los recursos existentes en
el país, ya sea naturales como humanos. El Estado
desde la constitución defiende a los productores nacionales y a los trabajadores y por eso se nacionaliza
el territorio, los recursos, los bancos, el comercio, etc.
La nueva constitución y a diferencia de la de 1853 y
en su artículo 18, pone limites a la navegación de los
ríos interiores de la Nación que “ es libre para todas
las banderas, en cuanto no contraríe las exigencias
de la defensa, la seguridad común o el bien general del Estado y con sujeción a los reglamentos que
dicte la autoridad nacional”.
El artículo 20 fija claramente los principios de una
PáG. 47
CORRIENTE NACIONAL MARTÍN FIERRO
soberanía indelegable y por eso el “Congreso no puede conceder al Ejecutivo nacional, ni las Legislaturas provinciales a los gobernantes de provincia, facultades extraordinarias, ni la suma del poder público,
ni otorgarles sumisiones o supremacías por las que
la vida, el honor o las fortunas de los argentinos
queden a merced de gobiernos o persona alguna.
Actos de esta naturaleza llevan consigo una nulidad
insanable y sujetarán a los que los formulen, consientan o firmen a la responsabilidad y pena de los
infames traidores a la patria.”
No vamos a repetir los temas comentados hasta
el momento, pero brevemente, vemos que desde la
constitución de 1949 la “soberanía” era sinónimo de
los artículos 38, 39 y 40 de la constitución: recursos
naturales nacionales; nacionalización de servicios;
bancos al servicio del productor local y en manos del
Estado; formación cultural indelegable; fijación delimites a los intereses extranjeros; etc.
CAE EL GOBIERNO, CAE EL PUEBLO, SE DEROGA
LA CONSTITUCIÓN DE 1949
El año 1955 marca el fin del gobierno nacional bajo
la acción militar y terrorista de sectores de las FFAA
con apoyo de civiles. Luego de esa fecha se inicia la
entrega del país y para cumplir con los mandatos imperiales, llegan el FMI, las transnacionales, los bancos extranjeros, la baja de salarios y la represión de
los sectores populares, etc.
Derribado el gobierno y debilitado el pueblo, la
dictadura se abre paso para borrar la constitución
más democrática, participativa y nacionalista de
la historia Argentina hasta el día de la fecha. Una
de las mayores obras legislativas de la historia de
Latinoamérica y del mundo, fue derribada por los intereses foráneos y antinacionales de un gobierno sin
representación popular y producto de la fuerza.
Aramburu deroga las reformas constitucionales
de 1949 por un decreto con fecha del 14 de abril de
1956 que establece: “declarar vigente la constitucional nacional sancionada en 1853, con las reformas de 1860, 1866, 1898 y exclusión de la 1949” . La
argentina retrocedía 100 años con esta medida. Se
iniciaba la etapa de los programas liberales o conservadores que hundió al país en la falta de proyectos
de mediano y largo plazo y que sujetó a la nación
PáG. 48
a los vaivenes del mercado mundial y los intereses
mezquinos de las grandes empresas.
Las medidas del presidente golpista violaron todas
las normas del derecho existentes: Aramburu deroga
la constitución cuando no estaba el Congreso en funcionamiento, a partir de lo cual, su convocatoria es
inconstitucional. Además y como agravante, se llama
a una constituyente con la proscripción del peronismo y con altos niveles de votos en blanco. La convención se reúne en 1957 dejando como legado la
constitución de 1853 con pequeñas modificaciones,
como por ejemplo, el agregado del artículo 14 bis
que introduce algunos derechos del trabajador.
Las dictaduras o los gobiernos fraudulentos pos
1955 no retomaron la constitución de 1949, ya que
su objetivo era otro que el del gobierno nacional
y popular peronista: sus objetivos eran la entrega
nacional. El golpe de 1976 fue el nuevo Pavón y la
tercera “década infame menemista”, será el encargado de escribir el nuevo pacto antinacional: la constitución del entreguismo liberal de 1994.
La constitución de 1949 y como comentábamos,
fue derogada por decreto, a partir de lo cual, esta
medida adolece de legitimidad legal y es por eso
claramente inconstitucional. Lamentablemente, el
gobierno democrático de 1983 no retoma el texto
de 1949 producto del debate del Congreso sin proscripciones. Pero lo que es aún más grave aún, es
que tampoco lo hace la constituyente de 1994. Esta
última y a partir de aquí, nace de una violación a la
constitucionalidad del orden republicano que nos
guía. Cabe preguntarnos entonces, de la legitimidad
de la misma.
MÓDULO 1
CABILDO ABIERTO DEL JUSTICIALISMO 22 DE AGOSTO DE 1951.
La candidatura irritativa
No se sabe todavía con certeza quién ocupara el segundo término de la fórmula. Desde el mes de febrero, la propuesta de la reelección de Perón ha sido lanzada por el Consejo Superior del Partido Peronista y
también por la CGT, sin mencionar la vicepresidencia. Numerosos sindicatos y otras instituciones se
han hecho eco. De la candidatura de Eva Perón se ha
hablado informalmente, en especial en los medios
obreros. Sin embargo, parece demasiado insólita en
un país de tradición machista, y demasiado irritativa
como para ser verosímil.
No es verosímil: difícilmente la CGT ni el Partido hubieran procedido, en ese tema, con independencia de
Perón. Tampoco hay pruebas de presiones -aunque sí
de disgusto- en las Fuerzas Armadas. Por lo demás, de
haber sido así, no resultaría comprensible la realización
del Cabildo Abierto, en cuya organización se volcó todo
el esfuerzo gubernamental, según veremos.
El Cabildo Abierto
Pero va tomando cuerpo: desde comienzos de julio
hay visitas gremiales a Evita auspiciando su postulación, y su nombre es levantado en pronunciamientos locales. El 12 de julio, la CGT, al fundar el apoyo
a la candidatura de Perón, pronuncia un elogio que
no deja lugar a dudas. Ese día, los hermanos Gálvez
inician un raid automovilístico de 14.000 kilómetros
para promover la reelección, y en apoyo implícito a
Eva. El mismo Espejo da la señal de partida.
A principios de agosto se renovaron los hechos inquietantes. En la noche del 1 se produjeron varios
estallidos de bombas en estaciones ferroviarias de
la Capital Federal y el Gran Buenos Aires. Al día siguiente hubo ausentismo entre los trabajadores.
El gobierno volvió a decretar la movilización de los
ferroviarios y se produjeron detenciones de dirigentes de la Fraternidad, a los que se sabía vinculados
a políticos opositores y a una presunta conspiración
militar. Nada pudo esclarecerse.
De pronto, la candidatura increíble, para horror
de los opositores, serio disgusto de los militares, y
espanto de los propios burócratas y funcionarios
peronistas se hacía realidad. Perón se lanzaba a una
demostración de poder imponiendo la fórmula mas
odiada para los opositores de adentro y de afuera, y
mas amada por el pueblo. Una vez más, como el 17
de octubre su aliado leal serían los trabajadores de
la patria.
El 6 de agosto, tras una ardua polémica interna que
concluyó con el retiro de unionistas y sabattinistas,
la Convención Nacional del radicalismo analizaba
la fórmula Balbín-Frondizi. Más tarde lo harían los
socialistas (Alfredo Palacios- Américo Ghiodi), los
demócratas (Pastor-Lima), los demoprogresistas (Luciano Molinas- Díaz Arana) y los comunistas (Rodolfo
Ghioldi-Alcira de la Pelia).
El 2 de agosto, por fin, la CGT lanza la fórmula PerónEva Perón, y anuncia para el 22 de ese mes la realización de un acto que se denominará Cabildo Abierto.
Al día siguiente de la proclamación por la CGT, él
Partido Peronista Femenino confirmó la fórmula
Perón-Eva Perón. De allí en más, se sucederían las
manifestaciones de adhesión, que culminarían el 22
de agosto con el Cabildo Abierto.
Perón no se pronunció acerca de la candidatura de
Eva lanzada por la CGT. Se ha especulado no poco
sobre esto. Muchos han pensado que la idea surgió
independientemente en los medios obreros, y que
incluso molestó a Perón, que preveía descontento
militar. Otros, que el presidente la aceptó inicialmente, para vetarla luego al ser presionado por sus
camaradas de armas.
Se llevaría a cabo a lo largo de la Avenida 9 de julio
y su centro sería un palco levantado a espaldas del
Ministerio de Obras Públicas, en las proximidades de
la avenida Belgrano, con la consigna central “PerónEva Perón, la fórmula de la Patria”.
Se esperaba una enorme concurrencia, que se ubi-
PáG. 49
CORRIENTE NACIONAL MARTÍN FIERRO
caría en la espaciosa avenida. El gobierno facilitó por
todos los medios la asistencia, publicitando abundantemente la concentración y disponiendo trenes
gratuitos desde diversos puntos del país. La CGT declaró un paro general para el día fijado, pero el transporte funcionaría y trasladaría al público sin cobrar.
Las previsiones quedaron cortas: una enorme multitud -acaso la más nutrida que la historia del país registra- abarrotó la avenida. Se han calculado hasta dos
millones de personas y la cifra no debió estar muy
por debajo de esa estimación. Era, por lo demás, una
multitud en fiesta: un pueblo que se sentía dignificado venía a testimoniar a Perón y Eva su reconocimiento, pero también su voluntad de participar en
la construcción de un nuevo país.
Cientos de banderas, carteles e imágenes de Perón
y Evita flameaban por sobre las cabezas de la muchedumbre. Cuando promediaba la tarde dio comienzo
el acto: en el palco se ubicaron Perón, Tessaire -que
presidía el Consejo Superior partidario-, diversos
funcionarios y las autoridades de la CGT, encabezadas por José Espejo. Inicialmente, éste último habló
brevemente para destacar la ausencia de Eva, sin la
cual -dijo-el Cabildo Abierto no podía continuar.
Al poco rato, Eva ascendía al palco, saludada por la
clamorosa ovación popular. Espejo retomó entonces
su discurso, solicitando a Perón y Eva que aceptaran
sus respectivas candidaturas.
Entonces, transida de emoción, habló Eva. Fue un
discurso trabajoso, constantemente interrumpido
por las voces de la multitud: “Excelentísimo señor
presidente, mis queridos descamisados de la patria;
es para mí una gran emoción encontrarme otra vez
con los descamisados, como el 17 de octubre y como
en todas la fechas en que el pueblo estuvo presente.
Hoy, mi general, en este Cabildo del Justicialismo, el
pueblo, como en 1810, preguntó que ‘quería saber
de qué se trata’, aquí, ‘ya sabe de qué se trata y quiere
que el general Perón siga dirigiendo los destinos de
la patria”.
“¡Con Evita, con Evita!” clamaba la multitud, cortando a cada instante la palabra de Eva Perón.
“Es el pueblo, son las mujeres, los niños, los ancianos, los trabajadores que están presentes porque
han tomado el porvenir en sus manos y saben que la
justicia y la libertad la impondrá únicamente tenienPáG. 50
do al general Perón dirigiendo a la Nación. Ellos saben bien que antes del general Perón vivían en la esclavitud y por sobre todas las cosas habían perdido
las esperanzas de un futuro mejor”.
“Evita con Perón, Evita con Perón’’’, era el clamor de
la gente.
“Yo no soy más que una mujer del pueblo argentino. Yo no soy más que una mujer de esta bella patria. ¡Pero descamisada de corazón! Porque siempre
he querido confundirme con los trabajadores, con
los ancianos, con los niños, con los que sufren, trabajando codo a codo, corazón a corazón con ellos, para
lograr que los quieren más a Perón y para ser un puente de paz entre el general Perón y los descamisados de la patria. No me interesó jamás la injuria ni la
calumnia aún cuando se desataron las lenguas contra una débil mujer argentina. Al contrario, me alegré
íntimamente porque serví a mi pueblo y a mi general. Yo siempre haré lo que diga el pueblo”.
Esa última expresión desató estruendosos aplausos, porque se interpretó que aceptaba el cargo.
“Pero yo digo que así como hace cinco años he dicho que prefería ser Evita antes que la mujer del presidente, si ese Evita era dicho para aliviar algún dolor
de mi patria, ahora digo que sigo prefiriendo ser Evita. Yo, mi general, con la plenipotencia espiritual que
me dan los descamisados, te proclamo, antes que el
pueblo vote el 11 de noviembre, presidente de todos
los argentinos. La patria está salvada porque la gobierna el general Perón”. Luego habla Perón, pero la
multitud advierte que Eva no ha pronunciado aún su
aceptación y reclama nuevamente su palabra.”Usted
es la única que puede y debe ocupar ese puesto”, la
insta Espejo.
La demostración de poder del Líder estaba cumplida con esa movilización sin precedentes, luego de
tal reafirmación de autoridad Perón podría imponer
la fórmula que necesitase y creyera conveniente, ya
que para Eva Perón el puesto de lucha mas revolucionario seguía siendo el de ser un puente de unión
entre Perón y su pueblo, y para ello no necesitaba de
ningún título ni honor especial.
La fórmula del justicialismo debería ser completada
de acuerdo una estrategia que Perón programara, y
respondería a una necesidad política concreta. Pero
MÓDULO 1
lo que quizás no estaba en los cálculos de nadie era
el tremendo amor de la multitud hacia Evita que
produciría una de las instancias mas dramáticas de
la historia del peronismo.
argentino mi decisión irrevocable y definitiva de renunciar al honor con que los trabajadores de mi patria quisieron honrarme en el histórico Cabildo Abierto del 22 de agosto”. Dice.
Los trabajadores no entendían de maniobras políticas coyunturales y querían brindar a Evita un puesto
de honor. Sin embargo Eva fiel a las necesidades
políticas de la revolución se debe negar. Visiblemente conmovida, reclama un plazo de cuatro días
para contestar.
Eva había cumplido, al precio de un esfuerzo considerable, porque el Cabildo Abierto había significado para ella una instancia de profunda tensión
emotiva. Con su actitud, ejemplo de conducta y lealtad, había posibilitado la maniobra política de Perón:
echar sobre el tapete su candidatura, produciendo
una eclosión popular capaz de restablecer plenamente su autoridad, poniendo en caja las presiones
provenientes de dentro y fuera del movimiento.
Pero la multitud urge a viva voz la respuesta inmediata. “Compañeros... yo no renuncio a mi puesto de lucha, yo renuncio a los honores...”, dice; Eva
ya llorando. “Yo haré finalmente lo que decida el
pueblo”, repite una vez más. Pero en seguida se
rectifica:”Ustedes creen que si el puesto de vicepresidenta fuera un cargo y si yo hubiera sido una solución no habría contestado ya que sí?”
Poco después, se designaba a Hortensio Quijano
como compañero de fórmula de Perón.
Pero la gente reclama a coro una respuesta afirmativa. Eva vuelve a intentar persuadirlos: “Compañeros:
por el cariño que nos une, les pido por favor que no
me hagan hacer lo que no quiero hacer. Se lo pido
a ustedes como amiga, como compañera. Les pido
que se desconcentren (...).Compañeros: ¿Cuando
Evita los ha defraudado? ¿Cuando Evita no ha hecho
lo que ustedes desean? Yo les pido una cosa: esperen
hasta mañana”.
Pero nada conmueve la determinación del pueblo
allí reunido, que no quiere irse sin la respuesta. Eva
pide entonces que se la espere hasta la noche. Finalmente Espejo toma el micrófono para anunciar que
se concederán a Eva dos horas de plazo, para que
ella anuncie su decisión.
“Denme tiempo para anunciar mi decisión a todo
el país en cadena”, alcanza a decir Evita antes de finalizar. El acto se levanta, con la sensación de que
Eva ha aceptado: “haré lo que el pueblo diga”, son sus
palabras que la gente retiene y que los diarios reproducen al día siguiente.
El 28 de agosto, la CGT y las autoridades del partido
proclaman la candidatura de Eva Perón.
Pero el 31 de agosto, a las 20:30, la cadena nacional
de radio difusión transmite un mensaje de Eva Perón
grabado a mediodía: “Quiero comunicar al pueblo
PáG. 51
CORRIENTE NACIONAL MARTÍN FIERRO
MI MENSAJE
Eva Perón.
Selección de Fragmentos del libro Mi Mensaje, Año 1951.
“Quiero demasiado a los descamisados, a las mujeres, a
los trabajadores de mi pueblo, y por extensión quiero demasiado a todos los pueblos del mundo, explotados y condenados a muerte por los imperialismos y los privilegiados
de la tierra. Me duele demasiado el dolor de los pobres, de
los humildes, el gran dolor de tanta humanidad sin sol y sin
cielo como para que pueda callar”
(...)
“Ya no quiero explicarles nada de mi vida ni de mis obras.
No quiero recibir ya ningún elogio. Me tienen sin cuidado
los odios y las alabanzas de los hombres que pertenecen
a la raza de los explotadores. Quiero rebelar a los pueblos.
Quiero incendiarlos con el fuego de mi corazón”
(...)
“Yo no me dejé arrancar el alma que traje de la calle, por
eso no me deslumbró jamás la grandeza del poder y pude
ver sus miserias. Por eso nuncas me olvidé de las miserias
de mi pueblo y pude ver sus grandezas”
(...)
“Los enemigos del pueblo fueron y siguen siendo los enemigos de Perón. Yo los he visto llegar hasta él con todas
las formas de la maldad y de la mentira. Quiero denunciarlos definitivamente. Porque serán enemigos eternos de
Perón y del pueblo aquí y en cualquier parte del mundo
donde se levante la bandera de la justicia y la libertad.
Nosotros los hemos vencido, pero ellos pertenecen a una
raza que nunca morirá definitivamente. Todos llevamos
en la sangre la semilla del egoísmo que nos puede hacer
enemigos del pueblo y de su causa. Es necesario aplastarla donde quiera que brote si queremos que alguna vez el
mundo alcance el mediodía brillante de los pueblos, si no
queremos que vuelva a caer la noche sobre su victoria.”
(...)
PáG. 52
“Solamente los fanáticos -que son idealistas y son sectarios- no se entregan. Los fríos, los indiferentes, no deben
servir al pueblo. No pueden servirlo aunque quieran. Para
servir al pueblo hay que estar dispuestos a todo, incluso
a morir. Los fríos no mueren por una causa, sino de casualidad. Los fanáticos sí. Me gustan los fanáticos y todos
los fanatismos de la historia. Me gustan los héroes y los
santos. Me gustan los mártires, cualquiera sea la causa y
la razón de su fanatismo. El fanatismo que convierte a la
vida en un morir permanente y heroico es el único camino que tiene la vida para vencer a la muerte. Por eso soy
fanática. Daría mi vida por Perón y por el pueblo.”
(...)
“Porque estoy segura que solamente dándola me ganaré el derecho de vivir con ellos por toda la eternidad.
Así, fanáticas quiero que sean las mujeres de mi pueblo.
Así, fanáticos quiero que sean los trabajadores y los
descamisados. El fanatismo es la única fuerza que Dios le
dejó al corazón para ganar sus batallas. Es la gran fuerza de los pueblos: la única que no poseen sus enemigos,
porque ellos han suprimido del mundo todo lo que suene
a corazón. Por eso los venceremos. Porque aunque tengan
dinero, privilegios, jerarquías, poder y riquezas no podrán
ser nunca fanáticos. Porque no tienen corazón. Nosotros
sí. Ellos no pueden ser idealistas, porque las ideas tienen
su raíz en la inteligencia, pero los ideales tienen su pedestal en el corazón.”
(...)
“No pueden ser fanáticos porque las sombras no pueden mirarse en el espejo del sol. Frente a frente, ellos y
nosotros, ellos con todas las fuerzas del mundo y nosotros
con nuestro fanatismo, siempre venceremos nosotros.
Tenemos que convencernos para siempre: el mundo será
de los pueblos si los pueblos decidimos enardecernos en
el fuego sagrado del fanatismo. Quemarnos para poder
quemar, sin escuchar la sirena de los mediocres y de los
MÓDULO 1
imbéciles que nos hablan de prudencia. Ellos, que hablan
de la dulzura y del amor, se olvidan que Cristo dijo: “¡Fuego
he venido a traer sobre la tierra y que más quiero sino que
arda!” Cristo nos dio un ejemplo divino de fanatismo. ¿Qué
son a su lado los eternos predicadores de la mediocridad?
(...)
“El 17 de octubre fue el encuentro del Pueblo con Perón.
Aquella noche inolvidable se selló el destino de los dos, y así
empezó el inmenso drama... Frente a un mundo de pueblos
sometidos Perón levantó la bandera de nuestra liberación.
Frente a un mundo de pueblos explotados Perón levantó la
bandera de la justicia. Yo le sumé mi corazón y entrelacé
las dos banderas de la justicia y de la libertad con un poco
de amor... pero todo esto -la libertad, la justicia y el amor,
Perón y su pueblo-, todo esto es demasiado para que pueda mirarse con indiferencia o con frialdad.”
(...)
“Todo esto merece odio o merece amor. Los tibios, los
indiferentes, las reservas mentales, los peronistas a medias, me dan asco. Me repugnan porque no tienen olor ni
sabor. Frente al avance permanente e inexorable del día
maravilloso de los pueblos también los hombres se dividen en los tres campos eternos del odio, de la indiferencia
y del amor. Hay fanáticos del pueblo. Hay enemigos del
pueblo. Y hay indiferentes. Estos pertenecen a la clase de
hombre que Dante señaló ya en las puertas del infierno.
Nunca se juegan por nada. Son como “los ángeles que no
fueron ni fieles ni rebeldes”.
(...)
“Es hora de decir la verdad, cueste lo que cueste y caiga
quien caiga. Existen en el mundo naciones explotadoras
y naciones explotadas. Yo no diría nada si se tratase solamente de naciones, pero es que detrás de cada nación que
someten los imperialismos hay un pueblo de esclavos, de
hombres y mujeres explotados.”
(...)
“Y aún las mismas naciones imperialistas esconden siempre detrás de sus grandezas y de sus oropeles la realidad
amarga y dura de un pueblo sometido. Los imperialismos
han sido y son la causa de las más grandes desgracias de
una humanidad que se encarna en los pueblos. Esta es la
hora de los pueblos, que es como decir la hora de la humanidad. Todos los enemigos de la humanidad tienen las
horas contadas. ¡También los imperialismos! En la hora
de los pueblos lo único compatible con la felicidad de los
hombres será la existencia de naciones justas, soberanas y
libres, como quiere la doctrina de Perón. Y esto sucederá en
este siglo. Aunque parezca ya una letanía de mi fanatismo
sucederá, “caiga quien caiga y cueste lo que cueste”.
(...)
¡Los imperialismos! A Perón y a nuestro pueblo les ha
tocado la desgracia del imperialismo capitalista. Yo lo he
visto de cerca en sus miserias y en sus crímenes. Se dice
defensor de la justicia mientras extiende las garras de su
rapiña sobre los bienes de todos los pueblos sometidos
a su omnipotencia. Se proclama defensor de la libertad
mientras va encadenando a todos los pueblos que de
buena o de mala fe tienen que aceptar sus inapelables
exigencias.
(...)
“Pero más abominable aún que los imperialistas son los
hombres de las oligarquías nacionales que se entregan
vendiendo y a veces regalando por monedas o por sonrisas la felicidad de sus pueblos. Yo los he conocido también
de cerca. Frente a los imperialismos no sentí otra cosa que
la indignación del odio, pero frente a los entregadores
de sus pueblos, a ella sumé la infinita indignación de mi
desprecio. Muchas veces los he oído disculparse ante mi
agresividad irónica y mordaz. “No podemos hacer nada”,
decían. Los he oído muchas veces; en todos los tonos de la
mentira. ¡Mentira! ¡Sí! ¡Mil veces mentira...! Hay una sola
cosa invencible en la tierra: la voluntad de los pueblos. No
hay ningún pueblo de la tierra que no pueda ser justo, libre y soberano. “No podemos hacer nada” es lo que dicen
todos los gobiernos cobardes de las naciones sometidas.
No lo dicen por convencimiento sino por conveniencias”.
PáG. 53
CORRIENTE NACIONAL MARTÍN FIERRO
“De mí no se dirá jamás que traicioné a mi pueblo, mareada por las alturas del poder y de la gloria. Eso lo saben
todos los pobres y todos los ricos de mi tierra, por eso me
quieren los descamisados y los otros me odian y me calumnian. Nadie niega en mi Patria que, para bien o para
mal, yo no me dejé arrancar el alma que traje de la calle.
Por eso, porque sigo pensando y sintiendo como pueblo,
no he podido vencer todavía nuestro “resentimiento” con
la oligarquía que nos explotó. ¡Ni quiero vencerlo!
(...)
“Debemos convencernos definitivamente de una sola
cosa: de que el gobierno debe ser del pueblo y que nadie sino el pueblo puede ocuparlo, porque, si no, no será
tampoco para el pueblo. La hora de los pueblos no será
alcanzada por nuestro siglo si no exigimos participación
activa en el gobierno de las naciones. Pero ¿cómo? Como
nosotros lo hemos hecho en nuestra tierra, gracias a
Perón. Llevando a los obreros y a las mujeres del pueblo
a los más altos cargos y responsabilidades del Estado. Y
cuidando después que los dirigentes políticos del pueblo y
los dirigentes sindicales no pierdan contacto con las masas que representan. Los gobernantes del pueblo deben
seguir viviendo con el pueblo. Es una condición fundamental para que los pueblos no empiecen a sentirse traicionados. Y para gobernar con sentido real de lo auténticamente popular”.
(...)
“Es lindo vivir con el pueblo. Sentirlo de cerca, sufrir con
sus dolores y gozar con la simple alegría de su corazón.
Pero nada de todo eso se puede si previamente no se ha
decidido definitivamente encarnarse en el pueblo, hacerse una sola carne con él para que todo dolor y toda
tristeza y angustia y toda alegría del pueblo sea lo mismo
que si fuese nuestra. Eso es lo que yo hice, poco a poco
en mi vida. Por eso el pueblo me alegra y me duele. Me
alegra cuando lo veo feliz y cuando yo puedo añadir un
poco de mi vida a su felicidad. Me duele cuando sufre.
Cuando los hombres del pueblo o quienes tienen obligación de servirlo en vez de buscar la felicidad del pueblo
lo traicionan. También tengo para ellos una palabra dura
PáG. 54
y amarga en este mensaje de mis verdades. Yo los he visto
marearse por las alturas. Dirigentes obreros entregados
a los amos de la oligarquía por una sonrisa, por un banquete o por unas monedas. Los denuncio como traidores
entre la inmensa masa de trabajadores de mi pueblo y de
todos los pueblos. Hay que cuidarse de ellos: son los peores enemigos del pueblo porque han renegado de nuestra
raza. Sufrieron con nosotros pero se olvidaron de nuestro
dolor para gozar la vida sonriente que nosotros les dimos
otorgándoles una jerarquía sindical. Conocieron el mundo de la mentira, de la riqueza, de la vanidad y en vez de
pelear ante ellos por nosotros, por nuestra dura y amarga
verdad, se entregaron. No volverán jamás, pero si alguna
vez volviesen habría que sellarles la frente con el signo
infamante de la traición”.
(...)
“Enemigos del pueblo son también los ambiciosos. Muchas veces los he visto llegar hasta Perón, primero como
amigos mansos y leales, y yo misma me engañé con ellos,
que proclamaban una lealtad que después tuve que desmentir. Los ambiciosos son fríos como culebras pero saben disimular demasiado bien. Son enemigos del pueblo
porque ellos no servirán jamás sino a sus intereses personales. Yo los he perseguido en el movimiento peronista
y los seguiré persiguiendo implacablemente en defensa
del pueblo. Tienen el alma cerrada a todo lo que no sean
ellos. No trabajan para una doctrina ni les interesa el ideal. La doctrina y el ideal son ellos porque no tienen otra
conducta que su egoísmo”.
(...)
“La causa del pueblo exige nada más que hombres del
pueblo que trabajen para el pueblo, no para ellos. En esto
se distinguen los ambiciosos: en que trabajan para ellos,
nada más que para ellos. Nunca buscan la felicidad del
pueblo, siempre buscan más bien su propia vanidad y enriquecerse pronto. El dinero, el poder y los honores son las
tres grandes “causas”, los tres “ideales” de todos los ambiciosos”.
MÓDULO 1
“No he conocido ningún ambicioso que no buscase alguna
de estas tres cosas o las tres al mismo tiempo. Los pueblos
deben cuidar a los hombres que elige para regir sus destinos. Y deben rechazarlos y destruirlos cuando los vean sedientos de riqueza, de poder o de honores. La sed de riquezas
es fácil de ver. Es lo primero que aparece a la vista de todos.
Sobre todo a los dirigentes sindicales hay que cuidarlos mucho. Se marean también ellos y no hay que olvidar que cuando un político se deja dominar por la ambición es nada
más que un ambicioso; pero cuando un dirigente sindical
se entrega al deseo de dinero, de poder o de honores es un
traidor y merece ser castigado como un traidor. El poder y
los honores seducen también intensamente a los hombres
y los hacen ambiciosos. Empiezan a trabajar para ellos y se
olvidan del pueblo. Esta es la única manera de identificarlos. El pueblo tiene que conocerlos y destruirlos. Solamente
así, los pueblos serán libres. Porque todo ambicioso es un
prepotente capaz de convertirse en un tirano. ¡Hay que
cuidarse de ellos como del diablo!”
(...)
“Todo lo que se opone al pueblo me indigna hasta los
limites extremos de mi rebeldía y de mis odios, pero Dios
sabe también que nunca he odiado a nadie por si mismo,
ni he combatido a nadie con maldad, sino por defender a
mi pueblo, a mis obreros, a mis mujeres, a mis pobres “grasitas” a quienes nadie defendió jamás con más sinceridad
que Perón y con más ardor que “Evita”. Pido a todos los
obreros, a todos los humildes, a todos los descamisados, a
todas las mujeres, a todos los pibes y a todos los ancianos
de mi Patria que lo cuiden y lo acompañen a Perón como
si fuese yo misma. “
no auspicio la lucha de clases, pero el dilema nuestro es
muy claro: la oligarquía que nos explotó miles de años en
el mundo tratará siempre de vencemos. Con ellos no nos
entenderemos nunca, porque lo único que ellos quieren es
lo único que nosotros no podremos darle jamás: nuestra
libertad.
(...)
“Para que no haya luchas de clases, yo no creo, como los
comunistas, que sea necesario matar a todos los oligarcas
del mundo. No, porque sería cosa de no acabar jamás, ya
que una vez desaparecidos los de ahora tendríamos que
empezar con nuestros hombres convertidos en oligarcas, en virtud de la ambición, de los honores, del dinero
o del poder. El camino es convertir a todos los oligarcas
del mundo: hacerlos pueblo, de nuestra clase y de nuestra
raza. ¿Cómo? Haciéndolos trabajar para que integren la
única clase que reconoce Perón: la de los hombres que trabajan. El trabajo es la gran tarea de los hombres, pero es
la gran virtud. Cuando todos sean trabajadores, cuando
todos vivan del propio trabajo y no del trabajo ajeno, seremos todos más buenos, más hermanos, y la oligarquía
será un recuerdo amargo y doloroso para la humanidad.
Pero, mientras tanto, lo fundamental es que los hombres
del pueblo, los de la clase que trabaja, no se entreguen a
la raza oligarca de los explotadores. Todo explotador es
enemigo del pueblo. ¡La justicia exige que sea derrotado!
(...)
“Es necesario que los hombres y mujeres del pueblo sean
siempre sectarios y fanáticos y no se entreguen jamás a
la oligarquía. No puede haber, como dice la doctrina de
Perón, más que una sola clase: los que trabajan. Es necesario que los pueblos impongan en el mundo entero esta
verdad peronista. Los dirigentes sindicales y las mujeres
que son pueblo puro no pueden, no deben entregarse
jamás a la oligarquía. Yo no hago cuestión de clases. Yo
PáG. 55
CORRIENTE NACIONAL MARTÍN FIERRO
La milicia peronista
DARDO CABO
El hecho de tener la familia militando desde el
principio en el Movimiento Peronista, me ha dado
la posibilidad de poder acumular la experiencia familiar y conocer testimonialmente la historia del peronismo. El 26 de julio, el diario “Noticias” entrevistó
a mi padre para reflejar, por el conocimiento que él
tiene de la compañera Evita, aspectos de la personalidad de nuestra abanderada.
En esa nota se toca el problema de las milicias. Por
las características de la nota, que no permite entrar a
profundizar cada tema y las limitaciones propias de
un diario, este asunto es expuesto como un ejemplo
gráfico para aventar a ese sambenito que muchos
quieren cargar a la imagen de Evita del ser angelical como se dice allí “mostrarla masticando permanentemente la ramita del olivo”: un contrabando
que se pretende hacer a la memoria de nuestra más
grande compañera. Evita fue el hada buena, pero no
la casi boba que pretenden que sea algunos medios
bobos en serio. Para citar la nota: “amar al pueblo
implica, también, necesariamente odiar a quienes lo
explotan”.
E implica, también, defenderse prácticamente de
esos enemigos. Y acá entra el asunto de las milicias.
A su vuelta de Europa, Evita llamó a Armando Cabo,
en ese entonces miembro del secretariado de la CGT
y le expuso un plan para conformar las milicias, responsabilizándolo de su ejecución directa. El plan
era idea total de Evita y no debió sufrir ninguna
modificación, hasta que el General Perón, evaluando
las condiciones internas del gobierno y los conflictos con las FF.AA. que el avance del plan desató, optó
por ordenar su congelamiento. Esto fue en el año
1952 cuando Evita ya estaba camino hacia la muerte.
Pero el análisis del plan de Evita para defender al gobierno y al movimiento, puede servir a los compañeros
no sólo para demostrar la tremenda intuición de la
compañera sino advertir que en la práctica misma
del movimiento peronista está la enseñanza que a
veces tanto nos cuesta aprender en los libros.
El verdadero ejercito peronista.
El plan consistía de varias fases: la vanguardia, que
eran las milicias obreras propiamente dichas: la retaguardia territorial, la inteligencia y las operaciones
PáG. 56
de contrainteligencia e informaciones sobre las
líneas del enemigo.
* LAS MILICIAS. La CGT solicitó a cada gremio que
seleccionara sus mejores activistas para dar con ellos
los cursos de formación político-militar. Estos iban a
ser los futuros oficiales de las milicias y proporcionalmente al número de afiliados, los gremios aportaban
cuadros en número que iban entre los 200 para los
sindicatos más grandes hasta 20 ó 30 de los más chicos. Iban a recibir instrucción adecuada para la función que debían cumplir y tendrían como misión, no
sólo conformar las fuerzas milicianas en su sindicato,
sino transmitir la instrucción y organizar el encuadre
dentro de su gremio.
* LA RETAGUARDIA EN EL TERRITORIO. Aquí estaban los llamados jefes de manzana, que cumplían
tareas de vigilancia sobre el enemigo y organización
de un aparato de control en su manzana. En el territorio también cumplían tareas organizativas dos
frentes concretos: uno de masas que eran las unidades básicas del Partido Peronista Femenino, la
rama masculina estaba en ese tiempo prácticamente
copada por los políticos” que mucho no la querían
a Evita y temían estas ideas, y los locales de la fundación que eran una forma incipiente de la logística:
los centros de salud eran la sanidad: las proveedurías
la distribución de alimentos, etcétera. Y todo esto
sería para la información permanente, los ojos y los
oídos del pueblo no tenían límites, ni siquiera dentro
de las casas de la oligarquía.
* LA INTELIGENCIA E INFORMACIONES. Evita
misma tomó en sus manos esta tarea. Explico que la
necesidad de la oligarquía que precisa ser servida por
su pereza e inutilidad para las tareas domésticas eran
su punto flojo. Convoco a un centenar de empleadas
domésticas v conformó con ellas un sindicato, que no
solo serviría vara defender las reivindicaciones laborales, sino que serian ricas fuentes de información.
Ustedes compañeras, les dijo al encargarles esta misión, serán los ojos y los oídos de Perón en las casas
del enemigo. De esta forma fue colocando a “las mas
despiertas” en las casas que interesaba vigilar. Por
ejemplo, llamaba a domésticas de una casa de posibles conspiradores y les conseguía trabajo en las fá-
MÓDULO 1
bricas, ahora vas a dejar de servir y vas a ir a producir”
les decía, lo que evidentemente era un salto en la
situación de esas chicas. Cuando la patrona afligida
ponía el aviso, las que concurrían eran aquellas que
había convocado Evita. “Ahora vos —le decía a una
de éstas—. vas a ir a servir como militante, no como
sirvienta, aunque ellas crean que sólo sos una negrita medio bruta.” Y las chicas, salían como balazos, con
los oídos atentos y los ojos abiertos. La corriente de
información era inmensa: se sabia hasta los cafés y
los whiskies que los conspiradores se tomaban en las
reuniones. Por eso Evita sabía que el golpe se venía,
por eso se desesperaba y por eso las advertencias en
sus discursos. Por eso sabia lo que se escondía “detrás de una mano tendida”.
Esta era una forma de información que recibían las
incipientes milicias. Que podrían inscribirse entre los
métodos tradicionales. Pero Evita ideó otra forma,
que consistía en provocar una reacción generalizada
entre el enemigo, obligándolo a dar información. Y la
utilización de este método puede decirse que fue la
primera operació000n de las milicias. Fue conocida
como “la operación cruz”.
Una noche los jefes de manzana marcaron alrededor de trescientas casas seleccionadas con una cruz
roja en la puerta. Una simple cruz. Esto provocó alarma entre los que tenían cola de paja. Y en su mayoría
se lanzaron al teléfono a avisar a sus amigos. Para ese
tiempo los teléfonos de estas casas estaban tomados. Los llamados, las conversaciones, los avisos que
se pasaron descubrieron en un par de horas toda la
red de los conspiradores, sus contactos, responsables de grupos y dirigentes. Todo esto engrosó el archivo de informaciones de las milicias de Evita con
un resultado sensacional. También provocó entre
los más aprensivos el exilio en general con destino
al Uruguay, pues se pensó que la cruz era una marca
para una represalia futura.
Pero Evita sabía que si los civiles conspiraban, los
enemigos en serio estaban entre los que tenían las
armas. Por eso, paralelamente avanzaba el plan de
las milicias, comenzó a operar entre las fuerzas del
Ejército. Primero pidió que cada sindicato confeccionara un padrón con los trabajadores de 19 años,
próximos a entrar al servicio militar. Una vez hecho
esto y cada año, se debían preparar a los futuros
“colimbos” para cumplir tareas dentro de los cuarteles. A los más comprometidos con la causa peronista
se les debía encargar la organización de los sindicatos de soldados en cada unidad militar, con delegados y comisiones internas similares a las utilizadas en
los centros de trabajo. Esto, como es evidente creaba
una fuerza interna dentro del verticalismo militar
que le sustraería la tropa para cualquier intento contra el pueblo.
Ella misma inició una gira por los cuarteles. Su objetivo era hablar con los suboficiales. Llegaba a una
unidad militar, cumplía con el brindis de forma que se
le ofrecía en el Casino de Oficiales, repartía un par de
ceremoniosos saludos y luego preguntaba dónde estaba el Casino de Suboficiales. Allí se iba. Una vez comentó por lo bajo, “bueno, ahora dejémonos de vueltas y vamos a hablar con los nuestros”. Estas charlas,
con todos los suboficiales reunidos eran verdaderas
arengas que despertaba entre estos cuadros militares
sus sentimientos populares. Evita les recordaba que
ellos provenían de las capas más humildes del pueblo, que el uniforme y las armas debían estar al servicio del pueblo al que ellos pertenecían. Estos discursos, me cuentan, desataban una oleada de emoción
que muchas veces se tradujo en llanto que marcaba
un despertar entre la suboficialidad que dispuesta a
defender la causa de Perón como algo propio, más
propio que la trampa de las órdenes y jerarquías utilizadas por los conspiradores para lanzar al ejército en
contra de la voluntad popular.
* LAS ARMAS. En su viaje a Europa, Evita había hecho una rara amistad con la familia real holandesa.
Les contó toda la experiencia peronista a los reales
gobernantes, les planteó la necesidad de que el
pueblo se defendiera contra sus enemigos. Los debe
haber convencido, porque concretó la compra de un
cargamento de armas que iban desde pistolas hasta
morteros, utilizados en la Segunda Guerra Mundial y
que Holanda tenía en subasta. Parte de este cargamento alcanzó a llegar. Fueron aquellas 5.000 pistolas 45 que tanto buscaron los “libertadores” del 55.
Armando Cabo pasó “los intensos” interrogatorios
que buscaban “las 5.000 pistolas de la CGT”.
No sabían que sólo un centenar de ellas alcanzaron
a ser distribuidas, ya que el envío arribó cuando ya el
proyecto estaba detenido.
Los militares peronistas, el generalato, fue el que hizo
el planteo a Perón para detener el proyecto de las
milicias. Y ellos, sólo ellos, sabían a quién Evita había
encargado la ejecución del Plan de las Milicias. InforPáG. 57
CORRIENTE NACIONAL MARTÍN FIERRO
mación que obtuvieron rápidamente los “libertadores”. Lo que olvidaron decir es que las 5.000 famosas
pistolas, lamentablemente, habían sido desviadas
hacia la gendarmería, cuando el proyecto fue detenido. Los de la CGT apenas si habían podido rescatar
ese ciento que luego aparecería, algunas, entre las
armas de la Heroica Resistencia.
Creo también que muy pocos peronistas conocen
estos hechos, y creo que todos debemos conocerlos. Cuando estuve en Cuba el año pasado, el esquema de defensa armado por los cubanos, era exactamente igual al de Evita. Quien lo conozca podrá
certificar que es así. Por eso los teóricos sirven, son
útiles, pero no hay que confundir el conocimiento
de la práctica a través de su difusión, con la práctica misma. Los pueblos tienen muy pocos caminos
para liberarse: entre ellos no se conoce ningún caso
en que no haya tenido que pelear con las armas en
la mano, o por lo menos tenerlas para defender sus
derechos. Sería preferible que fuera de otra manera,
que los oligarcas y el imperialismo pudieran ser convencidos que, en paz, deben dejar de ganar menos,
de ser privilegiados y dejarnos libres. Ojalá fuera así.
Como no es así, los ángeles de la paz como Evita, deben pelear como soldados; de tanto querer al pueblo, como dice mi viejo, se odia a quienes lo explotan.
DARDO CABO
Nació en Tres Arroyos, provincia de Buenos Aires, el 1° de
enero de 1941. Su padre era el mítico dirigente gremial peronista metalúrgico, Armando Cabo. Dardo de niño se radica en Buenos Aires con su madre María Campano. Estudió
como alumno pupilo en el colegio San José de Calasanz en
el barrio comercial de Once. Fue uno de los miles resistentes
peronistas –como activista sindical- que se sumaron a la lucha luego del golpe militar subversivo del 16 de septiembre
de 1955 que derrocó al general Perón. A comienzo de los
’60 es uno de los fundadores del Movimiento Nueva Argentina (MNA) de tendencia nacionalista y peronista. Es también
“preso Conintes” durante el gobierno de Arturo Frondizi.
El 28 de septiembre de 1966 dirigió el secuestro aéreo que
depositó un avión de Aerolíneas Argentinas en las Islas Malvinas. Estuvo al mando de 17 hombres jóvenes que plantaron
banderas argentinas en el suelo irredento y reclamaron la soberanía de las islas para nuestra nación. En esa acción, también rebautizaron a “Puerto Stanley” lugar donde aterrizaron,
con el nombre de “Puerto Rivero” (como homenaje al gaucho entrerriano que gobernó ese lugar entre 1833 y 1834,
luego de rebelarse a punta de facón y boleadoras contra los
ingleses sojuzgadores). La acción de Cabo y sus compañeros
pasó a la historia como el “Operativo Cóndor”. De vuelta al
continente fue encarcelado y apaleado por la dictadura militar de Onganía que nos des-gobernaba por aquellos años.
En prisión se casó con la periodista María Cristina Verrier,
única mujer integrante del operativo. Tuvieron una hija que
se llamó María. Lo increíble es que María Cristina era parte
de una familia patricia, adinerada y antiperonista, hija de un
juez y sobrina de Roberto Verrier, ministro de Economía en
un tramo de la “Revolución Libertadora”. Luego, en la década
del ’70, siempre como integrante de la Juventud Peronista,
al profundizar su compromiso con la causa popular, Cabo se
enroló en la organización armada peronista “Descamisados”
que a posteriori se uniría con Montoneros bajo este nombre. Precisamente en este período de su vida, fue fundador
y director de la revista “El Descamisado”, la revista política
que por lejos, más se leía en aquella época, llegando a tirar
200.000 ejemplares.
Desde allí, aporta, marca, delimita, aclara, como por ejemplo cuando afirma: “Prefiero la disidencia de un luchador a la
obsecuente ‘lealtad’ de un verticalista que pone cara de bueno y nos está entregando al enemigo”. El 17 de abril de 1975,
ya fallecido Perón y bajo el gobierno títere de Isabel Martínez
fue detenido en una parrilla, en Morón, junto a Juan Carlos
Dante Gullo.
PáG. 58